Varios establecimientos de Centro Habana fueron cerrados este lunes por negarse a recibir pagos mediante transferencias electrónicas, como parte de una nueva ofensiva del régimen contra los negocios que incumplen sus disposiciones tributarias.
«Se sigue accionando en la capital contra las ilegalidades y la indisciplina», afirmó la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) de La Habana al informar sobre las clausuras.
La institución no precisó cuántos establecimientos fueron cerrados, sus nombres, ubicaciones ni la duración de las sanciones.
Solamente indicó, de manera amenazante, que la medida fue ejecutada por la oficina municipal de la ONAT en Centro Habana, en la capital cubana.
Según la entidad estatal, la negativa deliberada a recibir transferencias constituye un presunto delito de evasión fiscal, vulnera las normas tributarias vigentes y afecta el derecho de los consumidores a elegir la forma en que desean realizar sus pagos.
«Cumplir es proteger tu negocio», advirtió la ONAT al concluir su publicación, en un mensaje dirigido a los trabajadores privados de la capital.
La ofensiva había dejado otra clausura el viernes anterior, cuando la ONAT anunció el cierre de un establecimiento situado en la calle Neptuno, entre Aramburu y Soledad, en Centro Habana.
Las autoridades aseguraron que ese negocio no contaba con la documentación requerida y se negaba a aceptar transferencias electrónicas como medio de pago, con lo cual violaba el derecho del consumidor, «que es quien decide cómo realizar su pago».
La ONAT, otra vez en tono amenazante, sostuvo que la clausura se efectuó según lo establecido por las normas tributarias vigentes y cerró su mensaje con otra advertencia: «Cumplir con la ley, respetar al consumidor y mantener la documentación en regla es garantizar la continuidad del negocio».
Sin embargo, esto fue una guerra avisada pues las medidas ocurren después de que el Gobierno de La Habana amenazara el jueves a los negocios privados con multas, decomisos, ventas forzosas y cierres de hasta tres meses en medio de una campaña de inspecciones.
Además, la presión no se limita a la capital cubana. En Bayamo, otros cinco negocios fueron cerrados la semana pasada por no aceptar transferencias y quedaron sujetos a una fiscalización de la ONAT, como parte de una cruzada nacional para imponer los pagos electrónicos.
La campaña avanza pese a los problemas de conexión y a las dificultades denunciadas por comerciantes que necesitan efectivo para mantener sus operaciones, debido a que numerosos proveedores tampoco aceptan transferencias.
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