Ana Pérez, médico: “Pasar muchas horas sentado sin mover las piernas favorece la insuficiencia venosa; si no podemos evitarlo, debemos usar medias de compresión”

Ana Pérez, médico: “Pasar muchas horas sentado sin mover las piernas favorece la insuficiencia venosa; si no podemos evitarlo, debemos usar medias de compresión”

Las varices son mucho más que algo estético. Aunque muchas personas las asocian únicamente a la aparición de venas dilatadas, suelen ser la manifestación visible de una insuficiencia venosa crónica, un trastorno que dificulta el retorno de la sangre al corazón y que puede provocar síntomas como pesadez, hinchazón, dolor, picor o calambres, especialmente al final del día. Si no se trata, con el paso del tiempo puede favorecer la aparición de cambios en la piel e incluso úlceras.

Tal y como explica Ana Pérez, graduada en Medicina por la Universidad de Murcia, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Servicio Murciano de Salud y con un máster universitario en Medicina de Urgencias y Emergencias por la UCAM, muchas de las molestias asociadas a la insuficiencia venosa pueden aliviarse con hábitos sencillos, como caminar con frecuencia o evitar largos periodos de inmovilidad. En esta entrevista para La Vanguardia, la experta explica cómo reconocer las primeras señales de alarma, qué medidas cuentan con respaldo científico y cuándo es el momento de acudir al médico.

Muchas personas normalizan tener las piernas hinchadas, pesadas o con calambres al final del día.

Es frecuente pensar que acabar el día con las piernas pesadas o hinchadas es algo normal, pero cuando estos síntomas se repiten, conviene prestarles atención. Lo principal no es un síntoma aislado, sino un conjunto de ellos o un patrón de pesadez, dolor, cansancio, picor o hinchazón que empeoran después de pasar muchas horas de pie o sentados y suelen ser más intensos al final del día. A la exploración, la presencia de arañas vasculares, várices o edema alrededor de los tobillos aumenta la sospecha. Conviene consultar si los síntomas son frecuentes, limitan la actividad o si aparecen manchas oscuras, eccema, endurecimiento de la piel o heridas que no cicatrizan.

¿Cuáles son las señales que deberían hacernos consultar a un médico?

Si aparece hinchazón brusca de una sola pierna, acompañada de dolor, calor o enrojecimiento, requiere valoración urgente para descartar una trombosis. También son señales de alarma alguno de esos síntomas como piernas hinchadas, pesadas o calambres junto con dificultad respiratoria, dolor torácico o sangrado de una variz.

Cuando las válvulas no cierran bien porque la vena está dilatada o porque existe una obstrucción venosa, parte de la sangre se acumula en las piernas

¿Qué ocurre exactamente en las venas cuando aparece una insuficiencia venosa?

Las venas de las piernas tienen que devolver la sangre al corazón en contra de la gravedad. Para poder hacerlo y que la sangre que sube no baje de nuevo, cuentan con unas válvulas que impiden que la sangre retroceda y, junto a los músculos de la pantorrilla, ayudan a impulsarla hacia arriba al contraerse y al caminar. Cuando las válvulas no cierran bien porque la vena está dilatada o porque existe una obstrucción venosa, parte de la sangre se acumula en las piernas. Esto aumenta la presión dentro de las venas, las dilata todavía más y facilita que salga líquido hacia los tejidos, produciendo esa hinchazón, pesadez y sensación de tensión en las piernas.

¿Por qué síntomas como la hinchazón o la pesadez empeoran con el paso de las horas?

Los síntomas suelen empeorar conforme pasan las horas porque la gravedad y la falta de movimiento favorecen esa acumulación. Si el problema se mantiene durante años, puede provocar inflamación, manchas en la piel, endurecimiento de los tejidos e incluso úlceras.

Elevar las piernas también reduce temporalmente la acumulación de sangre y líquido y puede ayudar a mejorar la pesadez temporalmente.Getty Images

En redes sociales se recomiendan ejercicios como ponerse de puntillas, elevar las piernas o mover los tobillos.

Sí, forman parte de las recomendaciones habituales y anatómica y fisiológicamente tienen sentido porque caminar, ponerse de puntillas o mover los tobillos activa la musculatura de la pantorrilla, que funciona como una bomba y ayuda a que la sangre ascienda. Elevar las piernas también reduce temporalmente la acumulación de sangre y líquido y puede ayudar a mejorar la pesadez temporalmente.

¿Qué evidencia hay detrás de estas recomendaciones? ¿Realmente ayudan?

Los estudios científicos disponibles son pequeños y no existe una rutina exacta de ejercicios, con un número fijo de repeticiones, pero las guías recomiendan mantenerse activo porque mejora el funcionamiento de la bomba muscular, la movilidad del tobillo y los síntomas. Lo más importante es caminar con regularidad y evitar permanecer muchas horas completamente inmóvil. Estos ejercicios pueden aliviar, pero no reparan una válvula dañada ni eliminan una variz.

El riesgo aumenta con la edad, el sobrepeso, los embarazos, haber sufrido una trombosis venosa y pasar muchas horas de pie

Además del ejercicio, ¿qué hábitos cotidianos pueden marcar la diferencia para aliviar los síntomas o frenar la progresión de la insuficiencia venosa?

Lo más útil es evitar largos periodos de inmovilidad. Conviene alternar posiciones, levantarse y caminar periódicamente y mover los tobillos cuando no podamos hacerlo, por ejemplo, durante un viaje o una jornada laboral. También pueden ayudar a elevar las piernas al descansar, mantener un peso saludable, realizar actividad física habitual, cuidar la piel si existe edema o úlceras y evitar el calor prolongado cuando empeoran los síntomas. Los braseros bajo la mesa en invierno, que muchas personas mayores todavía utilizan, pueden ser un gran problema para las que tienen insuficiencia venosa.

¿Y cuáles conviene evitar?

Pasar muchas horas seguidas de pie sin caminar o sentado sin mover las piernas es lo que más afecta a la insuficiencia venosa, y si por trabajo no tenemos más remedio que aguantar, debemos utilizar medias de compresión y movilizar tobillos y piernas todo lo posible. Todas estas medidas pueden aliviar y favorecer el retorno venoso, aunque no siempre detienen una enfermedad ya establecida.

¿Hay personas con mayor riesgo de desarrollar este problema?

Sí. El riesgo aumenta con la edad, los antecedentes familiares, el sobrepeso, los embarazos, haber sufrido una trombosis venosa y pasar muchas horas de pie. Durante el embarazo, los cambios hormonales y la presión del útero dificultan el retorno de la sangre de las piernas por la presión que hay en el abdomen. Muchas varices mejoran después del parto, por lo que durante este periodo suelen priorizarse las medidas conservadoras. Trabajar sentado durante muchas horas también favorece la acumulación de sangre, especialmente si apenas se mueven las piernas. La genética influye, pero mantener un peso saludable y evitar el sedentarismo puede ayudar a reducir la carga de otros factores de riesgo.

¿Cuándo dejan de ser suficientes las medidas conservadoras y es necesario valorar otras opciones para eliminar las varices?

Las medidas conservadoras pueden ser suficientes cuando los síntomas son leves o durante situaciones como el embarazo. Entre estas medidas conservadoras también encontramos las medias de compresión, que pueden reducir la hinchazón y la pesadez y son especialmente importantes para evitar la progresión de la insuficiencia venosa. Conviene realizar una valoración médica y, con frecuencia, una ecografía Doppler cuando los síntomas persisten, afectan a la calidad de vida o aparecen edema mantenido, cambios en la piel, trombosis superficiales, sangrado o heridas que no cicatrizan. Si la ecografía confirma que existe un reflujo venoso importante, pueden valorarse técnicas mínimamente invasivas para cerrar o eliminar las venas enfermas y, en casos más severos, puede ser necesaria una cirugía mayor.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, con experiencia en SEO y redacción digital, actualmente trabaja como redactora en La Vanguardia.