La guerra de Irán entra en un nuevo (y peligroso) capítulo: desalinizadoras, puentes y centros de datos

La guerra de Irán entra en un nuevo (y peligroso) capítulo: desalinizadoras, puentes y centros de datos

Los principales beligerantes en la guerra de Irán han revelado nuevos enfoques de estrategia en el último episodio de la guerra que se ceba en el Golfo: la infraestructura civil se ha empezado a convertir en una prioridad de los bombardeos entre Teherán y Washington, en un intento de aumentar la presión.

El pasado jueves por la noche, medios iraníes denunciaron de nuevo ataques contra el aeropuerto de Iranshahr, en el sureste del país, así como contra una estación de ferrocarril y también contra seis puentes en la ciudad costera de Bandar Khamir, en la provincia de Hormozgan. Al menos siete personas murieron. Aunque EEUU negó haber golpeado infraestructuras civiles, BBC Verify confirmó al menos el ataque sobre un puente en dicha provincia. 

No es el primero. A principios de mes, un video recogido por Reuters ya mostraba los daños de un bombardeo estadounidense contra un puente de la línea de trenes de Aq Taqeh Khan, que une en el norte el corredor económico con China. Del mismo modo, el estratégico puerto de Bandar Abbas, el mayor de Irán y situado en el estrecho de Ormuz, ha sido objetivo de numerosos ataques desde el inicio del conflicto, si bien las instalaciones portuarias acogían también la base principal de la marina de la Guardia Revolucionaria.

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Esta vez, Irán decidió igualar la apuesta y bombardeó una planta desalinizadora y una central eléctrica en Kuwait, generando un incendio y amenazando la capacidad de suministro de agua de la nación, según reconocieron las autoridades del país. El acto expuso la dependencia de abastecimiento que los países del Golfo tienen de instalaciones similares: un hecho de sobra conocido por Teherán, pero un ‘botón rojo’ que todavía no había decidido pulsar. Según Reuters, el suministro de agua de Kuwait depende en un 90% de sus plantas desalinizadoras. El de Omán alcanza el 86% y el de Emiratos Árabes Unidos, un 80%. Qatar y Baréin alcanzan el 100%.

Este martes, otro objetivo civil acababa en la mira de la Guardia Revolucionaria. A través de la agencia iraní Tasnim, el Ejército iraní afirmaba «haber destruido por completo el principal centro de datos de Amazon» en Baréin con misiles de crucero. El ataque no ha sido confirmado aún ni por la compañía, el país o Estados Unidos, pero las instalaciones de la multinacional ya padecieron previamente ataques en el mismo país y en Emiratos que afectaron a su rendimiento. Los iraníes justificaron el ataque como respuesta al bombardeo estadounidense contra las instalaciones civiles y la central nuclear en construcción de Darkhovin, en la provincia suroccidental de Juzestán, ocurrido el domingo.

En otro comunicado, la Guardia Revolucionaria asumió la autoría de otro bombardeo con misiles contra una base estadounidense en Jordania, donde aseguró haber alcanzado un sistema de radares y un avión de combate F-15. De momento, el Ejército jordano sólo ha reconocido haber interceptado una oleada de drones y misiles iraníes, sin informar de bajas o daños significativos.

El mismo día ha vivido también nuevas incursiones contra barcos petroleros, con al menos uno alcanzado en el estrecho de Ormuz por un proyectil sin identificar. La Guardia Revolucionaria aseguró haber alcanzado dos navíos que acabaron incendiados al intentar cruzar su bloqueo sin permiso.

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En el nuevo frente, el estrecho de Bab al Mandeb del Mar Rojo, dos cargueros de crudo saudíes dieron media vuelta después de que los hutíes, los aliados de Irán en Yemen, amenazaran con atacarlos. Los rebeldes del país árabe, en control de la capital del Yemen desde 2014, llevaban días advirtiendo que podían imitar la táctica de Ormuz, en concreto, prohibiendo el acceso a los buques que operan bajo bandera de Arabia Saudí. Riad lleva desde 2015 apoyando una intervención militar en el país vecino en contra de los hutíes, atormentado por una guerra civil que peligra con escalar en paralelo al conflicto con Irán.

El lunes, los hutíes anunciaron el comienzo del bloqueo contra la marina saudí y han logrado atemorizar un día después a los primeros barcos, amenazando al 12% del comercio mundial que transita el estrecho de Bab al Mandeb.

La Montaña del Pico, el próximo objetivo de EEUU

El mismo martes, Trump se permitió adelantar parte del próximo plan de batalla de su país y aseguró ante los medios de comunicación que atacará «muy pronto» la Montaña del Pico en Irán. Emplazada cerca de las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, bombardeadas en marzo, la montaña dispone de un sistema de fortificaciones y un complejo de túneles que se cree que está relacionado con el programa nuclear iraní. El propio Trump ya avisó la semana pasada que la Montaña del Pico era uno de sus objetivos prioritarios. 

«Si creyera que pueden hacer algo al respecto (los iraníes), jamás diría esto, pero pronto intervendremos en esa zona, y lo haremos con mucha fuerza», sentenció Trump ante los medios de comunicación en la Casa Blanca tras su reunión con el presidente del Líbano, Joseph Aoun, en la que discutieron el nuevo despliegue del ejército del país levantino, la supuesta retirada de Israel y el desarme de la guerrilla chií de Hezbolá. Aoun, elegido presidente el año pasado, ha sido el primer mandatario libanés en visitar la Casa Blanca en casi 20 años.

El mismo día, medios como el Wall Street Journal y la CNN informaron de que la inteligencia israelí sospecha que Irán guardó miles de centrifugadoras de enriquecimiento de uranio bajo esta montaña el otoño pasado, en un intento de protegerlas de los bombardeos. En la rueda de prensa, Trump aseguró no tener constancia de ello y le quitó importancia al hecho, dado que Teherán «no tiene el material» necesario para enriquecer el uranio.

Los principales beligerantes en la guerra de Irán han revelado nuevos enfoques de estrategia en el último episodio de la guerra que se ceba en el Golfo: la infraestructura civil se ha empezado a convertir en una prioridad de los bombardeos entre Teherán y Washington, en un intento de aumentar la presión.