¿Quién fotografía a los fotógrafos? Para Mauricio Donelli (Coro, estado Falcón, 1964) todo comenzó hace más de tres décadas cuando estaba realizando una serie de retratos a músicos latinoamericanos en Caracas. Corría el año 1986. Ya el set estaba listo para fotografiar a Rubén Blades cuando su mirada intuitiva y espontánea se fijó en alguien más: el fotógrafo Rafael Salvatore estaba sentado con sus cámaras al cuello mientras fumaba un cigarrillo. Parecía un fotógrafo de guerra. Donelli lo vio e inmediatamente quiso inmortalizarlo.
“Posa para mí”, le dijo a su amigo y colega. Con ese primer retrato comenzó una trayectoria que lo ha llevado a París, Caracas, Nueva York y Porlamar para fotografiar a quienes usualmente están detrás de la cámara. El resultado han sido más de 80 fotografías que unen el estilo de Mauricio Donelli con la identidad de grandes maestros y leyendas de este arte. Doce de ellas se pueden apreciar en la muestra Ojo x Ojo que, desde el 23 de agosto, se expone en la sala de Roberto Mata Taller de Fotografía “Espacio Ricardo Jiménez”, en la Hacienda La Trinidad.
Salvatore fue el inicio de un recorrido en el que ha retratado a grandes fotógrafos como Larry Towel, Paolo Gasparini, William Wegman o Albert Watson. Además de su trayectoria, Donelli también es coleccionista, lo que lo ha llevado a visitar a colegas para adquirir piezas. Esos encuentros los aprovechó para hacer retratos, una petición que suele ser recibida por sus colegas con cordialidad, humor y amabilidad. Otras de sus obras las hizo en esas ocasiones en las que asistió a talleres con grandes maestros de la fotografía.
Cada foto tiene su punto de vista. “Hay retratos que se hacen en el sitio, donde no puedes o no tienes el tiempo para hacer alguna recreación. He tomado fotos en lugares donde no puedes inventártela mucho, sino que de repente tienes que ser más purista y buscar un retrato simple”, comenta.
También tiene imágenes en las que todo está más estructurado, pensado y elaborado con sets de fotografía ya armados en los que puede llevar a cabo sus ideas con calma. No es una labor sencilla: muchos de sus retratos dependen del tiempo que pueda tener. Algunas de sus fotos las tomó con rapidez, aprovechando el momento. “Igualmente todas tienen su punch y transmiten lo que lo que yo veo de cada fotógrafo, lo que siento de cada uno de ellos”.
Al menos hasta 2018 Mauricio Donelli trabajó en sus retratos con una cámara de fuelle formato de 4×5: la Sinar P2, en la que puede utilizar película Polaroid 55. Cuando ese modelo salió al mercado en 1984 era la mejor opción en cuanto a calidad y detalle para aquellos que querían imprimir las fotos.
“En esa época yo trabajaba con formato medio, los otros fotógrafos trabajaban con formato de 35 milímetros; el formato medio duplica ese formato. Cuando te vas a la cámara de formato medio y vas a las placas de 4×5 pulgadas, estás multiplicando casi por 20 la calidad de una cámara de 35. Entonces, cuando amplías una fotografía de una placa y la amplías de tamaño de 2 o 3 metros en esa época, veías hasta el detalle de un poro”, explica.
Para él, era impresionante el nivel de calidad que le permitía la cámara de fuelle para imprimir en grande sus retratos. Además, le permitía tener una película que diera un positivo y un negativo en un minuto. En Ojo x Ojo, muestra realizada bajo la coordinación de Ricardo Gómez Pérez y la museografía y diseño de Gisela Viloria, los negativos de sus retratos también se exponen en la entrada. La exposición se puede visitar de martes a sábado, de 10:00 am a 6:00 pm, y los domingos de 10:00 am a 5:00 pm. Este sábado a las 3:00 pm habrá una charla con el artista que estará en los espacios de la Hacienda La Trinidad. La exhibición estará en el lugar por tres meses aproximadamente.
¿Quiénes están inmortalizados en Ojo x Ojo?
Lo primero que ve el espectador en Ojo x Ojo es una pared pintada de color aguamarina en la que se muestran los negativos de los 12 retratos que se exponen. Junto a ellos está la fecha de nacimiento de los fotógrafos y su edad actual: la mayoría ya tiene más de 70 años y son leyendas de la fotografía. También figura la fecha y el lugar en que Donelli hizo el retrato. Justo al lado está la primera foto de la muestra: Larry Towel posa frente a un retráctil.
La obra está compuesta por dos planos colocados uno encima del otro: en el primero se ve la espalda de Towel y justo debajo se ve un retrato frontal en el que se puede apreciar su mirada. La foto se tomó en Caracas en 2015. A Donelli le gustó que el retráctil enmarcara su imagen como si hubiera sido tomada con su cámara de fuelle.
El siguiente es el retrato de Paolo Gasparini, quien posó este 2026 para Donelli, a los 92 años en Caracas. En la foto el maestro aparece de frente junto a su cámara, que sostiene delante de su ojo derecho. A su alrededor, todo luce difuso: es imposible abarcar su trayectoria en una sola obra.
A William Wegman, el tercero de la exposición, lo inmortalizó en 2018 en Nueva York, a los 82 años, con sus perros, los dos bracos de Weimar que lo hicieron famoso. En el retrato de Donelli solo se ven sus siluetas en una composición que juega con los niveles y una estructura triangular. “La de Wegman la tuve que hacer en su estudio porque quería retratarlo con sus perros. Es impresionante lo entrenados que los tiene. Él les hace una seña y de inmediato esos perros posan”, cuenta.
Las tres primeras fotos de Ojo x Ojo se tomaron con una cámara digital porque a partir de 2018 la película para revelar las fotos de la cámara de fuelle dejó de existir. El público puede notar la diferencia solo si se fija en los bordes de las fotos: las que se tomaron con la cámara de fuelle tienen el borde clásico del negativo.
La siguiente fotografía es la de Albert Watson, fotografiado en 2007 en Porlamar, Margarita. El maestro de 84 años posa bajo el estilo blanco y negro de Donelli en un set que muestra el sinfín y la luz de una sesión de fotos. “Utilizo el blanco y negro porque el color suele sobre decorar la obra. Con el blanco y negro logras mayor dramatismo”.
Timothy Greenfield-Sanders está justo al lado y luce impasible en una fotografía realizada en 2006 en Nueva York en la que mira a medias: la mitad del retrato está velado por un telón no tan transparente en el que se puede intuir el resto de su figura.
Para la de Arnold Newman, foto que tomó en Caracas en 1993, Donelli aprovechó que el retratado tenía su propia cámara de fuelle en el estudio. Decidió entonces retratar a Newman a través de la cámara que ya estaba lista frente al set. Por eso su retrato está de cabeza: en la cámara de fuelle las imágenes se veían así.
“Yo lo iba a fotografiar con mi cámara de fuelle, pero luego se me ocurrió usar la suya en el sitio en que estaba. Él tenía su cámara armada ahí y le dije: ‘Lo que voy a hacer es retratarte proyectado tú en tu cámara’. Utilicé mi cámara para retratar la cámara de él y la cámara de él lo proyectaba a él”, cuenta.
La música y la geometría también son las protagonistas del retrato a Ralph Gibson, fotografiado en Nueva York en 2006. La foto muestra su espacio íntimo, su lugar privado, mientras posa al frente de un retrato suyo. A Graciela Iturbide Donelli la inmortalizó con los ojos cerrados rodeada por una oscuridad que hace volar su imaginación.
El fallecido Jean-Loup Sieff se sujeta el codo con la mano izquierda justo al lado de su set de fotografía en 1996 en París. Al lado, está la que dio inicio a todo, la foto de Rafael Salvatore.
Cerca de la puerta se ubica el retrato de Harry Benson, una obra realizada en 2015 en Nueva York con la que Donelli rompe la frontera entre realidad y ficción. La cámara parece enfocada en un vaso de vidrio ubicado sobre una mesa de vidrio en el que los reflejos son los protagonistas. “Yo estaba hablando con él y justo detrás, él tenía la foto que le tomó a Andy Warhol y Bianca Jagger. Mi foto es la foto de su foto”, explica.
Justo debajo está la silueta detallada de Marc Baptiste en una síntesis de abstracción que se logró en el retrato realizado en 2011 en Nueva York. Además de Ojo x Ojo, Donelli está trabajando en un libro titulado Polatraits, con el que quiere imprimir 30 años de trabajo con su cámara de fuelle.
“Se llama Polatraits porque viene de Polaroid y viene de los portraits. En los últimos 67 años yo ya no he trabajado con la película porque Polaroid quebró en 2010. Después hay como unos cinco años más de película, pero ya a partir de 2015 o 2016 empieza a desaparecer la película. Ahora es mucho más complicado trabajar con la cámara de fuelle”.
El fotógrafo que siempre ve
Sin importar si está o no detrás de una cámara, Mauricio Donelli se considera un fotógrafo que siempre está viendo posibles fotografías. Su manera de ver, asegura, es muy determinada.
“En el momento en que te pones detrás de la cámara ya vas a accionar. Ser fotógrafo es estar todo el tiempo viendo posibles fotografías”, afirma. No solo le interesa fotografiar a los maestros sino también a otras muchas personas. Actrices, cantantes actores o escritores, cualquiera puede llamar su atención. Incluso confiesa que hace poco acudió a La Guaira en busca de poder retratar al Topo Mayor.
En el caso de Ojo x Ojo le complace ver algunas de esas fotos expuestas e impresas en un rollo de papel. “No quería que la foto estuviera en un marco, sino que viniera como extraída del printer, como que vinieran saliendo. Quería que el público entienda un poco la dinámica, de dónde proviene, ver el negativo”.
Para ello, también se pueden guiar por el texto de sala escrito por Inger Pedreáñez, donde se da a entender la importancia de cada uno de los fotógrafos expuestos. La muestra, recuerda Donelli, comenzó el año pasado cuando Ricardo Jiménez y Gisela Viloria le propusieron darle un espacio para mostrar su trabajo.
“Las exposiciones vienen siempre por propuestas de las personas que son museógrafos. El título lo puso justamente Gisela Viloria. Ella fue la que me lo propuso”, relata. A él le gustó el nombre porque en realidad su trabajo es ese: la mirada sobre quienes miran. “A los mismos fotógrafos cuando los voy a retratar les gusta ver cuál es mi visión porque ellos tienen un estilo de trabajo, ven la manera que cada quien ve y les interesa mucho mi versión de ellos. Eso es lo bonito del título, me encantó”.
Ojo x Ojo, al final, muestra la importancia de estas leyendas de la fotografía con una mirada que transmite parte de su personalidad e identidad. “El retrato nunca termina como tal, esa búsqueda que uno tiene no se detiene”, asegura Donelli.
