PUNTA CANA.- En 2017, la cadena española de hoteles Iberostar comenzó a hablar de implementar una estrategia sostenible en República Dominicana, pero más enfocada en certificaciones ambientales, separación de residuos de origen, donaciones, entre otras. Sin embargo, no había una medición que indicara cómo y de qué forma se estaba impactando.
“Es querer trabajar en conjunto para ser más resilientes todos a los efectos del cambio climático”, comenta Luz Valentina Lantigua, Destination Stewardship Manager en República Dominicana.
Cerca del 80% de sus hoteles del país caribeño están ubicados frente al mar, por lo que la conservación de los ecosistemas costeros es uno de los pilares de su estrategia de negocio. En República Dominicana, donde opera desde hace más de 30 años, han desarrollado una estrategia con el objetivo de avanzar hacia un modelo de turismo que beneficie a los huéspedes, a las comunidades y a la naturaleza.
“Queremos lograr un turismo positivo que impacte también en las comunidades, en las personas y en el entorno”, afirma Luz.
Para lograrlo, la operación hotelera se ha transformado. Desde 2020, el servicio está libre de plásticos de un solo uso. Entre las medidas implementadas destaca la sustitución de botellas desechables por recipientes reutilizables que los huéspedes pueden rellenar en 14 estaciones distribuidas dentro del complejo de Bávaro, que cuenta con 1,805 habitaciones, una decisión que ha evitado el consumo de alrededor de 54 millones de botellas plásticas en un año. En total, la empresa ha rediseñado más de 1,000 productos para eliminar este tipo de plástico.
La gestión de residuos también forma parte de esta transformación. Actualmente, más del 90% de los residuos generados en el complejo de Bávaro ya no termina en vertederos. Para ello, cuentan con un centro de compostaje donde aproximadamente el 50% de los residuos orgánicos se convierte en abono; además de impulsar la valorización de materiales que incluye el papel sanitario usado.
Dentro de su Agenda 2030, la compañía busca reducir 85% de las emisiones de alcance 1 y 2, además de disminuir 50% las emisiones de alcance 3 con el objetivo de avanzar hacia la neutralidad de carbono.
Restaurar los ecosistemas y reducir el desperdicio
Su apuesta sustentable no deja fuera a los ecosistemas donde operan, pues dentro de su agenda 2030 está el objetivo de enverdecimiento y el grupo tiene la meta de mantener un 25% de cobertura vegetal por construcción. “Sabemos lo importante que son los ecosistemas costeros y los servicios que nos brinda. Pero esa vegetación tiene que tener una calidad, tiene que ser propia del sitio, endémica, nativa. Y en vez de tener tanto césped, más arbustos, árboles, estamos trabajando para algo que se llama ratio de parcela verde, donde hay árboles y arbustos, hay más biodiversidad de fauna, tanto aves como reptiles, que son endémicos de aquí”, explica Luz.
La estrategia ambiental también se extiende a la protección de los ecosistemas costeros. En República Dominicana, la empresa monitorea de manera constante dunas, manglares, arrecifes de coral y pastos marinos mediante un equipo científico que busca conservar y restaurar estos espacios.
Además, trabaja de manera conjunta con el gobierno dominicano, el Ministerio de Medio Ambiente y la organización alemana GIZ para fortalecer la conservación del destino. Entre los proyectos destaca la restauración de más de una hectárea de manglar dentro del complejo de Bávaro, así como la operación de tres viveros donde se reproducen especies nativas y endémicas, consideradas más resilientes frente a los efectos del cambio climático.
Ahora lee: Fernando Chico Pardo: el banquero está de vuelta
La salud de los arrecifes de coral también ocupa un lugar prioritario. Ante el aumento de la temperatura del mar, el equipo científico investiga los genotipos de coral con mayor resistencia al calor para cultivarlos y posteriormente reintroducirlos en el océano.
En paralelo, promueve la pesca responsable mediante programas de capacitación para comunidades pesqueras sobre vedas, temporadas de reproducción y tallas permitidas para el consumo. Actualmente, asegura que el 99% del pescado y marisco que se consume en República Dominicana proviene de capturas responsables; a nivel global la cifra alcanza el 94%, mientras que en México llega al 100%.
IA para aprovechar mejor los alimentos
Dentro de la estrategia también está considerada la reducción del desperdicio de alimentos. Desde 2021 incorporó Winnow, un sistema de inteligencia artificial que utiliza básculas inteligentes para identificar qué alimentos se desperdician con mayor frecuencia y cuánto representa esa pérdida.
Actualmente operan 18 sistemas dentro del complejo que analizan distintos momentos del proceso: desde los alimentos que dejan los huéspedes en el plato, los desperdicios durante la preparación en cocina y la sobreproducción del buffet. Con reportes diarios, semanales y mensuales, la herramienta permite ajustar porciones, rediseñar menús y mejorar la planeación.
Antes de implementar esta tecnología, el desperdicio derivado de la sobreproducción representaba hasta 15,000 dólares mensuales. Hoy esa cifra se ha reducido a alrededor de 2,000 dólares al mes.
Te sugerimos: ‘La música latina crece más rápido que la hecha en inglés’, afirma Dustee Jenkins, jefa de asuntos públicos en Spotify
Por ejemplo, los alimentos que no fueron expuestos en el buffet se donan dos veces por semana al Banco de Alimentos, beneficiando a más de 100 familias cercanas al complejo de Bávaro. Otra parte de los residuos orgánicos se destina a la alimentación de animales de granjas locales, donde actualmente participan 10 familias.
A ello se suma un acuerdo con la empresa SOS Carbon, que aprovecha el sargazo recolectado para producir fertilizantes. La meta es retirarlo directamente del mar antes de que se mezcle con arena para facilitar su valorización. “(El sargazo) es un riesgo, tanto para la biodiversidad que está ahí, que genera contaminación, y para el que vive de la pesca”, comenta Luz.
Para la directiva, quien estudió Administración Turística y posteriormente realizó una maestría en cambio climático, la evolución del turismo tras la pandemia también ha impulsado esta transformación. “Yo creo que fue un llamado de conciencia”.
