Ucrania y la Unión Europea han abierto una nueva convocatoria para empresas de defensa y doble uso que quieran poner a prueba sus tecnologías en condiciones próximas a las de un escenario de combate. El programa BraveTech EU, impulsado por la Comisión Europea, Ucrania y la Agencia Europea de Defensa (EDA), ofrece 120.000 euros a cada uno de los seis equipos ganadores de la segunda edición de los DefTech Forges, además de la posibilidad de acceder posteriormente a una financiación de hasta 750.000 euros.
El Ministerio de Defensa de Ucrania ha anunciado la apertura del plazo de solicitudes, que permanecerá abierto hasta el 6 de septiembre de 2026. Pueden participar fabricantes y empresas de Ucrania y de los Estados miembros de la Unión Europea que desarrollen tecnologías de defensa o de doble uso con un nivel de madurez tecnológica TRL 4 o superior.
La iniciativa pretende trasladar las necesidades operativas identificadas en Ucrania al ecosistema europeo de innovación en defensa, con el objetivo de acelerar el paso de los prototipos hacia tecnologías susceptibles de ser empleadas por las Fuerzas Armadas.
La Comisión Europea ha confirmado que los ensayos de esta segunda edición se celebrarán previsiblemente entre el 9 y el 13 de noviembre en Alemania y Rumanía. Los participantes seleccionados tendrán que demostrar sus sistemas ante personal militar y expertos técnicos en condiciones diseñadas para aproximarse a las exigencias de un campo de batalla disputado.
40 soluciones pasarán a la fase de pruebas
Una vez finalizado el periodo de solicitudes, un panel independiente compuesto por personal militar y mentores técnicos seleccionará las 40 soluciones que pasarán a la siguiente fase. Los equipos se dividirán en dos grupos de 20 participantes, que competirán en sendos DefTech Forges organizados en Alemania y Rumanía.
Durante estas pruebas, las empresas podrán demostrar el funcionamiento de sus tecnologías y recibir información directa de usuarios militares. La evaluación no se limitará a las prestaciones declaradas por los fabricantes, sino que buscará comprobar el comportamiento de las soluciones en escenarios operativos controlados.
Los resultados determinarán los seis ganadores, tres por cada evento. Cada uno recibirá un premio de 120.000 euros. Los equipos seleccionados tendrán además la posibilidad de avanzar hacia una segunda fase de pruebas y experimentación coordinada con la Agencia Europea de Defensa, en la que podrán optar a financiación adicional de hasta 750.000 euros.
La Comisión Europea presenta esta vía como un mecanismo para conectar a las empresas innovadoras con las Fuerzas Armadas y facilitar que las tecnologías que demuestren su utilidad puedan avanzar hacia etapas posteriores de desarrollo y experimentación.
Cinco áreas tecnológicas prioritarias
La convocatoria se estructura alrededor de cinco grandes retos tecnológicos relacionados con algunas de las capacidades que están adquiriendo especial relevancia en la guerra de Ucrania.
El primero se centra en sistemas de guiado para misiles y vehículos aéreos no tripulados, con especial atención a soluciones multimodo capaces de utilizar diferentes mecanismos de detección y guiado, incluidos sistemas pasivos, semiactivos y activos.
El segundo aborda los UAV autónomos de ataque, incluidas municiones merodeadoras, plataformas FPV y sistemas de coordinación de enjambres capaces de reducir la intervención necesaria del operador. La convocatoria europea pone especial énfasis en la autonomía de las plataformas y en la capacidad de coordinar varios drones.
El tercer reto corresponde a los sistemas UAV modulares, con tecnologías que permitan modificar rápidamente las cargas útiles y adaptar las aeronaves a diferentes misiones sin necesidad de sustituir la plataforma completa.
El cuarto se centra en los sistemas de detección, incluidos sensores y conjuntos de sensores destinados a mejorar la capacidad de las fuerzas militares para localizar, identificar y seguir amenazas.
El quinto aborda las plataformas UAV y controladores de vuelo resistentes a la guerra electrónica, una capacidad especialmente relevante en un entorno en el que la perturbación de las comunicaciones, navegación y enlaces de control constituye una amenaza permanente para los sistemas no tripulados.
La convocatoria de la Comisión Europea amplía algunos de estos ámbitos y especifica, por ejemplo, que las pruebas de noviembre incluirán operaciones de UAV autónomos y enjambres, integración sensor-to-shooter, coordinación descentralizada de múltiples drones y operaciones bajo condiciones controladas de interferencia electrónica. También contempla pruebas de sensores terrestres desatendidos, adaptación rápida de plataformas y buscadores de radiofrecuencia.
Ucrania aporta la experiencia del campo de batalla
Uno de los elementos diferenciadores de BraveTech EU es la participación de Brave1, la plataforma ucraniana de apoyo al desarrollo tecnológico de defensa. El Ministerio de Defensa señala que Brave1 participará en la evaluación de las solicitudes y que sus expertos formarán parte de los paneles encargados de valorar las tecnologías durante las pruebas de Alemania y Rumanía.
La participación ucraniana busca trasladar al programa europeo las necesidades tecnológicas identificadas durante la guerra. El objetivo es que las soluciones no se evalúen exclusivamente desde una perspectiva industrial o de laboratorio, sino también en función de su utilidad frente a amenazas y problemas que ya han sido experimentados en operaciones reales.
El programa está diseñado, por tanto, para poner en contacto a empresas europeas y ucranianas con usuarios militares y especialistas técnicos. La iniciativa también fomenta la cooperación transfronteriza entre compañías para combinar capacidades tecnológicas europeas con la experiencia operacional acumulada por Ucrania.
De los prototipos a la experimentación militar
BraveTech EU forma parte de una estrategia europea más amplia para acelerar la innovación en defensa y reducir el tiempo necesario para transformar tecnologías emergentes en capacidades militares.
Los DefTech Forges no funcionan únicamente como un programa convencional de subvenciones. Las empresas seleccionadas deben demostrar sus sistemas en pruebas prácticas y recibir asesoramiento de usuarios finales y expertos técnicos. La finalidad es identificar tecnologías que puedan continuar posteriormente hacia fases de experimentación operacional.
La iniciativa se encuentra integrada en el ecosistema europeo de innovación en defensa y cuenta con la participación de la Dirección General de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea (DG DEFIS), Brave1 y la EDA. La ejecución del programa corre a cargo de un consorcio formado por Civitta, Starburst y Darkstar.
La primera edición de los DefTech Forges ya había establecido este modelo de trabajo, basado en seleccionar tecnologías, someterlas a pruebas en condiciones operativas y facilitar posteriormente su evolución hacia campañas de experimentación coordinadas por la EDA.
Con la segunda convocatoria, la Unión Europea busca ampliar este mecanismo a nuevas tecnologías relacionadas especialmente con drones autónomos, guerra electrónica, detección, guiado y adaptación rápida de sistemas. La participación de empresas ucranianas pretende además incorporar al ecosistema europeo las lecciones tecnológicas obtenidas durante la guerra y acelerar el desarrollo de soluciones orientadas a las necesidades actuales de los campos de batalla europeos.
