La obra del brillante y polémico John Galliano protagonizará la exposición del Met de 2027 | Estilo

La obra del brillante y polémico John Galliano protagonizará la exposición del Met de 2027 | Estilo

Si alguien todavía dudaba de que John Galliano estaba de vuelta, han llegado dos poderosas instituciones para confirmarlo: el Museo Metropolitano de Nueva York y su eterna valedora —de Galliano y del Met—, Anna Wintour. El polémico diseñador gibraltareño, de 65 años, será el protagonista de la próxima exposición de la gala del Costume Institute, la rama dedicada a la moda del gigantesco museo. Así se ha conocido este viernes, cuando aún quedan algo más de nueve meses para que tenga lugar la exhibición, que se llamará John Galliano: Horizons (Horizontes). Previsiblemente, su gala, la inmensa alfombra roja que se celebra en las escalinatas del museo el primer lunes de mayo, también estará dedicada al modisto.

Es muy poco habitual que la institución dedique su espacio a un creador de moda, menos aún a uno vivo y, como remate, a uno tan brillante como polémico como lo es Galliano. De hecho, hasta ahora, solo ha habido tres exhibiciones sobre diseñadores con ellos en vida: la dedicada a Yves Saint Laurent en 1983, organizada por Diana Vreeland; la de Rei Kawakubo con Comme des Garçons en 2007, hace ya dos décadas; y la que llegará a partir de mayo de 2027, con John Galliano como protagonista. Su entrada en las salas de uno de los museos más prestigiosos del mundo supone un espaldarazo absoluto para el británico, su mayor reconocimiento en la industria, tras la tremenda polémica antisemita en la que se vio envuelto en 2011, cuando se dio a conocer un video en el que, claramente ebrio, mostraba una actitud despectiva contra la comunidad judía, lo que le apartó de la casa Dior y le convirtió en un paria en la industria de la moda.

Pero el tiempo pasa, las disculpas públicas funcionan, las heridas sanan y todo vuelve a su lugar. Y, ahora, ha llegado el momento de los homenajes. Porque la polémica es tan cierta como el hecho de que Galliano es uno de los diseñadores más brillantes de su generación. El considerado mejor diseñador del año en Reino Unido en los años 1987, 1994, 1995 y 1997, que recibió la Orden del Imperio Británico en 2001 y la Legión de Honor en 2009 (aunque le fue revocada en 2012) empezó su carrera como estilista y en su propia marca en Londres hasta que, sin éxito y en la ruina, tuvo que dejarla y marcharse a París a finales de los años ochenta.

Tras colaborar con diversos diseñadores y con varias celebridades que rápidamente apreciaron su talento, así como con Anna Wintour (que en 1988 fue nombrada directora de Vogue en Estados Unidos), su nombre empezó a cobrar fuerza hasta que en 1995 se convirtió en el responsable de la casa francesa Givenchy, parte del poderoso grupo LVMH, comandada por la familia Arnault. Su primera colección para la misma fue presentada, con enorme expectación y grandilocuencia, en el Stade de Francia, uno de los grandes símbolos de París, cuando no era habitual un despliegue de ese tipo en casas de moda de un carácter tan clásico como Givenchy.

Pero su gran momento llegó en la casa francesa Dior, en la que aterrizó a finales de 1996. Fue el culmen de su exposición mediática y de su influencia en el mundo de la moda, el momento en el que, además de crear piezas que han quedado para la memoria y complementos que ya son parte de la historia de la moda, como el célebre bolso Saddle, sus desfiles eran un dechado de imaginación sin ningún tipo de límite físico, mental ni presupuestario. Todo ello convirtió a la casa Dior en una de las más apreciadas y valiosas de la industria, y en un ideal a seguir.

Pero a finales de diciembre de 2010, una pareja le grabó en el Café La Perle, del barrio parisino de Le Marais, mientras soltaba improperios antisemitas, entre ellos un “I love Hitler” (“Amo a Hitler”), y procedió a denunciarlo en febrero de 2011, además de a filtrar el video al diario The Sun. El diseñador fue detenido y declaró durante cinco horas en comisaría.

El 1 de marzo, Galliano fue despedido de manera fulminante de la casa de modas francesa. El entonces presidente de Dior, Sidney Toledano, envió un comunicado condenando “rotundamente” las palabras del modisto y afirmando que estaban “en completa contradicción con los valores esenciales” de su empresa. En junio de ese año fue juzgado y en septiembre se conoció su condena, simbólica pero poderosa: 6.000 euros de multa en caso de reincidir en los siguientes cinco años, así como el reembolso de los gastos jurídicos a las cinco asociaciones que le denunciaron, que fueron de 16.500 euros. Por su parte, pidió disculpas públicas y entró en un tratamiento de desintoxicación.

Tras ello, Galliano se apartó durante varios años de la industria de la moda. En 2014 y de manera discreta volvió para convertirse en el jefe de la casa Maison Martin Margiela, donde ha permanecido hasta 2024 entre enorme éxito. En un documental sobre su vida estrenado ese mismo año, el propio Galliano criticaba duramente sus palabras y su actitud. Poco a poco, sus diseños han ido volviendo a las alfombras rojas, y su nombre ha vuelto a sonar entre los candidatos de las grandes casas de moda. Y todo bajo el respaldo de Anna Wintour, que ya no dirige Vogue pero sigue vinculada a su empresa editora y es una parte fundamental de la exhibición y la gala del Metropolitano, y nunca ha dejado de apoyarle.

Según ha declarado el comisario de la exposición, Andrew Bolton, en el diario The New York Times, el actual clima de tensión que vive Estados Unidos hace la muestra todavía más importante y relevante en este momento; de hecho, afirma que llevaba pensando en dedicarle una retrospectiva a Galliano desde 2010, y ya seriamente desde hace un par de años. Para Bolton, el momento puede ser “particularmente difícil ahora, dado el alarmante auge del odio”, pero cree que eso hace que la cuestión sea “más urgente, no menos”. “Para mí la cuestión importante no es si el comportamiento artístico excusa una transgresión, sino cómo mantener juntos los logros artísticos y la responsabilidad ética sin que uno borre al otro. Y en un momento de elevada división, siento que el museo y yo mismo tenemos una responsabilidad real de afrontar esos asuntos”.

El máximo responsable de la Liga Antidifamación, una conocida asociación judía, ha afirmado ante el diario neoyorquino que creen que el creador “realmente ha trabajado en los problemas que le llevaron a su estadillo antisemita en París hace años, y hace tiempo que sus disculpas fueron aceptadas. Sus esfuerzos por reparar los daños causados por sus palabras y por aprender de aquel incidente han de ser aplaudidos”.