Muere Roger Duarte, el Rey del Cangrejo Moro de Miami

Muere Roger Duarte, el Rey del Cangrejo Moro de Miami

Roger Duarte, el empresario que fundó George Stone Crab, pereció en un accidente de helicóptero mientras estaba de vacaciones en Kenia.

Cortesía de la familia Duarte Valls

Mucho antes de iniciar su exitosísimo negocio de venta de cangrejos moros (conocidos también como cangrejos de piedra), Roger Duarte ya era un emprendedor.

Cuando tenía unos nueve o 10 años, decidió que no quería seguir usando su Nintendo y rápidamente lo vendió; su familia no supo a quién ni cómo. Poco después de obtener su licencia de conducir en la adolescencia, escuchó a una amiga de la familia decir que necesitaba vender su auto. Le preguntó cuánto pedía por él y ella se lo dijo. Entonces le planteó una pregunta: si lograba venderlo por un precio superior al solicitado, ¿podría quedarse con el dinero extra?

Roger consiguió más.

Más tarde, cuando trabajaba como joven banquero de inversiones, se dirigía a casa de un amigo con cangrejos moros para llevar. Mientras subía en el ascensor, un hombre entró y le preguntó qué llevaba en las manos. “Cangrejos moros”, respondió Duarte de inmediato. “Los vendo”, aunque en realidad, no los vendía. El hombre le preguntó el nombre de su empresa. “George Stone Crab”, respondió sin dudar.

No existía ninguna empresa llamada George Stone Crab, aunque llegaría a existir. George era su perro y, al parecer, fue el primer nombre que se le ocurrió. Cuando el hombre le pidió una tarjeta de presentación, Duarte dijo que no tenía ninguna, pero a cambio le pidió su número de teléfono.

“Era un emprendedor nato”, dijo Michelle Duarte González, hermana de Duarte. “Así era él”.

Duarte, de 42 años, falleció el miércoles en un accidente de helicóptero durante un recorrido por el monte Ololokwe, en el Condado Samburu, al noreste de Kenia. En el accidente también perdieron la vida el ejecutivo de Telemundo/NBC José Alberto Suárez, el piloto Josh Outra y los pasajeros Adam Hlavaty, Henry Parra, Michele Sensi-Contugi y Stephany Hollihan.

“Tenía amigos en todas partes”

Duarte era el hijo menor de Roger Duarte Rodríguez y Denise Ortega de Duarte, y hermano de Stephanie y Michelle. Creció en Miami hasta los 11 años, momento en que la familia se mudó a Monterrey, México. Regresó en 1999 para cursar la escuela secundaria en el Gulliver Preparatory School de Pinecrest.

Sin embargo, sus amigos estaban repartidos por todo el Condado Miami-Dade. “Aunque asistió a Gulliver, su círculo de amistades iba mucho más allá”, dijo Michelle Duarte. “Tenía amigos por todas partes… Siempre trataba a sus amigos como si fueran de la familia. De cada persona que conocía, decía que era su mejor amigo. No hubo nadie que no le hiciera sentir así”.

Duarte estudió en la Universidad Barry y, tras graduarse, se dedicó a la banca de inversiones. Hacia el final de la pandemia, conoció a Nicole Valls —vicepresidenta de operaciones de Valls Group y nieta de Felipe Valls, fundador de la compañía—, con quien contrajo matrimonio en 2021. La familia Valls es propietaria de los restaurantes Versailles y La Carreta.

Cuando nació su hijo Roger Felipe —que tiene casi dos años y lleva el nombre de sus dos abuelos—, el corazón de Duarte “creció enormemente”, comentó Duarte González.

“Cuando tuvieron al bebé, él dijo: “Ahora tengo un mejor amigo”. Es cierto que tenía doscientos mejores amigos, pero no dejaba de repetir: “Este es mi compañero”, relató ella. “Había tantas cosas que quería enseñarle y compartir con él. Seguía siendo la misma persona, pero ahora tenía a este niño que llenaba su vida por completo, hasta hacerla rebosar”.

El inicio de una leyenda de los cangrejos moros

Como joven banquero de inversión especializado en fusiones y adquisiciones, Duarte empezó a sentirse frustrado con su carrera y comenzó a plantearse emprender un nuevo camino. En 2008, un año financieramente catastrófico, lanzó un negocio basado en uno de sus alimentos favoritos (y también de Miami): los cangrejos moros. George Stone Crab permitía a los clientes de Miami hacer pedidos por internet y recibir el producto directamente en sus hogares.

Duarte, por supuesto, realizaba personalmente la mayoría de las entregas a bordo de un Mini Cooper decorado con imágenes de pinzas de cangrejo.

Roger Duarte, en una foto de archivo del Miami Herald de 2009, tras lanzar su negocio de entrega a domicilio de cangrejos moros. CARL JUSTE MIAMI HERALD STAFF

Más tarde colaboró ​​con socios locales en Guatemala, Nicaragua, Honduras, México, Panamá y Venezuela para gestionar los envíos a domicilio. Un perfil publicado en Bloomberg lo apodó el Rey de los Cangrejos Moros de Miami.

“Es, sin duda, una montaña rusa: no tienes un flujo de caja constante ni una bonificación a final de año”, declaró al Miami Herald en 2009. “Pero este negocio es como un hijo para mí”. Lee Schrager, fundador del South Beach Wine & Food Festival, quedó tan impresionado con la energía emprendedora de Duarte que lo nominó para la lista 30 Under 30 (Treinta menores de 30 años) de Forbes en 2016.

“Me impresionó desde el día en que lo conocí”, comentó. “Percibí su pasión y su compromiso. Y siempre que le pedía que colaborara en algún evento benéfico, lo hacía. Jamás decía que no; siempre estaba totalmente comprometido. Lo propuse porque estaba haciendo algo distinto con los cangrejos moros: los llevaba frescos a domicilio y ofrecía a la gente una alternativa a ir a sitios como Joe’s o Monty’s”.

Duarte, añadió, tampoco era de los que rehuían los desafíos. A principios de ese año, Schrager organizaba un evento benéfico en su casa a favor de The YES Institute —una organización dedicada a la prevención del suicidio— y, por error, facilitó una fecha equivocada a la empresa de catering. Al ver que pasaba el día y no tenía noticias del proveedor, se dio cuenta de su equivocación.

“Llamé a Roger y le dije: “Mira, tengo a 80 personas aquí; ¿podrías enviarme 15 docenas de patas de cangrejo partidas en la próxima hora?”, recordó.

Al enterarse de que Duarte estaba fuera del país, en España, Schrager se disculpó de inmediato.

“Le dije que no se preocupara”, comentó. Una hora más tarde, los cangrejos llegaron de todos modos.

Roger Duarte, empresario del sector de los mariscos y de restaurantes de Miami, era la referencia clave en la ciudad para los cangrejos moros. Falleció en un accidente de helicóptero durante unas vacaciones en Kenia. Roger Duarte/IG

“Vivimos una etapa fantástica”

Sam Gorenstein, copropietario del restaurante mediterráneo Abbale en Miami Beach y Aventura, conoció a Duarte en una fiesta de lanzamiento de George Stone Crab en el hotel The Betsy, en Miami Beach. Duarte, que por aquel entonces vivía en la zona de la playa, seguía frecuentando The Betsy; allí entabló amistad con Gorenstein, quien trabajaba en el restaurante del hotel, BLT Steak (actualmente LT Steak).

En 2012, lanzaron My Ceviche, un establecimiento de comida rápida informal para llevar, ubicado en la diminuta cocina de un hostal en Washington Avenue, a una manzana de Joe’s Stone Crab. Aunque el local no disponía de mesas propias, los clientes podían llevarse su ceviche (o sus burritos y tacos) a las mesas del vestíbulo del hostal o comer en la playa.

Samuel Gorenstein (izquierda) y Roger Duarte (derecha) en la ventanilla de pedidos para llevar de su local My Ceviche en South Beach. LINDA BLADHOLM/FOR THE HERALD MIAMI HERALD

“Roger pensaba que podíamos hacerlo desde su apartamento”, recordó Gorenstein. “Por aquel entonces, él no tenía experiencia en el sector de la restauración. Pero un día encontramos aquel local estupendo, con una cocina de unos 20 metros cuadrados. Por suerte, la cocina tenía una puerta exterior que daba a Washington Avenue, lo que nos permitía operar de forma independiente al hostal”.

El negocio prosperó y Gorenstein dejó su empleo en The Betsy para abrir más locales junto a Duarte.

“Sentía que realmente estábamos revolucionando el sector”, afirmó. “Roger siempre fue un visionario y una persona emprendedora; tenía una determinación enorme para sacar adelante los proyectos”.

Más tarde, ambos abrieron Zuuk Mediterranean Kitchen en Brickell. Sin embargo, con el tiempo, su relación profesional se rompió.

“Tuvimos que separar nuestros caminos”, dijo Gorenstein. “No funcionó, pero vivimos una etapa fantástica. Ambos estábamos muy orgullosos de lo que lográbamos. Siempre lo recordaré a él y las lecciones de vida que aprendí al conocerlo. Al final fue una experiencia amarga y me dejó el corazón roto, pero me duele no haber tenido la oportunidad de dejar eso atrás y cultivar la amistad que teníamos antes. Vivimos muchísimas experiencias positivas; las guardaré para siempre y las atesoraré”.

“La persona más feliz que jamás conocerías”

A pesar de su pasión por los negocios, Duarte González afirma que, para su hermano, la familia era lo primero, y los amigos siempre eran considerados familia.

“Era la persona más feliz que jamás conocerías, y generoso no solo con su dinero, sino también con su tiempo y su corazón”, dijo. “Era alguien que quería asegurarse de que todos se sintieran escuchados. Lo sé porque soy su hermana y éramos uña y carne”.

Ella es seis años mayor que su hermano, y su otra hermana, Stephanie, es ocho años mayor; sin embargo, sintió que la dinámica familiar empezó a cambiar.

“Con el paso del tiempo, parecía que no había diferencia de edad y, en cierto momento de nuestras vidas, los papeles casi se invirtieron: era casi como si él fuera el hermano mayor en lugar del hermano menor”, comentó. “Era su naturaleza. Siempre quería asegurarse de que todos estuvieran bien”.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2026 a las 2:46 p. m..

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