En la era de la IA, las grandes empresas están nadando en dinero de los inversores. Y las pequeñas están quedándose sin él
Durante años, Silicon Valley nos acostumbró a una imagen muy concreta: una pequeña startup, un equipo brillante, una ronda de inversión y la promesa de cambiar el mundo desde una oficina improvisada. Es una idea poderosa porque encaja muy bien con la mitología tecnológica que hemos visto en películas, series y biografías empresariales. Pero la…
