El anhelo delfútbol mexicano por medirse ante las potencias de América del Sur vuelve a tomar fuerza en la agenda internacional. Tras cumplirse diez años alejados de las competiciones sudamericanas, los altos mandos del balompié azteca han ratificado de forma categórica que la puerta no está cerrada y que mantendrán la ofensiva ante los organismos rectores para lograr el esperado retorno a los certámenes continentales.
En declaraciones recogidas por medios de alcance internacional como TyC Sports y Mediotiempo, Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, confirmó que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y la propia liga han gestionado en repetidas ocasiones ante la Concacaf y la FIFA la posibilidad de volver a participar en calidad de invitados dentro de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.
Un rechazo fundamentado en la normativa de FIFA
No obstante, el principal freno institucional no proviene únicamente de la confederación regional, sino de los lineamientos trazados desde Zúrich. Según explicó el máximo directivo de la categoría de oro mexicana, existe una postura rígida por parte de la FIFA que restringe la interacción de clubes de distintas confederaciones en competencias oficiales de carácter continental.
A este impedimento de orden normativo se suman las aprensiones de la Concacaf. La confederación norte, centroamericana y del Caribe ha mostrado reservas por temor a que las entidades aztecas prioricen los certámenes de Conmebol y descuiden los torneos locales o regionales (como la Concacaf Champions Cup o la Leagues Cup), lo que afectaría el valor comercial y la calidad competitiva de la zona.
La postura firme de los dirigentes mexicanos
Pese al escenario desfavorable y las constantes negativas recibidas, la postura directiva en México se mantiene firme. Al ser cuestionado sobre si continuarán insistiendo para conseguir el permiso, Iturbide contestó con un contundente «sí», dejando en claro que la aspiración deportiva prevalece.
«La intención se ha tenido y seremos muy atentos para que, si algo cambia, poder levantar la mano y tener otro roce competitivo sin dejar las competencias de Concacaf«, señaló el presidente directivo, según reportes publicados por Milenio. La búsqueda de esa competitividad perdida es la gran premisa tras diez años de divorcio.
El peso histórico de México en Conmebol
La huella de la Liga MX en Sudamérica no es menor. Desde su primera aparición en 1998 hasta la repentina salida en 2016 debida a discrepancias de calendario, los clubes de la Liga MX llegaron a disputar tres finales de la Copa Libertadores: Cruz Azul en 2001 (frente a Boca Juniors), Chivas de Guadalajara en 2010 (ante Internacional de Porto Alegre) y Tigres UANL en 2015 (contra River Plate)
Por su parte, en la Copa Sudamericana, los equipos aztecas alcanzaron la gloria máxima con el campeonato de Pachuca en 2006, además del subcampeonato obtenido por los Pumas de la UNAM en 2005. Estos antecedentes avalan la tesis de los dirigentes locales sobre el beneficio mutuo que representaría su regreso a la escena sudamericana.
Un plan integral de transformación para 2028
Este intento por recuperar la proyección internacional forma parte de una reestructuración más ambiciosa dentro del fútbol azteca. De acuerdo con lo revelado por el portal FomoEra, la directiva está proyectando una serie de reformas estructurales con vistas al año 2028, las cuales buscan potenciar el producto de manera masiva.
Entre los planes más destacados se encuentra la unificación y centralización de los derechos audiovisuales, la expansión de la Primera División a 20 equipos y la reapertura al debate sobre el sistema de ascenso y descenso en el circuito nacional.
La mirada fija en el crecimiento global
«Estamos confiados de que podemos hacer algo histórico, algo que nos abra las posibilidades de convertirnos realmente en una liga que pueda crecer exponencialmente«, aseveró Iturbide sobre las reformas financieras e institucionales que pretenden situar a la Liga MX como un referente en todo el continente.
El deseo de retomar el roce internacional con las potencias sudamericanas es el pilar central de esta visibilidad renovada. Aunque las autoridades de FIFA y Concacaf sostienen su tajante postura, México se prepara para dar la batalla diplomática en los escritorios con la meta firme de volver a escribir su historia en la Copa Libertadores.
