Diego García, realizador piquense, estrena comercialmente este fin de semana su primera película como director, guionista y productor. “Maníacas” tendrá funciones este sábado 22 y domingo 23 de agosto, a las 19 hs , en el Cine Gran Pampa.
Hay historias que tardan años en llegar a la pantalla, pero cuando finalmente lo hacen llevan consigo mucho más que una película. Llevan sueños, amistades, esfuerzo, recuerdos y, sobre todo, una enorme parte de la identidad de quienes las hicieron posibles. Ese es el caso de “Maníacas”, el proyecto cinematográfico de Diego García, realizador piquense que este fin de semana da un paso fundamental: el estreno comercial de su película.
Después de su presentación en el Festival de Cine, donde tuvo una gran repercusión y convocó a numerosos espectadores, “Maníacas” vuelve a encontrarse con el público. La cita será este sábado 22 y domingo 23 de agosto, a las 19, en el Cine Gran Pampa, en lo que García define como “otra liga”: la posibilidad de que cualquier espectador pueda acercarse, sacar su entrada y disfrutar de la película en una función comercial.
“Fue un proyecto que llevó siete años de producción hasta que se logró filmar y después siete años para una noche es mucho peso”, contó García al recordar la emoción y los nervios que atravesó durante aquella primera presentación.
Una historia de mujeres, sueños y segundas oportunidades
“Maníacas” propone una historia que podría suceder en cualquier ciudad del mundo. Cuatro mujeres que soñaron con triunfar en la televisión a través del baile durante la década del 80 ven cómo aquel sueño queda trunco. Cuarenta años después, ya en el presente, deciden volver a intentarlo.
El problema aparece cuando, casi por error, terminan inscribiéndose en un concurso de baile destinado a adolescentes.
Allí nace buena parte del humor de la película, pero también una mirada sensible sobre el paso del tiempo, los prejuicios y la posibilidad de volver a perseguir aquello que alguna vez se soñó.
“Es un grupo de mujeres que quiere hacer algo que quizás supuestamente se les pasó el cuarto de hora, y no es así”, explica García.
La década del 80, además, no es solamente una época dentro de la película. Es un universo que forma parte de la propia identidad del realizador, quien reconoce que sigue viviendo y disfrutando aquellos años.
General Pico también es protagonista
Aunque la historia es de ficción, “Maníacas” tiene una fuerte conexión documental con General Pico. Las calles, los espacios y, especialmente, las imágenes de archivo de la ciudad permiten construir un retrato de una época y recuperar fragmentos de una memoria colectiva.
García destaca especialmente el trabajo de camarógrafos como Cholo Gentili y Daniel García, cuyas imágenes registradas décadas atrás terminaron convirtiéndose, con el paso del tiempo, en documentos históricos.
“Cuando filmamos algo no imaginamos que puede ser documental para las generaciones futuras”, reflexiona.
En ese sentido, la película también dialoga con una tradición audiovisual de la ciudad y con quienes durante décadas se dedicaron a registrar acontecimientos, personas y escenas cotidianas de General Pico.
Una producción hecha a pulmón
Uno de los aspectos más particulares de “Maníacas” es su manera de producción. Las protagonistas fueron elegidas entre alumnas de danza de la escuela de la mamá de Diego García. Siete mujeres adultas y cuatro adolescentes aceptaron el desafío de comprometerse durante más de dos años con el proyecto.
Detrás de cámara, el equipo fue reducido: Sebastián Ayerra, Alejandro Laureta y el propio García fueron asumiendo diferentes tareas según las necesidades de cada escena.
La película se hizo de una manera artesanal, con recursos sencillos y mucha creatividad. Pero detrás de esa austeridad hubo una idea muy clara de lo que querían contar.
Para García, esta película representa además una diferencia fundamental respecto de sus trabajos anteriores: por primera vez estuvo al frente de todo el proceso creativo.
“Esta es la primera que escribo, produzco y dirijo”, señaló. Y compara esa experiencia con la de un pintor: antes podía aportar el lienzo y los lápices para que otro hiciera el cuadro; esta vez quiso pintarlo él mismo.
El primer amor siempre vuelve
García también viene de la música, una actividad que sigue ocupando un lugar especial en su vida. Sin embargo, reconoce que dirigir le permitió descubrir una nueva forma de expresión.
“Dirigir está bueno porque te ponés al servicio de otra persona. Estás buscando que se luzca otra persona”, contó.
La música seguirá siendo, según sus propias palabras, “el primer amor”, pero el cine abrió una nueva puerta.
Y quizás allí esté también el espíritu de “Maníacas”: en entender que nunca es demasiado tarde para volver a intentar, para jugar, para crear y para cumplir un sueño que alguna vez quedó pendiente.
La invitación está hecha
Con la emoción todavía a flor de piel y después de años de trabajo, Diego García vuelve a poner “Maníacas” frente al público piquense.
La película tendrá funciones este sábado 22 y domingo 23 de agosto, a las 19 horas, en el Cine Gran Pampa.
Será una nueva oportunidad para acompañar una producción nacida en General Pico, hecha con talento local, esfuerzo y mucha pasión. Una película que mira hacia los años 80, pero que habla, en definitiva, de algo que no tiene época: las ganas de soñar, de volver a empezar y de animarse a hacer aquello que todavía nos hace felices.
“Esta es la oportunidad”, invita García. Y quizás esa sea la mejor razón para no dejarla pasar.
