La presentación de las cuentas del trimestre concluido a final de junio de Meta y Microsoft ha mostrado resultados muy diferentes en la gestión del gasto, algo que históricamente no ha preocupado a las grandes tecnológicas, pero que ahora sí pone en alerta a los inversores, ante el esfuerzo de estas compañías en el despliegue de la inteligencia artificial (IA), por el impacto en la rentabilidad.
En el caso de la compañía de Mark Zuckerberg, este aspecto de las cuentas fue demoledor, porque los gastos operativos se dispararon un 55%, lo que provocó un hundimiento del flujo de caja libre del 91%, hasta unos raquíticos 800 millones de dólares. El gasto de capital alcanzó los 30.000 millones, prácticamente la mitad de los ingresos totales de Meta que, además, elevó las previsiones de capex (inversiones de capital) para el conjunto del año a un rango entre 135.000 y 145.000 millones de dólares, frente a una estimación anterior, ya revisada al alza al cierre del primer trimestre, de entre 125.000 y 145.000 millones.
Las acciones de Meta sufrieron automáticamente tras conocerse estas previsiones y llegaron a hundirse más de un 10% en los mercados fuera de hora, cerrando finalmente con una bajada del 7,5%, tras dejarse un 1,3% en la sesión regular.
Y la actividad va a seguir porque Meta y BlackRock anunciaron un acuerdo para construir un centro de datos de 14.000 millones de dólares y 1 gigavatio en Texas. BlackRock tendrá una participación del 80% en el proyecto, mientras que Meta obtendrá el 20% restante. Con estas previsiones, Zuckerberg ha abierto la posibilidad de arrendar parte de la capacidad de los centros de datos de su compañía a los clientes, en línea con la estrategia de Elon Musk en SpaceX. Hasta ahora, la matriz de Facebook ha estado invirtiendo casi tanto como las grandes empresas de computación en la nube en servidores de IA y centros de datos, pero sin los ingresos que genera el alquiler de toda esa capacidad. Ahora puede cambiar.
Las cuentas de Microsoft fueron diferentes, o al menos así lo ha entendido el mercado. El gigante de Redmond también está invirtiendo una fortuna en gastos de capital relacionados con la IA. En su caso, 35.800 millones de dólares en el trimestre, aunque esto representa solo el 40% de sus ingresos. Sin embargo, los gastos operativos de Microsoft aumentaron solo un 10%. Como resultado, sus beneficios operativos crecieron un 18%, hasta 40.600 millones.
Al contrario que Meta, los títulos de Microsoft llegaron a subir un 9% en los mercados fuera de hora, remontando la caída del 0,71% de la sesión regular.
La compañía dirigida por Satya Nadella elevó sus ingresos un 18% en el trimestre, hasta superar los 90.000 millones de dólares. En el conjunto de su ejercicio fiscal, concluido en junio, los ingresos ascendieron a 331.800 millones, también un 18% más, con el negocio de Azure superando, por primera vez, la cota de los 100.000 millones.
Microsoft ha destacado sus avances en la IA. La firma anunció que el número de suscripciones de pago a su asistente de IA Microsoft 365 Copilot se duplicó hasta alcanzar los 30 millones en el trimestre, mientras que el crecimiento de los ingresos de su servicio en la nube Azure se aceleró tres puntos porcentuales, hasta el 43%. Ahora bien, en este último caso, la cifra está por debajo del aumento del 82% de Google Cloud en el mismo trimestre.
