Levantarse de una silla podría parecer una acción cotidiana sin mayor importancia. Sin embargo, esta tarea aparentemente simple podría estar diciendo mucho más sobre tu salud de lo que imaginas. Así lo advierte un creciente número de especialistas que destacan la utilidad de la prueba de sentarse y levantarse (STS, por sus siglas en inglés) como una herramienta clave para evaluar el bienestar general.
Usada habitualmente en consultas de medicina general y en entornos comunitarios, especialmente entre adultos mayores, la prueba STS también puede realizarse fácilmente en casa. Solo se necesita una silla firme, sin reposabrazos, y un cronómetro.
¿En qué consiste la prueba?
El procedimiento es simple: siéntate en el centro de la silla, cruza los brazos sobre el pecho y, con la espalda recta, ponte de pie y vuelve a sentarte tantas veces como puedas en 30 segundos. El número total de repeticiones se compara luego con promedios establecidos según la edad y el sexo.
Por ejemplo, un hombre de entre 60 y 64 años debería alcanzar unas 14 repeticiones, mientras que una mujer del mismo grupo etario debería realizar al menos 12. En personas mayores de 85 años, el promedio baja a ocho repeticiones.
Pero ¿por qué es importante esta prueba? Según Jugdeep Dhesi, geriatra consultor del Guy’s and St Thomas’ NHS Foundation Trust de Londres, “nos da información sobre la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad del paciente. Además, puede alertarnos sobre riesgos como caídas, enfermedades cardiovasculares e incluso mayor riesgo de muerte”.
Una prueba sencilla con gran impacto
Estudios han revelado que un bajo desempeño en esta prueba podría indicar deficiencias en la función cardíaca o pulmonar, o una menor capacidad para recuperarse de cirugías o tratamientos médicos. Incluso hay investigaciones que relacionan una puntuación baja con un riesgo significativamente mayor de mortalidad en adultos mayores.
Además, la prueba STS no es solo para adultos mayores. Investigadores en Suiza observaron que jóvenes de entre 20 y 24 años alcanzaban entre 47 y 50 repeticiones por minuto, con algunos participantes llegando hasta 72. Esto sugiere que también es una buena medida de la resistencia y fuerza muscular en personas jóvenes y sanas.
El círculo vicioso de la inactividad
Una de las principales preocupaciones derivadas de un bajo rendimiento en la prueba STS es el riesgo de caídas. Según los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), alrededor del 30 % de las personas mayores de 65 años se caen cada año, y la cifra se eleva a casi el 50 % en los mayores de 80. Las caídas pueden causar desde lesiones menores hasta fracturas graves, especialmente de cadera, y a menudo provocan miedo, lo que reduce la movilidad y puede conducir al aislamiento social.
«Es un ciclo difícil», explica Dhesi. “Si temes caerte, dejas de salir, reduces tu actividad, pierdes fuerza… y el riesgo de caer vuelve a aumentar”.
¿Cómo mejorar?
La clave está en mantenerse activo. Actividades como caminar, subir escaleras, hacer jardinería, o simplemente levantarse del sofá cada cierto tiempo pueden marcar una gran diferencia. También se recomienda realizar ejercicios de fuerza desde una posición sentada si el movimiento es limitado.
Incluso pequeños cambios en la rutina, como ir caminando al supermercado o jugar con los nietos, ayudan a mantener la fuerza y la independencia. Y además, fomentan el contacto social, otro pilar esencial del envejecimiento saludable.
Una prueba, muchas posibilidades
Aunque la STS no es una herramienta de diagnóstico definitiva, sí ofrece una alerta temprana para tomar medidas. «No se trata solo de cuántas veces puedes levantarte en 30 segundos», concluye Dhesi. «Es una invitación a reflexionar sobre tu salud y a tomar las riendas de tu bienestar».
Así que la próxima vez que te levantes de la silla, recuerda: tu cuerpo podría estar diciéndote mucho más de lo que crees.
