Qué es la inteligencia y por qué va a acabar con nosotros | Ideas

Qué es la inteligencia y por qué va a acabar con nosotros | Ideas

Que la inteligencia tal y como la conocemos va a acabar con nosotros es un hecho. Y lo va a hacer porque la inteligencia está mal. La noticia de los últimos días es que va a hacerlo mucho más rápido de lo que teníamos previsto porque una tecnología poderosa (llamada IA) ha acelerado el proceso. Es decir, la IA va a destruir el mundo muchísimo más rápido de lo que lo hubiéramos hecho sin su ayuda. La cuestión es por qué la inteligencia humana y su desarrollo nos conducen indefectiblemente a la extinción. Para responder a este enigma toca preguntarse por qué demonios se ha vuelto la inteligencia tan dañina.

La inteligencia es (o ha sido) eso que nos permite extraer energía del medio para la propia supervivencia y elaborar un sistema de respuestas y representación. Pero si la inteligencia se restringe a obtener beneficios del medio (y excluye la necesidad de representación del mismo medio) nos tocaría hablar de una inteligencia práctica cuyo objetivo se concentra exclusivamente en producir. Es decir, estaríamos ante una inteligencia detrás de la cual hay una inequívoca voluntad de poder. Hasta el punto en que lo más inteligente sería someter al medio para extraer el máximo beneficio hasta las últimas consecuencias. ¿Y cuáles serían las consecuencias de una inteligencia así entendida? Pista: la extinción.

Para colmo, controlar el medio es un acto de poder que exige someter a las personas (y animales y plantas) que habitan en él. Y a ese control se dedica en todo el mundo (y cada vez más en exclusiva) la inteligencia política. ¿Someter a las demás personas hasta dónde? Pista: Gaza. “Con lo lista que eres para unas cosas, cómo puedes ser tan tonta”, me decía mi madre cuando era pequeña. No es que fuera tonta del todo, es que mi capacidad de representación del mundo no había sido entrenada. Pues bien, a la IA, niña torpe, le pasa igual. Solo que no tiene una madre que se lo diga. La IA, pobre niña guerrera, ha nacido de la cabeza de sus padres, igual que Atenea (es pues niña vieja), y no conoce otra génesis que su enorme voluntad de poder. Lo controlará todo y lo destruirá todo.

Y yo me pregunto, dónde está la tecnología de la inteligencia capaz de decirnos si estamos construyendo un mundo amable, si nos gusta dónde y cómo vivimos y si podemos hacer algo al respecto con urgencia. Ni está ni se la espera. Por eso nunca nos preguntamos si tenía sentido desarrollar smartphones, ni qué pasaría al dárselos a los niños de forma masiva. Cualquier avance destinado al control del medio no se cuestiona, la tecnología no se cuestiona jamás. Y la IA tampoco se cuestionará, aunque nos mate. Peor aún, no se cuestionará ni aunque sepamos que nos va a matar. A quienes sí cuestionamos es a los niños. Nos preocupan muchísimo su inteligencia matemática y su comprensión lectora y pasamos de destrezas esenciales tales como la relación con los otros, el conocimiento del propio cuerpo, la solidaridad o la construcción del mundo.

No podemos educarlos en nada de eso porque no existe una representación colectiva del mundo. Nosotros no sabemos por qué vivimos en una sociedad que produce IA, no tenemos ni idea, salvo que creamos que el progreso tecnológico es bueno per se y seamos devotos del sometimiento. Entonces, ¿el fin está más cerca? Pista: muchísimo más.