El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, decidió que el próximo interrogatorio sobre el proyecto Esencia no se desarrollará con documentos escondidos detrás de la mesa de los deponentes.
Horas antes de que los desarrolladores comparezcan ante la Comisión de Innovación, Reforma y Nombramientos, Rivera Schatz anunció públicamente que la ponencia y todos los anejos entregados por los proponentes habían sido enviados a los senadores y colocados en la página oficial del Senado para que cualquier ciudadano pudiera examinarlos antes de la vista.
“Mañana a las 9:30 am en el Salón Leopoldo Figueroa del Capitolio comenzará la vista pública que atiende el asunto de dicho proyecto”, escribió el presidente senatorial en X (antes Twitter).
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El calendario oficial confirma que la vista de las Resoluciones del Senado 9 y 459 está señalada para el martes 1 de septiembre a las 9:30 a.m. y tiene como propósito investigar precisamente la información sometida por Esencia, la capacidad real de la infraestructura de Cabo Rojo y los riesgos hidrológicos y ambientales del proyecto.
La decisión de publicar por adelantado el expediente es particularmente significativa porque convierte la comparecencia en algo distinto a una presentación promocional de los desarrolladores.
Ahora, legisladores, opositores, científicos, periodistas y residentes pueden llegar a la vista con los mismos documentos que utilizará Esencia para defenderse.
Los documentos revelan la estrategia con la que Esencia pretende resolver su mayor contradicción: construir un enorme complejo turístico y residencial en una región donde las propias agencias públicas reconocen que no tienen agua ni infraestructura suficiente para servirlo.
La apuesta es radical: pozos propios, reutilización de aguas residuales, captación de lluvia, ósmosis inversa, una microrred solar independiente y amplias zonas de conservación. Pero el expediente también deja preguntas abiertas sobre acuíferos, intrusión salina, cuevas, humedales y la diferencia entre demostrar que una solución es técnicamente posible y demostrar que será ambientalmente sostenible durante décadas.
Y esos documentos son extensos.
Los anejos entregados al Senado suman 318 páginas e incluyen informes hidrogeológicos, comunicaciones con la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), permisos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), determinaciones ambientales, estudios sobre una cueva y terrenos kársticos, recomendaciones de Turismo y documentación de la Consulta de Ubicación.
La ponencia principal, presentada por Cabo Rojo Land Acquisition LLC y Three Rules Capital LLC, está fechada el 31 de agosto y firmada por su representante autorizado, Roberto Ruiz Vargas. Los anejos fueron formalmente remitidos ese mismo día a la Comisión senatorial.
Su argumento puede resumirse en una frase:Esencia sostiene que el problema de que Cabo Rojo no tenga infraestructura para sostener el proyecto deja de ser un problema si el proyecto construye su propia infraestructura.
Y ahí estará el corazón de la vista.
Las agencias dicen que no pueden servirlo
El punto de partida no está realmente en controversia.
La infraestructura pública actual no puede suplir a Esencia como está concebido.
La AAA lo certificó por escrito el 21 de marzo de 2025. Su Planta de Filtración Betances tiene una capacidad de diseño de 2 millones de galones diarios y no puede asumir la demanda proyectada de entre 1.2 y 1.5 millones de galones diarios adicionales que requeriría el desarrollo. La propia AAA señaló que no tenía proyectos programados para aumentar esa capacidad.
En la primera vista pública del Senado, celebrada el 27 de agosto, la posición fue todavía más contundente.
“La infraestructura existente de la Autoridad no tiene la capacidad para suplir la demanda del proyecto”, declaró la ingeniera Ann Ventura.
La AEE, responsable de los canales del Distrito de Riego del Valle de Lajas, sostuvo a su vez que el recurso hídrico disponible está comprometido con agricultores y con el abastecimiento existente de la AAA y que el sistema no tiene capacidad ni siquiera para servir como respaldo de emergencia a Esencia.
Una representante de la AEE llegó a responder categóricamente cuando Rivera Schatz preguntó si la corporación estaba opuesta al proyecto:
“Estamos opuestos al proyecto”.
La Compañía de Turismo también expresó reservas y dejó claro que su recomendación ambiental favorable anterior no equivalía a certificar que existe agua suficiente para sostener el complejo.
Eso produjo la interrogante que ahora domina el proceso: ¿cómo pudo OGPe aprobar la Consulta de Ubicación de un proyecto de esta magnitud cuando las agencias responsables de agua e infraestructura dicen que no pueden servirlo?
Esencia responde
Los documentos publicados este lunes muestran que los desarrolladores intentarán invertir completamente el argumento.
Su posición será que la falta de capacidad pública no constituye una razón para impedir el proyecto, sino la razón por la que decidieron desconectarlo de los sistemas públicos.
El plan aprobado comprende 1,549 cuerdas, 530 habitaciones hoteleras y 1,134 residencias, para un total de 1,664 unidades, además de dos campos de golf sobre unas 110 cuerdas, escuela, hospital y otras instalaciones.
El proponente asegura que preservará permanentemente aproximadamente 75% del predio y que el proyecto funcionará sin depender físicamente de la AAA ni de la red eléctrica pública.
En su memorial, Esencia presenta cinco ideas centrales: que completó la fase discrecional de permisos; que no tendrá conexión pública de respaldo; que producirá su propia agua y electricidad; que será financiado con capital privado; y que, aunque varias agencias expresaron oposición o reservas durante la vista legislativa, no existe —según el proponente— una oposición escrita equivalente dentro del expediente administrativo que culminó con la aprobación de la Consulta de Ubicación.
La disputa, por tanto, ya no es simplemente “hay agua o no hay agua”.
Es mucho más sofisticada: ¿puede un complejo de esta escala crear un sistema privado suficientemente robusto como para operar durante décadas sin perjudicar los recursos hídricos, energéticos y ambientales que lo rodean?
La fórmula del agua: 3.77 millones de galones diarios
Los números ayudan a entender la propuesta.
Cuando esté completamente desarrollado, Esencia calcula una necesidad total aproximada de 3.77 millones de galones diarios entre agua potable, riego y otros usos.
Pero solo alrededor de un tercio vendría originalmente del subsuelo.
La demanda potable se estima en 1.253 millones de galones diarios para residencias, hoteles, hospital, escuela, restaurantes y demás usos humanos.
Para producirla, el proyecto propone extraer un máximo de aproximadamente 1.5 millones de galones diarios de agua cruda mediante pozos propios y procesarla en una planta privada de ósmosis inversa.
Los otros aproximadamente 2.41 millones de galones diarios, principalmente destinados a los dos campos de golf y áreas verdes, no utilizarían agua potable.
Ahí aparece la segunda pieza del sistema.
Esencia proyecta recuperar aproximadamente 1.32 millones de galones diarios de aguas residuales, tratarlas a nivel terciario mediante una planta privada de biorreactores de membrana y reutilizarlas para riego.
A eso añade un promedio calculado de 1.20 millones de galones diarios de escorrentía pluvial capturada, almacenada en una red de lagunas con capacidad conjunta de unos 75 millones de galones.
Según sus cálculos, ambas fuentes producirían 2.52 MGD para cubrir una demanda de riego de 2.41 MGD, dejando incluso un pequeño margen operacional.
Es decir, la promesa es explícita: ni los campos de golf ni los jardines recibirían agua potable de la AAA.
El pozo que puede decidir buena parte del debate
Pero para que ese modelo funcione hay una condición indispensable: los pozos tienen que producir suficiente agua de manera sostenible.
Y ahí el expediente se vuelve más complejo.
El desarrollador perforó cinco barrenos exploratorios.
Cuatro —TW-1, TW-3, TW-4 y TW-5— inicialmente ofrecieron caudales insuficientes para los objetivos del proyecto.
El TW-2, sin embargo, mostró resultados mucho más favorables.
Durante una prueba continua de 24 horas produjo 110 galones por minuto, mientras el nivel del agua bajó apenas unos ocho pies y se recuperó rápidamente una vez terminado el bombeo.
El informe técnico calificó el resultado como favorable, pero incluyó una precisión importante: eran necesarios estudios adicionales de almacenamiento y calidad del agua para confirmar su viabilidad como fuente de aprovechamiento.
Ese matiz será importante en el Senado.
El proponente utiliza el TW-2 como evidencia de que existe un acuífero productivo.
Pero una prueba de bombeo de 24 horas en un pozo no equivale por sí sola a demostrar cuánto puede extraerse de un acuífero costero durante 20, 30 o 50 años sin alterar su comportamiento.
De hecho, los propios documentos indican que la segunda fase de estudios busca establecer precisamente los parámetros finales de explotación.
El punto más controvertible: el tamaño del acuífero
Los consultores del proyecto van más lejos.
Utilizando información histórica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), datos de la EPA, características geológicas del Valle de Lajas y comparaciones con el acuífero de Guanajibo, estiman que el acuífero intergranular confinado asociado con Esencia podría sostener más de 10 millones de galones diarios.
También sostienen que entre 14 y 20 MGD de agua subterránea fluyen de este a oeste y terminan descargándose naturalmente hacia la Bahía de Boquerón.
Frente a ello, Esencia propone extraer como máximo 1.5 MGD.
Ese cálculo permite al desarrollador sostener que utilizaría solamente una fracción de un recurso que actualmente termina en el mar.
Pero aquí existe una diferencia importante entre un cálculo pericial presentado por el desarrollador y una certificación gubernamental definitiva sobre rendimiento sostenible.
La AEE advirtió durante la vista anterior que los acuíferos del suroeste presentan vulnerabilidad a la sobreextracción, intrusión salina y limitaciones de recarga, y reclamó una evaluación hidrogeológica rigurosa del DRNA.
Más aún, un documento del propio DRNA fechado en febrero de 2025 expresó inicialmente preocupación por que el acuífero investigado pudiera coincidir con uno utilizado por la AAA y advirtió que una captación extensa de lluvia podría reducir parte de la recarga natural.
Los consultores de Esencia posteriormente refutaron esa interpretación, argumentando con mapas y coordenadas que los pozos públicos de la AAA pertenecen al acuífero de Guanajibo y no al sistema que cruza los terrenos del proyecto.
El DRNA terminó autorizando las perforaciones exploratorias.
Pero esa secuencia demuestra que la cuestión hidrogeológica no ha sido siempre tan incontrovertible como la presenta ahora el memorial del proponente.
El peligro invisible: la sal entrando al acuífero
La proximidad al mar añade otra preocupación.
Cuando se bombea excesivamente un acuífero costero, puede alterarse el equilibrio entre agua dulce y salada y provocar que el agua del océano avance tierra adentro. Es la llamada intrusión salina.
Esencia reconoce expresamente ese riesgo y propone una red de seis pozos de monitoreo entre el mar y los pozos de producción.
Esos puntos funcionarían como “centinelas hidráulicos”, equipados con sensores continuos de conductividad y salinidad.
La propuesta contempla incluso automatizar el bombeo: si la salinidad supera determinado umbral, se reduciría el caudal o se rotaría la extracción entre pozos para permitir que el gradiente del acuífero se recupere.
Además, el desarrollador plantea una segunda fuente subterránea como contingencia: profundizar el barreno TW-1 para estudiar un acuífero más profundo asociado con roca fracturada.
Y guarda una tercera carta.
La última defensa sería desalinizar el mar
La planta de ósmosis inversa proyectada está diseñada originalmente para tratar agua de los pozos.
Pero Esencia sostiene que, en un escenario extremo en que esos pozos dejaran de ser utilizables, las membranas podrían reconfigurarse para procesar directamente agua de mar.
Es una distinción importante. Esencia no propone actualmente depender de una desalinizadora marina como fuente primaria. La presenta como contingencia tecnológica final.
Y los documentos examinados describen la capacidad de adaptar la planta, pero no muestran en ese resumen una toma marina y una descarga de salmuera ya construidas o autorizadas.
Por tanto, la existencia de una planta de ósmosis inversa no debe confundirse con tener ya operativa y permitida una planta desalinizadora de agua de mar.
Ese podría convertirse en otro tema de interrogatorio: si se activa esa contingencia, ¿de dónde se captaría el agua marina, cómo se manejaría la salmuera y qué permisos ambientales adicionales serían necesarios?
Electricidad: una planta de 68 MW para una demanda de 12
En energía, la propuesta es todavía más ambiciosa.
Esencia calcula que su demanda máxima, una vez construido todo el complejo, será de aproximadamente 12 megavatios.
Pero pretende instalar 68 MW de capacidad fotovoltaica, mediante una combinación de planta solar centralizada, paneles sobre techos y estacionamientos y otros sistemas distribuidos.
La energía se almacenaría en baterías con capacidad para aproximadamente 16 horas de autonomía continua.
Como respaldo adicional, el complejo tendría 12 MW de generación privada de emergencia mediante equipos modulares.
En otras palabras, la propuesta no consiste en que LUMA le lleve electricidad y que los paneles reduzcan la factura.
Es exactamente al revés. Esencia pretende funcionar como una isla eléctrica dentro de la Isla.
Según el diseño presentado, no recurriría a la red pública ni siquiera como respaldo cuando falte sol o haya una emergencia.
Baterías y generadores privados asumirían ese papel.
La única conexión futura contemplada sería para enviar hacia afuera energía sobrante si se alcanza un acuerdo para hacerlo.
Así, el desarrollador intenta neutralizar otro de los argumentos principales de sus críticos: que un megaproyecto turístico terminaría compitiendo por electricidad dentro de un sistema que todavía sufre apagones y déficits periódicos.
Independencia eléctrica no significa cero impacto ambiental
La propuesta solar tiene otra dimensión. El desarrollador estima que sustituir electricidad producida mediante combustibles fósiles evitaría alrededor de 183 millones de libras de dióxido de carbono al año.
Esencia utiliza esa cifra como uno de sus argumentos ambientales.
Pero eso tampoco convierte automáticamente al proyecto en uno de “impacto cero”. Una cosa es su huella de carbono operacional.
Otra es el impacto físico de urbanizar una costa ecológicamente sensible. Y los propios documentos revelan que esa segunda cuestión ha obligado a modificar sustancialmente el diseño.
Humedales, playa y una franja de 50 metros
Los planos revisados muestran que el plan maestro fue modificado para alejar estructuras de áreas consideradas particularmente sensibles.
Entre los cambios documentados aparecen la reconfiguración de hoteles y villas fuera de un retiro marítimo de 50 metros, la eliminación de residencias dentro de zonas estratégicas de conservación, el rediseño de carreteras, la reubicación de componentes deportivos y el traslado de partes del campo de golf fuera de humedales.
El diseño muestra específicamente un retiro de 20 metros alrededor de determinadas áreas de humedal y corredores de drenaje con zonas de amortiguamiento de 50 metros.
El proponente sostiene que 75% de las 1,549 cuerdas se conservarán permanentemente y garantiza accesos públicos vehiculares y peatonales hacia la zona marítimo-terrestre.
Pero los opositores cuestionan precisamente cómo se contabiliza ese 75%.
La Coalición Defiende a Cabo Rojo ha alegado ante el Senado que parte de las áreas presentadas como superficie verde o permeable incluye componentes como los campos de golf, y sostiene que eso no equivale ecológicamente a conservar un ecosistema natural intacto.
Esa diferencia conceptual también será central:¿“área verde” significa conservación ecológica o simplemente terreno que no tendrá edificios?
La cueva que obligó a mover el proyecto
Los anejos publicados revelan además uno de los elementos menos conocidos del proyecto: una cueva y un sistema de terreno kárstico asociado con la formación caliza Melones.
Los consultores realizaron perforaciones y estudios de tomografía sísmica para determinar si existían cavidades o sumideros que pudieran extenderse debajo de las áreas propuestas para construcción.
Algunas líneas sísmicas no encontraron anomalías. Otras sí revelaron indicios compatibles con posibles sumideros.
El informe geotécnico recomendó mantener una zona sin construcción que, en uno de los estudios, se extiende aproximadamente 85 metros al norte de la abertura de la cueva.
El diseño fue modificado para alejar carreteras y otros componentes.
Pero el mismo informe recomienda que, antes de futuras etapas de construcción, se realicen estudios geofísicos adicionales en todas las zonas donde el desarrollo coincida con la fase masiva de la formación Melones.
Eso ofrece otra lección del expediente. Los estudios no dicen simplemente “no existe riesgo”.
Dicen algo más matizado: se identificaron áreas problemáticas, se rediseñaron componentes y todavía habrá lugares que necesitarán investigación adicional antes de construir.
El proyecto sostiene que ya superó la evaluación ambiental
Esencia recuerda en su ponencia que su Declaración de Impacto Ambiental acumuló más de 8,500 páginas, que participaron más de 20 agencias y aproximadamente un centenar de técnicos y científicos y que se celebraron cuatro días de vistas públicas en marzo de 2025.
La OGPe emitió la Determinación de Cumplimiento Ambiental en diciembre de 2025 y posteriormente aprobó la Consulta de Ubicación en julio de 2026.
Esa determinación recogió el modelo de pozos y planta privada de agua potable, tratamiento terciario de aguas usadas, reutilización y microrred eléctrica independiente.
Para los desarrolladores, eso significa que la discusión ambiental y de infraestructura ya fue evaluada administrativamente.
Para sus opositores, precisamente ahí está el problema.
Grupos comunitarios han cuestionado que la Consulta de Ubicación final se aprobara sin nuevas vistas públicas, pese a peticiones ciudadanas y a que durante el proceso aparecieron estudios suplementarios sobre asuntos como agua y terreno kárstico.
El Senado ahora está revisando ese proceso.
Una contradicción que la vista tendrá que resolver
La documentación publicada permite ver con mucha mayor claridad que las dos partes no están necesariamente respondiendo a la misma pregunta.
La AAA dice: No tenemos capacidad para darle agua a Esencia.
La AEE dice: El Distrito de Riego no tiene agua disponible para Esencia y no debe comprometerse el recurso agrícola.
El proponente responde: Estamos de acuerdo; por eso no queremos su agua.
Las agencias advierten: Los acuíferos costeros deben estudiarse rigurosamente.
Esencia responde: Los estudiamos, encontramos un pozo productivo y construiremos monitoreo permanente.
Los ambientalistas dicen: Es una costa demasiado sensible para un proyecto de esa escala.
El desarrollador responde:Reducimos la densidad, preservamos tres cuartas partes del predio y movimos componentes fuera de humedales, cuevas y franjas costeras.
Ahí se encuentra el verdadero debate. No es ya simplemente si Esencia puede conectarse a la infraestructura existente.
Está bastante claro que no puede hacerlo sin obras significativas y que las agencias no tienen capacidad disponible para servirlo como un abonado convencional.
La pregunta ahora es si su modelo privado alternativo es suficientemente sólido para sustituir esa infraestructura sin transferir el riesgo al agua subterránea, al ambiente costero o a las comunidades vecinas.
Rivera Schatz cambia la dinámica del próximo careo
Por eso adquiere importancia la decisión del presidente del Senado de publicar el expediente antes de la vista.
Rivera Schatz no está permitiendo que la ponencia aparezca por primera vez cuando Roberto Ruiz Vargas tome asiento frente a los senadores.
La defensa completa está ya expuesta. También sus números. Sus estudios. Sus argumentos jurídicos. Sus contradicciones con las expresiones recientes de las agencias. Y sus propias cautelas técnicas.
Eso ofrece al Senado una oportunidad poco común: interrogar no solamente lo que el desarrollador diga, sino confrontarlo página por página con los documentos que él mismo sometió.
Por ejemplo, podrá preguntársele por qué una prueba exitosa en TW-2 es suficiente para proyectar décadas de extracción; cómo se validará independientemente el estimado de más de 10 MGD del acuífero; qué ocurrirá durante una sequía prolongada; qué permisos necesitaría una eventual toma de agua de mar; cómo se dispondría la salmuera; qué ocurrirá si la intrusión salina obliga a reducir bombeo; cómo se garantiza durante huracanes una microrred que depende primariamente de energía solar; y cuánto del 75% anunciado como preservación corresponde realmente a ecosistemas naturales.
Esas son preguntas distintas a determinar si los desarrolladores tienen un plan. Los documentos dejan claro que sí lo tienen. La cuestión legislativa es comprobar si ese plan funciona.
La paradoja de Esencia
Esencia podría terminar convirtiéndose en un caso singular de planificación en Puerto Rico.
El proyecto propone construir una comunidad turística de lujo precisamente en una región cuya infraestructura pública reconoce no poder sostenerla.
Y la solución planteada no es ampliar primero esa infraestructura pública. Es crear un sistema paralelo privado de agua, alcantarillado y electricidad. Esa es al mismo tiempo su principal defensa y una de las razones que explican la controversia.
Sus desarrolladores sostienen que de esa manera no quitarán “una sola gota” de agua a las comunidades ni cargarán un solo megavatio adicional sobre el sistema eléctrico.
Sus críticos responden que un desarrollo de 1,664 unidades, hoteles, dos campos de golf, hospital, escuela, carreteras y amenidades no deja de ejercer presión ambiental simplemente porque tenga sus propios tubos y paneles solares.
Y los documentos publicados por Rivera Schatz dejan algo claro: ninguno de esos dos argumentos puede despacharse con un eslogan.
Esencia presenta soluciones de ingeniería extraordinariamente detalladas para agua y electricidad. Pero sus propios estudios muestran que algunos elementos —particularmente la explotación sostenible del acuífero, la intrusión salina y determinadas áreas kársticas— requerirán monitoreo, diseño final y estudios adicionales.
Las agencias públicas, a su vez, han dicho claramente que sus sistemas actuales no pueden sostener el proyecto. Pero esa insuficiencia no responde por sí sola a la nueva propuesta de Esencia de no utilizarlos.
Eso es precisamente lo que deberá resolver la nueva ronda de vistas. Y por decisión del presidente del Senado, esta vez el país podrá leer las respuestas antes de escuchar las preguntas.
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