Y ahora estas malditas luces amarillas

Y ahora estas malditas luces amarillas

El dominicano es un ser especial, y no solo por cualidades como su solidaridad, hospitalidad y sentido del humor, sino también por esa extraña necesidad de “hacer lo mal hecho”.

Si bien aún no somos el país que quisiéramos, tampoco podemos negar el avance que hemos experimentado, aunque el comportamiento de algunos ciudadanos no lo refleje.

Y es que, por alguna extraña razón, en un Distrito Nacional mayormente iluminado, algunos ciudadanos, sin siquiera esperar a que caiga la noche, transitan con las luces altas encendidas, sin importarles que esto represente incomodidad o, incluso, peligro para los demás conductores.

Sin embargo, el problema sigue agravándose debido a que en los últimos meses ha ganado terreno el uso, en plena ciudad, de las llamadas «luces de bonete», diseñadas para quienes practican el monteo, entorpeciendo aún más la ya caótica experiencia de conducir en la República Dominicana.

Lo paradójico es que, aunque estos vehículos andan iluminando cuadras completas, al parecer las autoridades no ven el problema, lo cual lleva a una pregunta tan simple como necesaria: ¿hasta cuándo?