Hay nombres que, por mucho tiempo que pase, siguen siendo un icono en su campo. Rosario Flores, a sus 62 años, es uno de ellos dentro de la música española. De alma trepidante, de quejío en acordes y con una carisma tan arrolladora como la del resto de miembros del ‘clan’ Flores, es de esas mujeres que siempre atrapan allá donde va. Una actitud irrefrenable ante la vida, superados los 60, que a muchas nos hace preguntarnos “¿cómo lo consigue?”.
Ella misma se encarga, como siempre generosa, de confesarlo: todo es cuestión de buenos hábitos. Al igual que su hermana Lolita Flores, Rosario practica un día a día sencillo, donde el descanso, la alimentación y la hidratación son fundamentales para mantenerse aún encima de los escenarios. “Cada día trato de dormir mínimo 7 horas”, desvela. “Tomo una infusión de manzanilla y una tostada de pan integral o de maíz”, añade. Pero estos no son los únicos detalles que conocemos de la intérprete.
El descanso es innegociable
Todo artista que se precie sabe que parte de su éxito reside, mucho más, en su descanso que en cualquier otra variable. Con giras de punta a punta del país, jornadas de ensayos maratonianas y el ritmo frenético que define la vida de estas estrellas, dormir bien es fundamental para proyectar toda la energía sobre el escenario. Y esto, Rosario, lo tiene más que interiorizado. “Duermo siete horas como mínimo, y es maravilloso si duermo ocho o nueve”, confesó la artista en una entrevista concedida recientemente a ‘La Razón’.
Una práctica que, como ya hemos visto en otras celebridades como Mario Casas o Penélope Cruz, no es casual, sino que tiene más poder en nuestro bienestar de lo que creemos. Como explica la doctora Polly Revaliente, “dormir regula el cortisol, que a su vez influye en la microbiota intestinal”. Además, conecta directamente con problemas como el acné, caída del cabello, retención de líquidos… Por eso, “dormir es la mejor inversión en belleza que puedes hacer”, añade la doctora Caitlin Chasser, educadora del sueño.
Alimentación como fuente de energía
Pero el sueño no es lo único que define la rutina saludable de Rosario, sino que también la alimentación es un pilar para mantenerse con tanta energía a los 62 años. Como confesaba en la citada entrevista, es de esas mujeres que cuida “mucho la dieta” y, dado que no es amante de las carnes, encuentra en la verdura su mejor refugio. “Soy de poco comer, no me gusta la carne, como mucha verdura y me gusta hacer deporte, hago yoga”, reveló.
Pero si hay algo que no se pierde nunca, es, sin dudarlo, el desayuno. Ligero, pero lleno de energía, Rosario contó a ‘Vanitatis’ que es de las que desayuna con una bebida caliente y una tostada. Ni más ni menos. “Tomo una infusión de manzanilla y una tostada de pan integral o de maíz”, compartió, añadiendo, además, que es de las que no les gusta desayunar en la calle. “Prefiero hacerlo en casa, sin prisas”.
“Bebo tres litros de agua”
Hemos hablado de descanso, de una alimentación saludable y con muchísima energía, pero para Rosario el tercer eje de este triángulo de bienestar no es otro que una buena hidratación. Pero no aquella que pueden brindar las cremas faciales o determinados sérums, sino de ese aporte tan bueno y saludable que ofrece el beber agua. De hecho, tal es la importancia que esta le da que, en días de trabajo, reconoce beber cerca de los tres litros “porque durante el concierto pierdo dos kilos en agua”.
Un hábito que, por mundano que parezca, consigue mantener en equilibrio el sistema interno de la pequeña de ‘Los Flores’ y que, pese a que muchas lo desconocen, ofrece otros muchos beneficios que hacen que la cantante se vea tan radiante a su edad. Porque una correcta hidratación no solo nos hace sentirnos bien por dentro, sino que puede proyectarlo por fuera, mejorando el aspecto de la piel, su luminosidad y, sobre todo, su jugosidad.
Hablar de la rutina de Rosario Flores es hablar, en definitiva, de un día a día sencillo, pero cargado de pequeños gestos que marcan la diferencia. Porque, para sentirnos bien a partir de los 60, como demuestra la cantante, no se basa en desarrollar prácticas complejas, sino en abrazar aquello que nos hace bien, como el descanso, como la alimentación y, sobre todo, la hidratación.
