Andy Burnham asumió este lunes como nuevo primer ministro del Reino Unido horas después de la renuncia formal de Keir Starmer.
“Gran Bretaña necesita demostrar al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad, y ese es nuestro desafío: hacer que la política funcione, hacer que funcione mejor”, afirmó en su primer discurso Burnham, el séptimo líder del país desde que este votó en 2016 a favor de abandonar la Unión Europea.
En su primer discurso como primer ministro, Andy Burnham expuso cómo planea reducir el costo de vida en el Reino Unido.
Burnham anunció que presentará un plan a diez años para el país más adelante este mismo año, pero añadió que, a partir de mañana, pondrá en marcha algunas medidas para ayudar a afrontar el problema de los precios.
Burnham destituyó al secretario de Asuntos Exteriores de Keir Starmer, David Lammy, y a la ministra de Finanzas, Rachel Reeves. Ambos confirmaron en el programa X su salida del gobierno británico. Aún no se han anunciado sus sustitutos.
Entre las medidas anunciadas figuran la reforma del sistema educativo y el fomento de la incorporación de más jóvenes al mercado laboral, señaló, así como una mayor asistencia en salud mental y la construcción de más viviendas sociales.
“Esa es la vía justa y sostenible para reducir la factura del bienestar social, cumplir nuestras normas fiscales y honrar los compromisos de defensa adquiridos con nuestros socios internacionales”, afirmó Burnham.
“Ayudaremos a la ciudadanía a tener una buena calidad de vida construyendo un Estado más orientado a la prevención e invirtiendo en el éxito de las personas en lugar de pagar por el fracaso; esa labor comienza ahora”, prosiguió.
El exalcalde de Manchester asumió el viernes el liderazgo del Partido Laborista —la formación de centroizquierda que gobierna el Reino Unido— después de que Starmer dimitiera (convirtiéndose en el primer ministro laborista con el mandato más breve de la historia) debido a las presiones internas del partido y a los bajos índices de popularidad en las encuestas.
En el discurso, Burnham prometió que su liderazgo supondrá un “punto de inflexión”. El primer ministro dijo que el Reino Unido tomó “algunos rumbos equivocados” en la década de 1980 y que necesitaba hacerlo mejor, un argumento que ha defendido a lo largo de toda su campaña por el liderazgo.
“El poder político se centralizó y el poder económico se privatizó”, señaló. “Grandes zonas del país sufrieron la desindustrialización y aún no se han recuperado. Muchos sienten que siguen en declive y que carecen de capacidad para revertir la situación. Por eso cambiaremos la política para hacerla más colaborativa y centrada en resolver problemas en lugar de buscar rédito político”.
Starmer dio el lunes su último discurso como primer ministro.
“Me marcho con buen talante. Me voy con una sonrisa y orgulloso de todo lo que hemos logrado”, declaró frente al número 10 de Downing Street, su residencia oficial durante los últimos dos años.
Starmer calificó como el privilegio de su vida haber servido como primer ministro británico y añadió: “Estoy convencido de que el Reino Unido es ahora más fuerte y más justo que hace dos años”.
Destacó cómo ha cambiado el Reino Unido bajo su liderazgo, señalando que su economía es “más fuerte”, que los tiempos de espera en los servicios públicos han disminuido y que la inmigración se ha reducido “significativamente”. Asimismo, afirmó que la defensa del país es “mucho más sólida” y que su “reputación internacional se ha visto enormemente reforzada”.
Starmer advirtió que “nos enfrentamos a un mundo en el que nuestros enemigos no se detendrán ante nada para dividirnos debido a nuestros valores, nuestra libertad, nuestra decencia y, francamente, debido a nuestra firme determinación de apoyar al valiente pueblo de Ucrania”.
