La serie ‘Cien Años de Soledad’, más realismo que magia

La serie ‘Cien Años de Soledad’, más realismo que magia

Ciudad de México — La idea popular del realismo mágico, señala Laura Mora, codirectora de la serie Cien Años de Soledad, se ilustra siempre con el caso de Mauricio Babilonia y las mariposas amarillas. Pero tiene una trampa.

En el libro de Gabriel García Márquez, el personaje aparece rodeado por aquellos insectos, lo que contrasta con su condición de humilde aprendiz de mecánico de la compañía bananera, quien huele a grasa y aceite. Por ello le niegan vivir libremente su amor con una integrante de la familia Buendía.
“Recordamos las mariposas amarillas, pero no recordamos quién las portaba y qué significaba un personaje como Mauricio Babilonia”, apuntó en entrevista Mora, quien estuvo tanto en la primera parte de la serie como en la segunda, estrenada esta semana en Netflix.
Al dirigir los nuevos capítulos que adaptan la novela del colombiano ganador del premio Nobel de Literatura, Mora y Carlos Moreno buscaron no cegarse sólo por las insólitas imágenes que enamoraron al mundo.
Eligieron, también, poner un acento en aquellas páginas que reflejan injusticias, inequidades y verdades incómodas para la humanidad, para darles su justa proporción.
“Hay veces que el término ‘realismo mágico’ puede ser muy problemático, porque tiende como a una romantización o una cierta infantilización de la obra. Está profundamente anclada en el realismo, pero con una mirada y una posibilidad estética en su relato que lo vuelve poético. La tragedia siempre está mirada con belleza.
“Nos dimos a la tarea de no tener miedo a ese frente de devolverle el carácter político a una obra a la que a veces se intenta despojar de eso, y que esa belleza que trae el realismo mágico sea una belleza poética, que no desvincula el relato de su carácter social”, resaltó Mora.
Los capítulos estrenados de nuevo tienen el diseño de producción de los mexicanos Eugenio Caballero y Bárbara Enríquez.
Presentan la rebeldía del coronel Aureliano Buendía para no someterse ante el mismísimo presidente de Colombia, atentados en las calles que dejan víctimas mortales y la transformación que sufre Macondo por intereses comerciales.
Mora recordó que el García Márquez solía desentenderse del término realismo mágico y prefería nombrarse como un notario de la realidad, un espíritu que la producción honra.
“El realismo mágico tiene mucho que ver con la ironía y con el humor negro, con la metáfora, con la alegoría y no necesariamente con con la palabra ‘mágico’, que ya es un apellido que le llegó después como una forma de tratar de explicarnos a nosotros cómo somos.
“Es una historia de una familia que termina dando un relato de unas proporciones universales y que hoy en día nos revela que estamos viviendo una paradoja de la tragedia que viven esos personajes”, consideró Moreno.
La primera parte de la serie, estrenada en 2024, registró en su primera semana 3.6 millones de visualizaciones, de acuerdo a la plataforma. También logró cinco premios Platino.
Aquello no llevó a confiarse a los directores, quienes tuvieron claro que debían llevar escenas tan complejas como el ascenso de Remedios “La Bella”, el gran diluvio y el acto final.
Con ello buscan conectar con las audiencias del mundo, a quienes la historia publicada hace 60 años aún tiene mucho por decir.