Ed Lojewski, un hombre que llevaba una vida sencilla en California, Estados Unidos, y que había sido diagnosticado con un tipo poco frecuente de cáncer, decidió utilizar parte de la fortuna que ganó en la lotería para apoyar la investigación de la misma enfermedad que enfrentaba.
La historia comenzó el 14 de octubre de 2022, cuando Lojewski compró dos billetes para participar por el premio gordo en una tienda cercana. Días después, cuando revisó el periódico local y encontró los números ganadores se dio cuenta de que eran los suyos.
El premio ascendía a 247 millones de dólares (alrededor de 773 mil millones de pesos), una suma que convirtió aquella compra cotidiana en una de las mayores sorpresas de su vida. Sin embargo, el hombre decidió no comunicar inmediatamente la noticia y durante una semana mantuvo el resultado en secreto.
La donación de Ed Lojewski ayudó a impulsar un ensayo clínico contra el cáncer. Foto:iStock.
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Después de convertirse en millonario, Lojewski permaneció en su pequeña casa y continuó conduciendo el mismo vehículo que lo acompañó por años. Para él, la fortuna no significó necesariamente abandonar la vida que había construido.
En 2019, la doctora Youn Kim, médica e investigadora de Stanford Medicine, le diagnosticó linfoma cutáneo de células T (LCCT), un cáncer poco frecuente que afecta a células T del sistema inmunitario.
La enfermedad puede manifestarse inicialmente mediante lesiones en la piel, pero en los casos más avanzados puede comprometer la sangre, los ganglios linfáticos y órganos internos. Según la información proporcionada por el centro medico, aproximadamente un tercio de los pacientes desarrolla una forma avanzada de la enfermedad.
Para Lojewski, el diagnóstico no fue solamente una cuestión médica. Durante los años de tratamiento pudo conocer de cerca las dificultades que enfrentan quienes viven con este tipo de cáncer y también el trabajo que desarrollaba el equipo de Stanford para buscar nuevas alternativas terapéuticas.
Se estima que en Estados Unidos se diagnostican aproximadamente 3.000 nuevos casos de LCCT cada año, una cifra que contribuye a que la enfermedad sea considerada rara.
Esa condición también supone dificultades para conseguir recursos destinados a su investigación, debido a que los cánceres poco frecuentes suelen recibir menos financiación que enfermedades con una mayor cantidad de pacientes.
La donación de Ed Lojewski ayudó a impulsar un ensayo clínico contra el cáncer. Foto:Stanford Medicine
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En abril de 2023, seis meses después de ganar la lotería, Lojewski realizó una importante donación a Stanford Medicine para respaldar la investigación contra el LCCT. El dinero permitió apoyar el trabajo de la doctora Kim y del investigador Michael Khodadoust, quienes desarrollaban una estrategia de inmunoterapia dirigida contra las células cancerosas.
Una de las líneas de investigación se concentraba en una vacuna contra un receptor específico de las células T cancerosas. La propuesta busca aprovechar la capacidad del sistema inmunitario para reconocer y atacar las células malignas de una manera más selectiva.
El objetivo de la financiación era avanzar hacia un ensayo clínico de la vacuna, un paso necesario para evaluar su eficacia y determinar si puede convertirse en una alternativa terapéutica para los pacientes.
La doctora Kim destacó la importancia de aquella ayuda al explicar: «Esto es ciencia impulsada por la filantropía, ya que este trabajo no sería posible sin el apoyo de Ed. Su donación ayudará a financiar un ensayo clínico de la vacuna, lo cual es de vital importancia para demostrar su eficacia y permitir el desarrollo de una nueva terapia. Sin él, no podríamos iniciar el ensayo. Así de sencillo».
El LCCT es una enfermedad crónica que, en muchos pacientes, avanza lentamente. Sin embargo, las formas más agresivas pueden generar complicaciones graves y llegar a ser mortales.
Actualmente, según la información compartida por Stanford Medicine, el único tratamiento con potencial curativo es un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas. El procedimiento reemplaza el sistema inmunitario del paciente mediante células provenientes de un donante compatible.
Aunque puede ofrecer una posibilidad de curación, también implica riesgos importantes. Entre ellos está la posibilidad de que las células inmunitarias trasplantadas ataquen tejidos sanos del paciente. Por esa razón, el equipo de Kim y Khodadoust trabaja en alternativas que permitan utilizar la respuesta inmunitaria de una manera más dirigida contra el cáncer.
La historia de Lojewski tuvo un desenlace que impidió que pudiera conocer el resultado final de la investigación que decidió apoyar. El hombre murió en diciembre de 2023, a los 90 años, apenas ocho meses después de realizar su donación.
A pesar de que su enfermedad se encontraba avanzada, la doctora Kim explicó que murió con el linfoma cutáneo de células T y no a causa de este. Según su testimonio, uno de los medicamentos en cuyo desarrollo había participado el equipo médico había conseguido modificar la evolución de su enfermedad y permitirle disfrutar de tiempo de calidad.
La donación de Ed Lojewski ayudó a impulsar un ensayo clínico contra el cáncer. Foto:IStock
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Tras su muerte, su hija decidió continuar apoyando la investigación. Susan explicó que su padre confiaba en que la doctora Kim era la persona adecuada para buscar una solución contra la enfermedad y que saber que podía contribuir a salvar vidas fue una de las razones que la inspiraron a mantener ese respaldo.
El hombre pudo haber destinado su premio a cualquier propósito. Sin embargo, eligió respaldar la investigación relacionada con el cáncer que él mismo padecía.
Su hija resaltó esa decisión al recordar: «Cuando te toca la lotería, puedes hacer cualquier cosa. Papá eligió esto. De entre todas las causas que podría haber apoyado, eligió ayudar a encontrar la cura para una enfermedad de la que la mayoría de la gente nunca ha oído hablar. Eso lo dice todo sobre quién era y lo que creía posible».
El legado de Lojewski quedó asociado a su aporte inesperado para intentar abrir una puerta científica que pueda beneficiar a quienes enfrentan el mismo cáncer que marcó sus últimos años.
Pablo Pachón Ramírez
Redacción Alcance Digital
EL TIEMPO
