Nada parece poder detener a Nvidia. En plena resaca bursátil de la inteligencia artificial (IA), el gigante estadounidense de los chips ha presentado unos resultados trimestrales que suponen más que duplicar sus ingresos y beneficios, unos números ligeramente por encima de lo que marcaba el consenso de analistas publicado por Bloomberg. Con estas cifras, Nvidia supera la última prueba a la que se había sometido en un momento especialmente complicado para el sector.
Los ingresos de 96.221 millones de dólares (unos 82.600 millones de euros) anunciados este miércoles para el segundo trimestre de su ejercicio fiscal, que terminó el pasado 26 de julio, suponen un aumento del 106% respecto al mismo periodo del año anterior.
Algo parecido ha ocurrido con los beneficios, que han crecido todavía a un ritmo superior, el 126%. El resultado neto de la empresa con mayor valor en Bolsa del mundo ascendió a 59.688 millones de dólares (más de 51.000 millones de euros), frente a los 26.422 millones de dólares del mismo trimestre del ejercicio anterior.
Los resultados llegan en un momento especialmente convulso. Porque el mercado lleva unos meses en los que ha acumulado sustos como el inicio de la guerra de Irán el pasado febrero, con la consiguiente subida del precio del petróleo. También preocupaban los excesos en inversión que acumula la inteligencia artificial, así como las dudas sobre su rentabilidad. Por último, la irrupción de la IA china más barata añadía un panorama de incertidumbre en el sector. Nvidia, además, se enfrenta a un problema de costes crecientes fruto de la creciente demanda de chips de memoria por parte de los centros de datos.
“Punto de inflexión”
Pese a todas las inclemencias, las cifras conocidas este miércoles demuestran que, por ahora, la empresa sigue muy fuerte. “La IA ha alcanzado su punto de inflexión. Está realizando tareas útiles. Ahora, la capacidad de cómputo se traduce en ingresos”, ha afirmado este Jensen Huang, fundador de Nvidia. “Y la demanda se está acelerando. Por estas fechas el año pasado, un solo laboratorio impulsaba el despliegue; hoy vivimos una época dorada de nuevos laboratorios de IA y startups, con múltiples laboratorios de vanguardia escalando en paralelo, un ecosistema próspero de modelos abiertos y la llegada de la IA física, todo ello con un fuerte impulso tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo”, ha añadido el también director ejecutivo de la compañía.
Durante el segundo trimestre del año fiscal 2027, Nvidia devolvió aproximadamente 26.000 millones de dólares a los accionistas mediante la recompra de acciones y el pago de dividendos en efectivo. Al cierre del segundo trimestre, la compañía disponía de un remanente de unos 99.000 millones de dólares en el marco de su autorización de recompra de acciones.
Los resultados, que se han publicado después del cierre de Wall Street, suenan bien para un sector que en los dos últimos meses se ha visto golpeado por la competencia de los modelos chinos de bajo coste y por la exigencia creciente del mercado por justificar los fuertes gastos de inversión. El Nasdaq sigue un 5% por debajo de los máximos de junio, mientras que los fabricantes de chips estadounidenses se dejan un 20%, según el índice de Filadelfia. La propia Nvidia, a su vez, pierde un 10% desde mayo.
Este miércoles ha sido un día de revoluciones en el mundo de las empresas tecnológicas. Horas antes de publicar Nvidia unos resultados de los que los analistas estaban muy pendientes, Meta anunció un acuerdo extrajudicial que le obliga a pagar casi 18.000 millones de dólares para compensar las estrategias para enganchar a los niños a Facebook e Instagram. Y poco después, Anthropic comunicó que va a invertir 45.000 millones de dólares para alquilar potencia de computación en la nube para la IA del centro de datos insignia de la firma británica Nscale en el Estado de Virginia Occidental, Estados Unidos, según fuentes cercanas a la operación citadas por la agencia Bloomberg.
Nvidia mantiene una posición dominante en los chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA en centros de datos, un mercado en el que controla más del 75%, según el banco japonés Mizuho. Sus procesadores Blackwell y Rubin podrían generar conjuntamente más de un billón de dólares en ventas entre 2025 y 2027, de acuerdo con las previsiones de los analistas de la entidad nipona. Además, participa en la financiación de nuevos centros de datos. El principal interrogante es cuánto tiempo puede mantener este ritmo de inversión y qué impacto tendrán sus costes crecientes.
