“Primero sané, después llegó el amor”, Paola Rojas nos presenta a Jorge Suárez Azcargota

Lo que siguió fue algo que ninguno de los dos había planeado. “Mi plan era estar soltera y disfrutar mi soltería”, recuerda Paola.

Sin embargo, aquella conversación profesional se transformó en llamadas, videollamadas y largas pláticas que terminaron construyendo algo más profundo. Mucho antes de encontrarse físicamente, ya se estaban conociendo.

Paola y Jorge posan para la lente de Quién desde el hotel Xcaret Arte.
(Jonás Saldaña.)

“Estoy viviendo la segunda parte de mi vida”

Cuando habla de Jorge, Paola no lo hace desde la idea del rescate romántico. Al contrario. Su relato empieza mucho antes de que él apareciera. La periodista describe los últimos años como una etapa de cambios profundos, algunos dolorosos, otros transformadores. Habla de terapia, introspección, crecimiento personal y sanación.

“Hubo cambios profesionales que me lastimaron mucho, pero que también me orillaron a trabajar. Hice mucho trabajo interno, terapia, introspección, crecimiento, sanación”, explica.

Ese proceso la llevó a una conclusión poderosa. “Yo estoy empezando la segunda parte de mi vida. Una más luminosa, más consciente, más bella, más clara”.

Paola asegura que ya era feliz antes de enamorarse. Se sentía satisfecha con su momento profesional, familiar y personal. Sin embargo, reconoce que la llegada de Jorge amplificó esa felicidad de una manera inesperada. “No me imaginaba una felicidad así”, confiesa.

El hotel Xcaret Arte fue el escenario perfecto para este shooting.
(Jonás Saldaña con Nikon Z80.)

Un amor sin agenda

Quizá una de las ideas más interesantes que surgen durante la conversación es la forma en que ambos entienden el amor en la vida adulta. Lejos de las presiones que suelen acompañar otras etapas de la vida, hablan de una relación construida desde la calma.

“Es un amor sin agenda”, dice Paola. No hay prisa por cumplir expectativas externas ni urgencias relacionadas con el futuro. Tampoco la necesidad de demostrar algo.

La periodista explica que, después de décadas construyendo una carrera, una familia y un proyecto de vida, hoy se encuentra en un lugar distinto. “Ya solo quiero disfrutar mucho y aportar mucho”.

Jorge coincide. Para él, la diferencia radica en que ambos llegan a la relación con una madurez. “Ya hay un camino andado. Eso nos permite disfrutarnos como pareja”. Es una visión del amor que no gira alrededor de lo que falta, sino de lo que ya existe.