Hay personas que pueden doblar la lengua y formar una especie de “U” o “taquito” sin ningún esfuerzo, mientras que otras no consiguen hacerlo por más que lo intenten. El gesto, que suele aparecer como una curiosidad durante la infancia, despertó también el interés de investigadores.
Más allá de lo llamativo del movimiento, algunos estudios encontraron que las personas capaces de hacerlo obtenían mejores resultados en ciertas pruebas cognitivas. La hipótesis relaciona una destreza motora con la manera en que el cerebro procesa información y responde ante distintos desafíos.
La explicación no pasa solo por la genética. Para realizar el movimiento intervienen los músculos de la lengua, el sistema nervioso y la coordinación necesaria para ejecutar una acción precisa.
Un estudio publicado en Science Direct encontró, en una muestra de 122 estudiantes, que quienes podían enrollar la lengua obtenían puntuaciones más altas en pruebas de rendimiento cognitivo.
Otro trabajo publicado en la revista Journal of Biosocial Science analizó a 1.066 estudiantes y encontró diferencias en la distribución de esta característica, aunque los propios autores señalaron que no estaba claro hasta qué punto la característica tenía una base genética.
Otras conclusiones de la ciencia:
La investigación no permite asegurar que una persona sea más inteligente solo porque pueda doblar la lengua. Pero sí muestra que una habilidad motora que parece menor puede coincidir, en ciertos grupos, con diferencias en el rendimiento cognitivo y ofrecer una pista sobre cómo se conectan el movimiento, el cerebro y el aprendizaje.
