Amper atrae a Goldman Sachs tras reestructurar capital y avanza en su retorno a los orígenes de alta tecnología

Amper atrae a Goldman Sachs tras reestructurar capital y avanza en su retorno a los orígenes de alta tecnología

La irrupción de Goldman Sachs este mes de agosto en el capital de Amper con una participación del 3,81% confirma la efectividad de la reciente reestructuración de capital del grupo español de defensa, tecnología y energía, con su contra-split de una acción nueva por cada 25 antiguas.

Una decisión financiera diseñada para elevar el precio del título, que pasó del entorno de los 0,20 euros a los 5 euros por título, para abandonar el estigma de las penny stocks o acciones de céntimo (chicharros en la jerga bursátil española) que atrae a un mayor número de especuladores a corto y sortear los límites de los grandes fondos de inversión internacionales que impiden su inversión en ese tipo de cotizadas. 

Este respaldo inversor internacional se produce a las puertas de la inminente Junta General Extraordinaria de Accionistas anunciada para septiembre, una cita clave en la que la compañía busca la ratificación de la adquisición del 100% de Teltronic a Nazca Capital. Una operación que consta de un importe fijo de 155 millones de euros, lo que implica un valor de Teltronic inferior a nueve veces el ebitda del ejercicio 2025 (que fue de 20 millones de euros). Un buen ratio porque en el sector de tecnología, seguridad y defensa se suele pagar entre 12 y 15 veces el ebitda en operaciones de este tipo. 

Esta parte fija de la operación consta de un pago en efectivo de 111 millones. De ellos, 61 millones salen de la caja de Amper y 50 millones serán aportados por un coinversor cuya entrada se formalizará en septiembre. Los otros 44 millones de euros se abordan mediante la entrega de acciones de Amper suscritas por Nazca a través de una ampliación de capital no dineraria, y que representarán un 7,75% del capital de la cotizada. Se emitirían a un precio de 0,23 euros por acción (tras el contra-split a 5,75 euros), un 22% por encima de la media de cotización de la semana previa al anuncio. Por tanto, una apuesta de Nazca por la cotizada.

La compra de Teltronic también contempla un importe variable adicional de un máximo de 45 millones, “sujeto al cumplimiento de objetivos habituales en transacciones del sector. Ya se han cumplido las condiciones para el pago de 15 de esos 45 millones de euros, que serán abonados en efectivo no más tarde del 31 de enero de 2027.

Además, Amper asume 25 millones de euros de deuda de Teltronic. Por tanto, el valor total de la operación podría alcanzar un máximo de 225 millones de euros, de los que 195 millones ya son seguros.

El grupo también trabaja en la que sería su cuarta compra del año. Las anteriores, además de la citada Teltronic, han sido dos empresas en concurso de acreedores. La valenciana Zeleros por 1 millón de euros y la alemana Freqcon por 1,7 millones de euros.

En la anterior Junta Ordinaria de Accionistas adelantó que se estudia el cierre de esa cuarta operación del año, para adquirir entre el 80% y el 90% de las acciones de una empresa valorada entre 40 y 45 millones de euros, más un importe variable (earn-out) de entre 5 y 10 millones que situaría la operación entre un valor mínimo de 32 millones de euros (el 80% de 40 millones) y 50,5 millones de euros (el 90% de 45 millones y 10 millones de máximo variable). Y sería acometida (el importe fijo más el variable) al 50% por Amper (con dinero de su propia caja) y al 50% por un coinversor o una solución mixta.

Y es que la dirección comandada por su CEO, Enrique López, está acelerando una transformación del grupo que supone al tiempo un retorno a sus orígenes históricos ligados a la alta tecnología, ahora enfocado a dos sectores en ciclos de crecimiento: defensa y energía de alto valor añadido.

 

El reflejo en el balance de un negocio internacionalizado

Las cuentas de Amper en el primer semestre del año son un reflejo de ese esfuerzo de transformación y saneamiento. La compañía ha presentado un beneficio bruto de explotación o ebitda de 24,8 millones de euros, con un incremento del 52,8% respecto al mismo tramo del ejercicio anterior. 

La cartera de pedidos se sitúa en un máximo de 676,2 millones de euros. Y el endeudamiento financiero neto se ha elevado desde los 82 millones de euros contabilizados en el arranque del año hasta los 135 millones de euros al cierre de junio, un volumen de apalancamiento que la dirección considera digerible tras la ampliación de capital en efectivo de 77,2 millones de euros completada meses atrás.

Con una plantilla que roza los 3.500 profesionales y presencia estable en más de 20 países, la capacidad industrial del grupo se plasma en centros de alta especialización técnica, destacando los talleres de electrónica de su filial Elinsa en Galicia. La compañía se ha diversificado geográficamente, de forma que más del 45% de los ingresos provienen de los mercados exteriores.

 

Un reencuentro con las raíces de Amper

La venta de la actividad de servicios industriales el pasado año y la concentración del capital en proyectos de ingeniería avanzada obedecen a un objetivo estratégico nítido. Amper suelta el lastre de los negocios pesados e intensivos en mano de obra para dividir su crecimiento en dos sectores muy diferenciados de alto valor añadido: defensa y seguridad, y energía. Una hoja de ruta que, paradójicamente, supone un reenraizamiento de la compañía con su ADN histórico. Tras décadas marcadas por profundos vaivenes financieros, asfixia por el endeudamiento bancario y diversificaciones que diluyeron el valor de la marca, Amper regresa al ámbito de la alta tecnología en el que cimentó su prestigio hace 75 años.

La trayectoria de la firma arranca originalmente en el año 1951, cuando el ingeniero salmantino Antonio Peral puso en marcha los Laboratorios Amper Radio, un proyecto enfocado en la tecnología de vanguardia en la España de posguerra que se constituyó formalmente como sociedad limitada en 1956. La empresa despuntó con rapidez en la fabricación a gran escala de porteros automáticos e intercomunicadores industriales, ganando una dimensión que atrajo el interés del operador público. En 1982, en pleno despliegue de las infraestructuras de telefonía del país, Telefónica adquirió el 100% del capital de Amper, convirtiéndola en su proveedor preferente de equipos de conmutación y terminales de usuario. Al abrigo de ese volumen recurrente de negocio, la compañía dio el salto coordinado a las bolsas de Madrid y Barcelona en 1986.

La entrada en el ámbito militar del grupo se produjo en el año 1994, al constituir una joint venture en la que tenía el 51% de la propiedad con el gigante francés Thomson-CSF, hoy Thales, que ostentaba el 49%. Aquel movimiento dio nacimiento a Amper Programas, filial que ejerció durante dos décadas como el contratista de referencia del Ministerio de Defensa español para el desarrollo e implantación de los sistemas de mando y control y de las comunicaciones tácticas del Ejército de Tierra. 

Sin embargo, el pinchazo de la burbuja tecnológica internacional a comienzos de siglo y la acumulación de impagos forzaron su repliegue. En 2014, acuciada por las deudas, Amper vendió su 51% a Thales España por 5 millones de euros, saliendo de los programas de soberanía del Estado y refugiándose en servicios industriales de mantenimiento y montajes de bajo margen comercial.

 

Concentración de capital y el nuevo núcleo de control

La estabilización del balance y el regreso definitivo a los sectores de alta ingeniería se apoyan sobre una estructura de capital significativamente concentrada según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La posición de máximo accionista individual de la cotizada la ostenta el empresario José Fernández González, con un 8,576% de las acciones, que controla a través del Grupo Zelenza, firma especializada en sistemas de seguridad, redes corporativas y desarrollos tecnológicos que alinea de forma directa su presencia en el consejo de administración con el mercado de la defensa nacional.

El segundo núcleo de control de carácter estable e industrial lo representa el inversor José Luis Martinavarro Dealbert, quien posee un 3,514% del capital. A este núcleo se ha sumado ahora el citado 3,809% que gestiona Goldman Sachs a través de instrumentos financieros derivados, quedando pendiente la asignación del 7,75% que corresponderá a Nazca Capital una vez se complete la permuta de títulos por la absorción de Teltronic si se aprueba en la Junta extraordinaria de septiembre como todo parece indicar.

 

La bicefalia industrial y el respaldo financiero del Estado

El funcionamiento diario del grupo opera actualmente de forma segregada bajo dos motores de actividad que cuentan con plantas e incentivos financieros independientes. El primer vector es la división de Defensa y Seguridad Nacional, un pilar que concentra el 61% de las ventas agregadas de la corporación y que se fundamenta en la integración comercial de las redes tácticas y de emergencias de Teltronic, los sistemas electromagnéticos tácticos de Zeleros y las soluciones de almacenamiento de energía crítica de la alemana Freqcon para bases militares y recintos logísticos.

El segundo motor lo compone el área de Energía, una división que se ha reconfigurado por completo tras una limpieza profunda de balance ejecutada en febrero de 2025, fecha en la que Amper vendió el 100% de Nervión Servicios Industriales y Fivemasa al fondo de reestructuración alemán Mutares por un importe de 23 millones de euros fijos y otros 15 millones vinculados a variables. Con este traspaso, el grupo eliminó de su perímetro las contratas pesadas de mano de obra intensiva, pero retuvo bajo su control directo la división tecnológica de eólica marina, rebautizada formalmente bajo la marca comercial WindWaves.

Amper ha modificado sus planes de implantación fabril en el norte de Galicia al rescindir los esquemas de espacio que mantenía históricamente en los astilleros de Ferrol, optando por centralizar su gran apuesta inversora en las nuevas instalaciones de ensamblaje industrial ubicadas en el Puerto Exterior de A Coruña, en Punta Langosteira. Estas instalaciones se destinarán a la fabricación de estructuras fijas y flotantes para parques eólicos marinos de gran escala, un despliegue que se coordina con las actividades de la planta de As Somozas y con la filial de electrónica de potencia Elinsa, volcada además en el desarrollo de las Velas Rígidas de propulsión eólica para buques mercantes.

Este brazo energético y tecnológico cuenta con la validación directa del Estado español a través de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo, COFIDES. La entidad pública ejecutó una primera fase de apoyo institucional al dotar de músculo financiero a Elinsa para su consolidación en el sector renovable, un respaldo que se ha duplicado recientemente mediante una inversión directa de 20 millones de euros instrumentada a través del Fondo para Inversiones en el Exterior, FIEX. Mediante esta inyección de liquidez en efectivo, COFIDES ha asumido de manera directa el 30% del capital social de WindWaves, financiando de forma preferente la adecuación y la maquinaria de las nuevas instalaciones portuarias de A Coruña.

 

El horizonte estratégico fijado para el ejercicio 2028

El destino final de esta profunda transformación industrial se encuentra acotado por las métricas de negocio contenidas en el Plan Estratégico 2026-2028 diseñado por la directiva de Amper. Las directrices generales de la corporación tienen como meta prioritaria abandonar de forma definitiva el segmento de las empresas de mediana dimensión para elevar la facturación del grupo por encima de los 800 millones de euros al término del ejercicio 2028, multiplicando el EBITDA recurrente por encima de la cota de los 130 millones de euros y sosteniendo una cartera global de proyectos valorada en 1.300 millones.

El principal reto que afronta el equipo gestor en el corto plazo no reside tanto en la obtención de contratos aislados como en la articulación operativa y comercial de las distintas compañías que se han ido adquiriendo a lo largo de los últimos meses. La viabilidad y el cumplimiento del plan dependen en última instancia de la capacidad de Amper para generar sinergias cruzadas eficaces, empaquetando la ingeniería de comunicaciones de Teltronic, la electrónica de control de Elinsa y el almacenamiento energético de Freqcon dentro de las grandes licitaciones públicas internacionales y los programas de compras de las Fuerzas Armadas, un posicionamiento estratégico con el que aspira a consolidar al grupo como un proveedor Tier 1 de referencia nacional junto a corporaciones de la talla de Indra o Navantia.