Madrid
Hay un hombre de la política latinoamericana cuyo nombre quizá no sea muy conocido, pero que tiene una enorme influencia: Fernando Cerimedo. Ha sido el estratega digital de candidatos de ultraderecha que han ganado las últimas elecciones en América Latina en campañas marcadas por los bulos y la desinformación. Entre ellos figuran Javier Milei, en Argentina; Rodrigo Paz, en Bolivia; José Antonio Kast, en Chile; y Jair Bolsonaro, en Brasil.
Cerimedo ha sido arrestado en Bolivia por un presunto feminicidio de su pareja, cometido supuestamente a través de dos sicarios que habría contratado. Más allá del crimen, la policía ha encontrado algo muy relevante para entender sus campañas políticas: una granja de bots.
Un bot es una cuenta automatizada en redes sociales que puede utilizarse para difundir una gran cantidad de mensajes. Estas herramientas se han empleado en diversas campañas de desinformación. El propio Fernando Cerimedo ha reconocido haber utilizado esta tecnología para influir en la opinión pública durante la campaña de Jair Bolsonaro en 2018. «Él nunca lo ha ocultado. De hecho, se ha jactado de que los usa muy bien, porque de ahí viene el imperio de la desinformación que ha creado en los últimos años», explica la periodista Patricia Simón en La Ventana.
Campañas políticas y las elecciones de Donald Trump en 2016
Patricia Simón describe el proceso de desinformación impulsado por los bots como un «circuito». Primero, estos robots «difunden mensajes sobre temas que o bien no están en la agenda pública o que adquieren una relevancia desproporcionada en el debate». Después, los algoritmos los amplifican porque, según la periodista, «están diseñados para que aquello más disparatado, radical e injustificable tenga más visibilidad». Finalmente, los medios de comunicación se hacen eco de esos debates y trasladan esas cuestiones a los políticos. Simón cree que este sistema afecta a todo el mundo, «aunque no tengas redes sociales».
La periodista señala que muchos de los clientes de Cerimedo son personas para las que «era impensable llegar a la presidencia». «Están reproduciendo la estrategia que llevó a Donald Trump a la presidencia en 2016. Se identificó que un 25% de la conversación en redes sociales procedía de bots rusos». Sin embargo, considera que los bots son importantes, pero no el único factor determinante en unas elecciones. «¿Eso explica la victoria de Trump? No, en absoluto. Hay más factores, como las deficiencias del Partido Demócrata en algunos ámbitos y la natural alternancia en los gobiernos».
No solo la ultraderecha utiliza granjas de bots. En México, el caso de Enrique Peña Nieto fue tan conocido que a estas cuentas se las denominó «peñabots». También China ha desarrollado redes de bots para influir en Taiwán. «Tenemos que tener presente que este tipo de industria apoyada en la IA tiene una eficacia mucho mayor», advierte Simón.
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Granjas de bots en España: la DANA y el procés
En España se han detectado varios casos de granjas de bots rusas utilizadas para difundir bulos y desinformación, especialmente en torno a la DANA y al procés. «Ahora, en Ceuta, no se ha demostrado que haya habido bots, sino que esa ultraderecha internacional ha difundido mensajes e imágenes distorsionadas para azuzar esa crispación», señala Simón.
Según las últimas encuestas del Instituto Reuters, el 30% de la población española evita activamente informarse. «Una de las razones es que se sienten incapaces de distinguir cuál es la información de calidad, veraz y honesta», afirma Patricia Simón. «Lo importante no es convencer a nadie, sino llenarlo todo de desinformación de tal manera que la población acabe convencida de que, si todo puede ser mentira, para qué va a hacer el esfuerzo de informarse».
