Nicolás Tagliafico reapareció públicamente a través de su habitual canal de streaming para abordar los coletazos de la final disputada en Estados Unidos. Tras semanas de llamativo hermetismo en el entorno del plantel argentino, el lateral zurdo decidió hablar de cara a sus seguidores y dejó reflexiones de enorme peso para el ambiente futbolístico.
En un mano a mano descontracturado pero cargado de contenido, el exjugador de Independiente y Ajax mostró a la cámara la medalla plateada obtenida tras el duelo definitivo. Lejos de ocultar el trago amargo por no haber alcanzado la cima, el hombre del Olympique de Lyon buscó poner en perspectiva lo conseguido por este grupo en los últimos años.
«La dorada ya la tenemos, la de 2022. Acá tenemos esta. Hay que estar orgullosos del Mundial que se hizo, porque no es fácil llegar a dos finales ni tener dos medallas», remarcó el futbolista, en declaraciones recogidas por los portales TyC Sports y Diario Olé. A su vez, remató su idea sobre la resiliencia en el deporte: «Hay que darle importancia y también saber perder. Esto demuestra que lo lograste, que llegaste a la final y que lo diste todo».
Un análisis crudo sobre la final perdida
Al repasar los 90 minutos decisivos frente a España, el carrilero no buscó excusas fáciles pero sí puso sobre la mesa el estado en el que el equipo encaró el choque decisivo. Con total franqueza, admitió que la acumulación de minutos y la sobrecarga emocional pasaron una factura muy elevada frente a un rival que no perdonó.
«No quiero que parezcan excusas, pero a la final llegamos agotados física y mentalmente. España jugó muy bien y fue merecido ganador; nosotros lo hicimos mal», reconoció el defensor. Su lectura coincide con los análisis difundidos por medios internacionales como Marca y L’Équipe, que remarcaron el aplastante ritmo de La Furia Roja ante un bloque sudamericano falto de piernas.
El mal estado de la cancha y las altas temperaturas
El carrilero izquierdo también dedicó un tramo de su intervención a criticar las condiciones operativas y climáticas bajo las cuales debieron saltar al césped en Nueva Jersey. Sus palabras reflejaron el malestar que ya rondaba entre varios integrantes de la delegación desde días antes del encuentro.
«El campo de la final fue malo. El estadio estaba seco y hacía un calor tremendo. Jugamos temprano por factores puramente televisivos», denunció Tagliafico. De esta manera, el argentino sumó su voz a los reiterados reclamos de técnicos y referentes internacionales respecto a las sedes y los horarios fijados por la organización durante el torneo.
El aviso sobre su futuro y el recambio generacional
Sin embargo, el momento de mayor impacto en la transmisión llegó cuando se le consultó sobre su continuidad con la Albiceleste de cara a la cita orbital de 2030. Con 33 años recién cumplidos y una desgastante trayectoria sobre sus espaldas, Tagliafico soltó la frase que más resonó en el ámbito deportivo sudamericano.
«Este Mundial lo valoraré mucho más, quizá porque fue el último. No lo sé, creo que sí. No me da para jugar otro», soltó con crudeza. Además, enfatizó la necesidad de una renovación paulatina en el plantel: «Te queda esa sensación de que la vara quedó alta. Es complicado. Ya tiene que haber recambio, van a venir jugadores nuevos y no va a ser fácil mantener este nivel».
La exigencia de un proceso de varios años
En el cierre de su transmisión, el defensor procuró concientizar a los fanáticos sobre el enorme esfuerzo que implica sostener a un seleccionado compitiendo en la cima mundial. Desmintió tajantemente la idea de que la preparación se reduzca a las semanas previas de la cita ecuménica.
«No se crean que se trabaja solo un mes, esto se construye durante tres años y medio«, concluyó el lateral, exponiendo la dura disciplina personal que requiere cada ciclo: «Me pasa que empiezo a enfocarme en lo deportivo, en cómo quiero llegar físicamente, y eso arranca desde mucho antes».
