Decenas de millones de euros al año destinados a sufragar la compra de software espía israelí, británico y estadounidense. Es la estrategia que Marruecos lleva empleando durante más de una década para construir una infalible maquinaria de espionaje que rastrea personas y comunicaciones privadas, incluso a través de aplicaciones cifradas como Signal, Telegram o WhatsApp. Da igual que seas el presidente de un país o un ciudadano anónimo; da igual que te encuentres en Rabat, Madrid o Londres. Si el servicio de inteligencia marroquí se lo propone, no hay escapatoria.
Es la conclusión de algunos de los mayores expertos en ciberseguridad en España tras revisar parte de la documentación y testimonios a los que ha tenido acceso El Confidencial en la investigación internacional Pegasus Project, llevada a cabo por un consorcio de 14 medios (entre ellos Le Monde, The Guardian o Der Spiegel), coordinados por Forbidden Stories y con apoyo técnico del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional.
El software espía desarrollado por la firma israelí NSO, Pegasus, es el arma más potente del arsenal marroquí, capaz de ‘pinchar’ cualquier dispositivo para extraer su información, como le ocurrió en 2021 al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a varios de sus ministros. Marruecos aparece en los registros de NSO con su nombre en clave: “MORGAN”. “Este programa lo reservábamos para objetivos estratégicos, es muy caro”, confirma uno de los exagentes de la DGST consultados en la investigación. Por ese motivo, Pegasus no es, ni mucho menos, la única baza del espionaje marroquí.
Entre la lista de herramientas usadas en los últimos años figuran algunas de las más avanzadas desarrolladas por el gigante de defensa británico BAE Systems, por las empresas israelíes Cellebrite e Interionet, la italiana Memento Labs (antigua Hacking Team) o las estadounidenses Verint Systems y L3Harris Technologies. No hay sorpresas, es un combo muy parecido al que usan los servicios de inteligencia europeos, pero Marruecos cuenta con una ventaja para el espionaje masivo de sus ciudadanos: los operadores de telecomunicaciones estarían, supuestamente y según las fuentes de inteligencia consultadas para esta investigación, a su entera disposición. Interceptarían tráfico de voz y datos a petición de los servicios de espionaje sin ningún tipo de intervención judicial.
“Se trata de un conjunto de sistemas con los que pueden conseguir dos cosas: 1) identificar a la persona o personas a espiar, sus contactos y todos sus patrones de comportamiento; 2) usar esa inteligencia para lanzar la segunda fase: el ataque, infectar sus dispositivos y robarles toda la información, sin importar que estén dentro o fuera del país”, explica a este diario Rubén Santamarta, uno de los hackers españoles más prestigiosos en ingeniería inversa a nivel internacional.
Maroc Telecom otorga paquetes de datos ilimitados a los objetivos de la DGST para que no se den cuenta de que su consumo de internet se ha disparado por ser espiados
Maroc Telecom, la ‘Telefónica’ marroquí controlada en un 53% por el grupo emiratí Etisalat y en un 30% por el Gobierno de Marruecos, sería una de las piezas clave en el entramado de espionaje del país y la base por la que suelen empezar muchos operativos de la DGST. Según fuentes de la investigación, los servidores de la DGST y los de Maroc Telecom están interconectados desde hace años. Varios empleados de la operadora se dedicarían en exclusiva a atender las peticiones del espionaje marroquí, sin pasar antes por un juez, como ocurre en España y el resto de Europa, donde cualquier acceso a los datos de las operadoras por parte de un servicio de inteligencia o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado debe pasar antes por un juez. Las fuentes consultadas afirman que Maroc Telecom suministra datos de las personas que se conectan a su red de telefonía e incluso otorga paquetes de datos ilimitados a los objetivos de la DGST para que no se den cuenta de que su consumo de internet se ha disparado por estar siendo espiados.
Exempleados de Orange Maroc consultados (antes Medi Telecom), la segunda ‘teleco’ del país, han confirmado a este diario que la operadora estableció ya en 2004 sistemas para copiar, duplicar y desviar el tráfico de red para su análisis en servidores controlados directamente por la DGST y otras agencias del gobierno marroquí. Sobre esa infraestructura presuntamente compartida con las operadoras, la DGST ha ido añadiendo capas y capas de sistemas que le permiten tener capacidades de espionaje casi a la par que cualquier país occidental.
Uno de los sistemas más destacados se llama Hailstorm, fabricado por la estadounidense L3Harris. Es una tecnología conocida como IMSI catcher, que permite identificar y rastrear móviles a través del número IMSI (International Mobile Subscriber Identity, por sus siglas en inglés, o Identidad Internacional de Abonado Móvil). Para lograrlo, es necesario desplegar antenas de telefonía o estaciones base paralelas y que el teléfono de la víctima se conecte a ellas de forma temporal.
“Para operar un IMSI catcher necesitas que el equipo ofensivo y el objetivo estén en una zona cercana. Esto se solía hacer con furgonetas equipadas con antenas móviles. Es una herramienta útil para espiar a alguien muy concreto durante un corto periodo de tiempo. Por ejemplo, políticos o altos cargos que viajen a Marruecos. Cuando tienes a la víctima conectada a través de tu red, ahí es cuando le puedes lanzar un ataque adicional, enviarle tráfico con un exploit para infectarle el teléfono y acceder a su información”, explica Santamarta. “Si lo que quieres es infectar un teléfono de forma remota, de alguien que está en otro país, como ocurrió presuntamente con el móvil de Pedro Sánchez, entonces ya necesitas herramientas como Pegasus”.
Además de Hailstorm, destaca el uso de Nighthawk (literalmente, “halcón nocturno”), un software espía desarrollado por la firma israelí Interionet con el que la DGST puede hackear y acceder de forma remota a cámaras de vigilancia y otros dispositivos, incluso si no están conectados a internet. Varias de sus unidades han recibido formación por parte de la Guardia Civil española en el uso de este sistema. “Es algo que también hacen los chinos, pero con tecnología propia. Y es una estrategia que ha empleado Israel mejor que nadie: antes de lanzar un operativo militar, analizan la información de miles de cámaras pinchadas. Lo hicieron, por ejemplo, para asesinar en febrero al líder supremo iraní, Alí Jamenei. Infiltraron con Nighthawk miles de cámaras callejeras en Teherán para planificar el operativo”, explica a El Confidencial Román Ramírez, exasesor de la Guardia Civil y del Gobierno de España en materia de ciberseguridad y fundador de RootedCon.
De Israel a Emiratos… pasando por Marruecos
Hay otras tres herramientas de espionaje muy potentes (y costosas) que Marruecos ha usado durante años, según las fuentes consultadas y la documentación obtenida. Una de ellas es RCS (Remote Control System), un programa de espionaje de ordenadores y móviles desarrollado por la firma italiana Hacking Team, comprada en 2019 por la italiana Memento Labs. Documentos obtenidos en el curso de esta investigación demuestran que la DGST ha empleado RCS contra periodistas y defensores de derechos humanos al menos desde 2009. El nombre clave de los espías marroquíes en los registros de Hacking Team era ‘PIACENZA’. Un total de 80 espías marroquíes tenían licencia para operar este software, con el que habrían infiltrado más de 2.000 dispositivos.
“No hace falta conectar nada ni hacer ningún push. Enciendes el ordenador de la víctima con la memoria USB, ejecutas el RCS, haces un par de clics y el dispositivo queda infectado. Después, ya puedes apagarlo”, explica a este diario uno de los exagentes de la DGST que usó este programa para labores de espionaje.
Contactados al respecto, un portavoz de Memento Labs asegura que ya no mantienen ningún cliente de la antigua Hacking Team. “Toda solicitud o posible cliente pasa por una evaluación detallada, y solo después se inician las conversaciones. Cada cliente está obligado a especificar el uso previsto del sistema y a declarar que no se utilizará contra defensores de los derechos humanos, la oposición política ni para labores de vigilancia masiva. M-Labs es una empresa completamente distinta de lo que fue Hacking Team. No queda nada de la etapa anterior”, explican.
La documentación obtenida durante esta investigación, sin embargo, señala una pista muy relevante: la misma empresa que facilitó y pagó el acceso de Marruecos a Pegasus, FSSYS Al Fahad, con sede en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), a través de su filial marroquí FSSYS Maroc, fue la que intermedió para que la DGST comprara RCS a Hacking Team.
Este dato ejemplifica muy bien el oscuro funcionamiento del lucrativo negocio del software espía. ¿Cómo es posible que Marruecos, un país que ocupa el puesto 111 de 143 en el ránking de respeto a derechos fundamentales en informes como el World Justice Project, acceda a un activo como Pegasus o Nighthawk, cuyos fabricantes aseguran que jamás venden sus productos a países que no respetan los derechos fundamentales?
“Emiratos Árabes Unidos comenzó a desarrollar un potente plan de vigilancia doméstica masiva a partir de 2015. Y lo hicieron a golpe de talonario. Empezaron a fichar a exempleados de agencias de inteligencia, sobre todo de la NSA. Te pagaban una fortuna, la universidad de tus hijos, una casa… Lo sé porque a mí me lo ofrecieron. Algunos fueron y otros decidimos que teníamos principios”, explica Santamarta. “Al final ocurrió lo que está pasando ahora con Marruecos: Emiratos acabó espiando no solo a sus ciudadanos, sino también a objetivos en el extranjero, incluido EEUU. Todo esto forma parte del mercado global del ciberespionaje: siempre suele acabar todo en el mismo sitio, en Israel, pero hay todo tipo de intermediarios con fines económicos y para dificultar el rastreo de las operaciones”. Uno de los exagentes de la DGST resume la situación en una sola frase: «Israel suministra, Emiratos paga y Marruecos lo explota».
«Emiratos Árabes desarrolló un plan de vigilancia doméstica masiva a partir de 2015. Y lo hicieron a golpe de talonario. Lo sé porque a mí me lo ofrecieron»
En la caja de herramientas del espionaje marroquí figura también Cellebrite. Según las fuentes consultadas, el país usa este software al menos desde el 2015 para acceder al contenido de dispositivos móviles bloqueados. Las fuerzas y cuerpos de seguridad de medio mundo, incluida España, lo emplean para investigar a presuntos criminales y resolver investigaciones, pero se puede utilizar además para tareas de vigilancia indiscriminada. Por ejemplo, según la documentación analizada en esta investigación, fue el propio Gobierno español, a través de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores), el que regaló varias licencias de Cellebrite al régimen de Mauritania para espiar a migrantes.
Consultados por este diario, portavoces de Cellebrite aseguran que realizan “un seguimiento periódico de los países para revisar indicadores de democratización, privacidad y derechos humanos. Somos una empresa que proporciona soluciones forenses y de investigación digital, no vendemos tecnología de monitorización o vigilancia”. Preguntados por el Gobierno de Marruecos, la compañía se niega a ofrecer detalles. “No comentamos información relativa a clientes específicos”.
La documentación obtenida en esta investigación confirma que Marruecos lleva años usando otros programas espía como Evident, creado por BAE Systems, la mayor empresa de defensa británica en la que el Gobierno del país tiene derecho de veto por motivos de seguridad nacional. Evident es una sofisticada herramienta de espionaje masivo del tráfico de internet que, según las fuentes, Marruecos usaría desde 2017, fecha en la que BAE la habría vendido a otros países árabes, entre ellos Túnez o Argelia, según una investigación llevada a cabo ese año por la BBC y el periódico danés Dagbladet Information. Las mismas fuentes señalan que Evident permitía a la DGST marroquí espiar a miles de personas, identificar su ubicación exacta y hacerles seguimiento o incluso realizar reconocimiento de voz basado en los datos facilitados por los operadores.
Consultados por este diario, portavoces de BAE Systems, igual que el resto de proveedores tecnológicos, se escudan curiosamente en la confidencialidad para no aportar información: «No podemos hacer comentarios sobre contratos específicos debido a las estrictas normativas de seguridad nacional y confidencialidad», señalan.
«Imagina que deciden asesinar a un periodista. ¿Lo espiarían con estos programas? Ya te digo yo que no. Para eso, tirarán de herramientas hechas en casa»
La investigación llevada a cabo confirma que la DGST combinaba el uso de Evident con el de otro programa llamado Reliant, desarrollado por la israelí Cognyte, una spin-off de la estadounidense Verint Systems. Reliant es otra herramienta de espionaje masivo en internet que rastrea redes sociales, identifica a usuarios, y crea enjambres de bots para lanzar campañas de propaganda y difamación. Marruecos figura como ‘Magazine’ en los emails internos de Verint a los que ha tenido acceso esta investigación. El país habría pagado 12 millones de euros en 2014 para usar Cognyte en la intercepción de comunicaciones en móviles Android y iOS.
Junto a Cognyte, las fuentes señalan que la DGST tiró de otros productos de espionaje reconocidos, entre ellos uno llamado Eagle, comprado en 2010 a la empresa francesa Amesys (absorbida luego por Nexa Technologies) por 7,5 millones de euros. Eagle permitía la intercepción masiva de comunicaciones en internet y fue vendido a otros países, entre ellos al régimen de Muamar el Gadafi en Libia en 2007, tal y como documentaron organismos como la Federación Internacional por los Derechos Humanos o Amnistía Internacional. Años después, en 2021, directivos de Amesys fueron procesados por la Justicia francesa por “complicidad en actos de tortura y desaparición forzada” en relación con la venta de Eagle a Libia y de otro programa similar, llamado Cerebro, a Egipto.
Las fuentes consultadas y la documentación obtenida señalan que Marruecos usó también durante varios años FinSpy, de la desaparecida empresa FinFisher, un software espía capaz de infectar ordenadores y teléfonos, interceptar comunicaciones e incluso registrar las pulsaciones del teclado. Una especie de Pegasus de ‘baja intensidad’, pero muy efectivo. “Con FinSpy podías colarte en un teléfono a nivel de sistema operativo, de kernel, no necesitabas ni Pegasus”, explica Román Ramírez. “Una vez consigues eso, es game over, tienes el control absoluto del móvil y de todo lo que almacena”.
Ramírez y Santamarta coinciden en señalar que el arsenal de Marruecos es muy avanzado. “Con esto puedes saberlo todo sobre una persona, no hay límites”, explica Román. Para conseguirlo, Marruecos ha dado con la clave: combinar espionaje tradicional con tecnología de vanguardia, una estrategia que ilustra la evolución del autoritarismo contemporáneo. Sin embargo, estos especialistas aseguran que sus sistemas de espionaje no difieren mucho de los que tiene el resto de países.
“Marruecos tiene hoy en día una capacidad limitada para desarrollar programas espía propios, por eso salen fuera a comprarlos. Eso marca la diferencia”, dice Santamarta. “Digamos que han desplegado un arsenal tipo B: recurren a spyware conocido, a los sospechosos habituales. Lo realmente preocupante es el espionaje tipo A, las herramientas que probablemente tengan pero que nadie conoce”, dice Román, quien lo sintetiza con un ejemplo. “Imagina que deciden asesinar a un periodista. ¿Lo espiarían con estos programas? Ya te digo yo que no. Si usaran Nighthawk, Cellebrite o Hailstorm, lo sabrían ellos, pero también EEUU e Israel. Para ese tipo de operaciones estarán tirando de herramientas cocinadas en casa. Y esas no han salido a la luz”. De momento.
