Son 15 años los que han pasado desde la muerte de Álvaro José Arroyo González, el inmortal Joe Arroyo. Un tiempo que, para quienes compartieron escenarios, estudios de grabación y giras con él, parece haberse ido en un parpadeo.
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Este domingo cuando se conmemora la efeméride, revive la nostalgia entre familiares, seguidores y, especialmente, entre los músicos que ayudaron a convertir sus ideas en himnos populares de la música colombiana.
Canciones como Rebelión, La noche, Musa original o Mi Mary llevaron el sello creativo del Joe. Detrás de cada éxito hubo músicos que entendieron su lenguaje musical y tradujeron en percusión las ocurrencias de un artista irrepetible. Dos de ellos son el timbalero Ricardo ‘el Pin’ Ojeda y el conguero Efraín Villanueva.
Sentados con sus instrumentos en la sala donde vive El Pin, coincidieron en que la ausencia del cantante no solo se siente en los escenarios, sino en la música colombiana.
Para Efraín Villanueva, el mayor vacío que dejó Joe está en la manera en que entendía la creación musical. “Joe tomaba un tema y lo convertía en algo internacional, capaz de llegar a Canadá o a cualquier otro país”.
El músico recuerda que desde sus primeras producciones el cartagenero rompió esquemas. Aunque venía del universo tropical, se atrevió a experimentar con la salsa y a mezclar sonoridades que terminarían definiendo un estilo propio. “Era un soñador, siempre buscaba otra forma de hacer las cosas”, resume.
Pero el recuerdo no se limita al artista. También permanece intacta la imagen del compañero de aventuras. “En estos 15 años lo que más se extraña es al amigo, a ese hombre noble y creativo que tantas alegrías nos regaló”.
El Pin rememora que había un instrumento que le marcaba el ritmo al Joe, se trata de las claves de madera. “Era su punto de apoyo, por eso en todos los videos de sus presentaciones se les veía tocándolas, sin estas estaba perdido. Una vez se le quedaron y no quería salir a cantar, se nos ocurrió partir un palo de escoba y así fue que nos pudimos presentar. También me decía que él no sacrificaba la melodía por un compás, porque él siempre estaba pensando en el bailador”.
También recuerdan cómo en 1989 tras su primera gira por Europa, palparon la fama mundial de la que gozaba ‘El Rey del Congo’. En esa ocasión visitaron Londres, Inglaterra, para presentarse en el Empire Leicester Square. “Cuando íbamos llegando al sitio, al lado había un templo y vimos una fila enorme, por lo que dijimos ‘aquí la gente si es religiosa’, pero qué va… cuando llegamos nos dijeron que la fila era para vernos. Nosotros teníamos duda si la gente allá conocía al Joe, pero cuando salimos al escenario eso estaba lleno y lo más sorprendente es que nos coreaban los temas, al punto que tocamos el Echa pa’ lante más largo de la historia, duró 40 minutos y la gente gritaba ‘Ahora tu va a ve…’”.
Sobre las veces que lo dieron por muerto sostienen fueron muchas, la primera ocurrió en 1983 en el Hospital Universitario de Cartagena, cuando su primera esposa Adela Martelo, les informó a los músicos que tenían 24 horas para despedirse de un hombre esquéletico que pesaba unos 37 kilos.
“Estábamos preparados para lo peor, pero salió revitalizado con la idea de grabar Tumbatecho. Esa fue la vez más dura, luego de eso cada año para cada Carnaval lo mataban en las emisoras, y salía era a ganar Congo, por eso le decíamos El Ave Fénix”.
Su golpe más duro vendría en el 2001. Su hija Tania, que inspiró uno de sus más grandes éxitos murió a la edad de 26 años, víctima de una afección cardiovascular. Todo esto deterioró su organismo, envejeció aceleradamente con daños irreversibles multistémicos, que explican su muerte temprana a los 55 años.
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Ojeda no oculta la emoción cuando habla de quien fue su amigo y compadre. “Quisiera volver a trabajar con él, extraño esa música. Joe tenía un olfato impresionante para el éxito. Lo que producía se pegaba. Él tenía esa magia, ese ‘palito’ para saber qué iba a conectar con la gente”.
Más allá del músico, recuerda al ser humano. “Era un hermano. Tenía un niño por dentro. Era una persona muy especial. Yo creo que hoy está al lado de Dios”, concluye.
