Cubana muestra los precios en un establecimiento: “estos son los más baratos. ¡Ustedes no quieren ver los más caros!”

Cubana muestra los precios en un establecimiento: “estos son los más baratos. ¡Ustedes no quieren ver los más caros!”

Una cubana grabó este viernes la pizarra de precios de un establecimiento comercial en La Habana que describió como de los más baratos que encontró, lo cual desató una avalancha de reacciones en redes sociales que confirman que la crisis alimentaria en la isla no tiene techo.

Yoryany Veranes compartió la imagen en su perfil de Facebook con una advertencia directa: «estos son de los establecimientos donde encontré precios más baratos… ¡ustedes no quieren ver los más caros!».

La pizarra, escrita con tiza sobre madera en lo que parece una bodega o tienda de alimentos, detalla precios en pesos cubanos (CUP) que resultan inalcanzables para la mayoría de los cubanos: arroz a 330 CUP, sal a 250, harina a 440, leche en polvo a 1,700, azúcar a 550, un paquete de pollo a 6,800, bacon a 6,500, pechuga de pollo a 10,500, aceite de un litro a 3,650 y huevo a 150 CUP la unidad.

Captura de Facebook/Yoryany Veranes

Los comentarios de ciudadanos de distintas provincias no tardaron en confirmar que esos precios no son una excepción, sino el piso. Desde el Cotorro reportaron aceite a 4,500 CUP y pollo a 8,000; desde Baracoa, aceite a 5,000 y arroz a 380; desde Rodas, en Cienfuegos, aceite a 7,000; y desde Alta Habana, azúcar el paquete a 1,400 y aceite también a 7,000 CUP.

Una jubilada con cuarenta años de trabajo resumió la situación con una cifra demoledora: gana 3,150 pesos al mes y dos libras de azúcar le costaron 1,100. Otra usuaria fue aún más directa: «Solamente el aceite es el salario de un mes».

Desde Camagüey, alguien escribió que los precios de la pizarra «están baratos en comparación» con los de su ciudad. Desde Bayamo, la advertencia fue más gráfica: «Sujétate de la brocha que me llevo la escalera». Y hubo quien, con ironía amarga, pidió la dirección del establecimiento porque en su barrio todo era más caro.

Un trabajador privado que participó en el debate lo sintetizó sin rodeos: «La realidad es una sola, comprendan que vivimos en dictadura. Yo no veo nada caro, solo es el precio justo por seguir aguantando el comunismo».

El trasfondo macroeconómico explica la indignación. La inflación interanual oficial en Cuba alcanzó el 20,70% en julio de 2026, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, con los alimentos y bebidas no alcohólicas concentrando 63,18 % del incremento total del índice de precios al consumidor ese mes.

El salario mínimo vigente desde julio es de 3,210 CUP mensuales, equivalente a menos de cinco dólares al cambio informal, mientras que cubrir las necesidades básicas de una familia requiere unos 96,000 CUP al mes, de los cuales más de 70,000 corresponden solo a alimentación, según estimaciones de economistas independientes.

En ese contexto, una tarta de piña en una dulcería de Centro Habana cuesta 9,650 CUP, más que el salario mensual promedio de un trabajador cubano.

Asimismo, los precios del pan en Santiago de Cuba han desatado un debate sobre si comer se ha convertido en un privilegio de pocos.

Mientras tanto, el gobierno lanzó una ofensiva de fiscalización contra el sector privado que en Las Tunas dejó 22 establecimientos clausurados y multas por más de 1,2 millones de pesos en apenas una semana, además del cierre de las pocas fuentes de alimentos disponibles sin ofrecer alternativa alguna.