La joya de la NASA al que los incendios de Madrid ha dejado fuera de juego

La joya de la NASA al que los incendios de Madrid ha dejado fuera de juego

Mientras las llamas devoraban el oeste de la Comunidad de Madrid y amenazaban con convertirse en un megaincendio al encontrarse con el fuego de Ávila, una de las infraestructuras espaciales más importantes del planeta quedaba en silencio. La situación vivida este viernes, que desbordó la capacidad de extinción y obligó a evacuar a miles de personas, forzó también el desalojo del complejo que la NASA mantiene en Robledo de Chavela. La estación, una de las estampas más icónicas de la sierra madrileña, desempeña un papel esencial para mantener el contacto con las naves que exploran el espacio profundo. Forma parte de una red formada por solo tres instalaciones repartidas por todo el planeta, diseñada para que nunca se pierda la comunicación con estas misiones.

La Guardia Civil ordenó la evacuación a medida que el incendio amenazaba con acercarse al recinto. Las imágenes de las antenas rodeadas por el humo se viralizaron rápidamente por redes sociales como X. Los trabajadores abandonaron las instalaciones de forma escalonada hasta dejar únicamente el servicio de seguridad, mientras los equipos de emergencia trataban de impedir que las llamas alcanzaran las grandes antenas que dominan el paisaje de Robledo de Chavela. Durante varias horas nadie pudo confirmar cuál era el estado real del complejo. La única certeza era que el fuego había llegado a amenazar directamente una infraestructura considerada estratégica para las comunicaciones espaciales.

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POR El Confidencial

La incertidumbre se prolongó durante buena parte de la jornada. Desde la propia estación reconocían que era imposible verificar si las llamas habían llegado a entrar en el recinto porque no quedaba ningún empleado en el interior. Mientras tanto, las autoridades concentraban buena parte de sus esfuerzos en proteger unas instalaciones cuya importancia trasciende mucho más allá de España. Conforme avanzó la tarde, los responsables lograron recuperar la comunicación con parte de los sistemas, alimentando la esperanza de que al menos una parte de los equipos hubiera resistido el avance del incendio.

El alcance de los daños todavía está por determinar. Las seis grandes antenas del complejo, entre ellas una de 70 metros de diámetro capaz de comunicarse con sondas situadas a millones de kilómetros de la Tierra, permanecen bajo evaluación. Más allá del posible coste material, la verdadera preocupación reside en el papel que desempeña Robledo de Chavela dentro de una red mundial diseñada para que la humanidad nunca pierda el contacto con las misiones que exploran el espacio profundo.

A simple vista, el complejo de Robledo de Chavela podría parecer una estación de telecomunicaciones más. En realidad, es una de las infraestructuras espaciales más estratégicas del planeta. «Se creó para las misiones del Apolo», recuerda José Viceira, ingeniero perteneciente al Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. «Fue, por ejemplo, la primera estación que recibió información de la llegada del hombre a la Luna», apunta este experto.

Desde 1964 forma parte de la Red del Espacio Profundo de la NASA, un sistema compuesto por solo tres grandes estaciones repartidas entre España, Estados Unidos y Australia. Su ubicación no es casual. Están separadas por unos 120 grados de longitud para que, mientras la Tierra gira sobre sí misma, siempre haya al menos una antena en condiciones de mantener el contacto con las naves que viajan por el espacio profundo.

El centro madrileño es el encargado de cubrir la ventana de comunicaciones de Europa y África. Sus seis antenas, entre ellas la emblemática DSS-63 de 70 metros de diámetro, permiten enviar órdenes y recibir las débiles señales que llegan desde sondas situadas a millones de kilómetros de distancia. Por ellas han pasado algunas de las misiones más importantes de la historia de la exploración espacial. Desde el seguimiento del primer alunizaje del Apolo 11 hasta el apoyo a las veteranas Voyager, pasando por proyectos actuales como los vehículos de Marte, la misión Juno en Júpiter, la sonda Parker Solar Probe o el telescopio espacial James Webb.

La importancia de esta instalación va mucho más allá del tamaño de sus antenas. Si una de las tres estaciones de la red deja de operar, las otras dos pueden asumir parte del trabajo, pero aparecen ventanas en las que determinadas misiones se quedan sin cobertura desde la Tierra. En vuelos interplanetarios, donde muchas maniobras se ejecutan a millones de kilómetros y sin posibilidad de intervención directa, mantener esa comunicación resulta esencial.

Mientras las llamas devoraban el oeste de la Comunidad de Madrid y amenazaban con convertirse en un megaincendio al encontrarse con el fuego de Ávila, una de las infraestructuras espaciales más importantes del planeta quedaba en silencio. La situación vivida este viernes, que desbordó la capacidad de extinción y obligó a evacuar a miles de personas, forzó también el desalojo del complejo que la NASA mantiene en Robledo de Chavela. La estación, una de las estampas más icónicas de la sierra madrileña, desempeña un papel esencial para mantener el contacto con las naves que exploran el espacio profundo. Forma parte de una red formada por solo tres instalaciones repartidas por todo el planeta, diseñada para que nunca se pierda la comunicación con estas misiones.