El embajador de Cuba en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes, y un grupo de aproximadamente diez diplomáticos y funcionarios consulares abandonaron el país el domingo antes de que venciera el plazo fijado por el gobierno dominicano para su salida, según reportó Listín Diario.
El operativo comenzó en la madrugada del domingo 16 de agosto, cuando testigos en edificios cercanos a la sede diplomática reportaron un movimiento inusual. «Hace mucho esas personas se fueron, más o menos a las 3:00 de la madrugada, había un movimiento de vehículos frente a la embajada y más tarde en la mañana salió un camión con sus pertenencias», declaró un empleado de la zona que prefirió no identificarse.
Horas después, el grupo llegó al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), completó los trámites migratorios y abordó un vuelo de la aerolínea Sky High con destino a La Habana, que despegó alrededor de las 7:00 de la mañana.
Toda la operación se desarrolló bajo un marcado hermetismo. Ni las autoridades dominicanas ni los organismos vinculados a las operaciones aeroportuarias ofrecieron declaraciones públicas sobre las circunstancias de la salida.
El plazo impuesto por la Cancillería dominicana vencía precisamente ese domingo, Día de la Restauración, fecha en que República Dominicana conmemora la restauración de la República en 1863. El gobierno del presidente Luis Abinader había notificado el 13 de agosto a nueve funcionarios de la misión cubana que debían abandonar el territorio nacional en siete días, amparándose en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite declarar a un diplomático persona no grata sin ofrecer explicación pública. La medida afectó en total a unas 21 personas, contando a los funcionarios y sus familiares.
Existe una discrepancia entre ambos gobiernos sobre el número de expulsados: mientras Santo Domingo habló de nueve diplomáticos, La Habana sostuvo que eran diez. El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano rechazó enérgicamente la medida y la calificó de «acto de subordinación» a la política de Washington, negando que sus funcionarios hubieran cometido irregularidad alguna. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla respaldó ese comunicado oficial.
Fuentes periodísticas no identificadas apuntaron a presuntas actividades de inteligencia bajo cobertura diplomática como posible motivo real de la expulsión, hipótesis que el gobierno dominicano no confirmó oficialmente. La Cancillería sí precisó que la medida no implica una ruptura formal de las relaciones bilaterales entre ambos países.
La expulsión se produce en un contexto regional de mayor presión sobre el régimen cubano, acentuado tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, que debilitó el eje Cuba-Venezuela. El congresista estadounidense Carlos Giménez celebró la decisión dominicana y afirmó que «la libertad de Cuba no se negocia».
Lo que sí permanece sin respuesta es si los funcionarios que viajaron a La Habana tienen previsto regresar a sus puestos o si la medida implica su retiro definitivo de la misión diplomática cubana en Santo Domingo, una incógnita que ninguna autoridad de los dos países ha despejado hasta el momento.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
