Prensa oficialista dice que el Estado cubano puede hacer «poco o nada» frente a la inflación

Prensa oficialista dice que el Estado cubano puede hacer «poco o nada» frente a la inflación

Un artículo publicado en el periódico Girón, medio oficial de Matanzas, asegura que es muy limitado el margen del Estado cubano para enfrentar la inflación y el fuerte encarecimiento del aceite vegetal, cuyo precio supera los 3.500 pesos.

La cifra resulta especialmente significativa frente al salario mínimo mensual en Cuba, que es de 3.210 pesos. Un litro de aceite puede llevarse por delante los ingresos de un trabajador en un mes.

El texto, firmado por José Carlos Aguiar Serrano, aborda las causas detrás de la escalada de precios y contiene una admisión poco habitual en la prensa oficial.

«Poco o nada puede hacer el Estado para dar solución a la desmedida inflación de los últimos meses. El margen de maniobra en las actuales circunstancias es sumamente reducido», escribe el autor.

El artículo señala además un problema estructural de la economía cubana: «casi la totalidad del aceite vegetal que se consume en nuestro país proviene de mercados internacionales».

Según Girón, los elevados niveles de importación responden a «la caída sostenida de las producciones nacionales», lo que provoca que el valor de las divisas utilizadas para importar, los costos asociados a esas operaciones y las fluctuaciones del mercado internacional terminen trasladándose al precio que pagan los consumidores.

En la línea habitual del régimen, el medio también atribuye parte de las dificultades actuales a las sanciones estadounidenses y a las afectaciones recientes al comercio exterior cubano.

La subida del precio del aceite, sin embargo, había comenzado antes de las medidas económicas aprobadas por la Asamblea Nacional en junio. El propio artículo remite a datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) para señalar que el producto ya venía encareciéndose.

Ante el descontento de la población, gobiernos municipales y provinciales, incluido el de Matanzas, han recurrido a establecer «precios de referencia» para el aceite y otros productos básicos.

El autor cuestiona la efectividad de esa política y advierte que «posee todo el potencial para estimular una escasez y un alza aún mayor de este y otros productos, tal y como sucedía antaño».

Tampoco presenta la recuperación de la producción nacional como una solución viable a corto plazo. De hecho, considera que esa posibilidad resulta «casi imposible» en las circunstancias actuales.

El diagnóstico resulta especialmente significativo porque reconoce simultáneamente la dependencia de las importaciones, el deterioro de la producción nacional y las limitaciones de los mecanismos administrativos para contener los precios.

«La salida, en todo caso, se hallaría en el acompañamiento del sector privado o en un giro de la política norteamericana hacia Cuba; factores ambos con escasísimas posibilidades de concreción», concluye Aguiar Serrano.

Más allá de la explicación que Girón atribuye a las sanciones estadounidenses, el propio artículo deja expuesto un viejo problema interno imposible de ignorar: Cuba depende del exterior para abastecerse de un producto básico como el aceite y la recuperación de su producción nacional es inviable. 






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