Antonella Barabaschi atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera artística. La cantante pampeana se consagró en el Festival de La Falda, donde obtuvo una destacada devolución del jurado y logró imponerse con una canción propia que representa a La Pampa. Ahora, después de este reconocimiento, apunta a nuevos escenarios y busca llevar su música a distintos puntos del país.
La artista dialogó con En Boca de Todos HD y contó todos los detalles de una experiencia que, según reconoció, fue inolvidable. “Fue muy lindo, estoy feliz. Fue un festival enorme que había comenzado el sábado y terminó el domingo cerca de las 2 de la mañana con la premiación. La verdad que fue hermoso”, relató.
Barabaschi se presentó el viernes con “Esta huella es mía”, una canción que escribió junto a su tía, María Rosa Barabaschi, mientras que la música fue compuesta por León Gamba.
La competencia reunió a representantes de distintas provincias, cada uno con la responsabilidad de mostrar parte de la identidad de su lugar de origen. Antonella llegó a la instancia final y aseguró que asumió el desafío con la intención de representar a La Pampa.
“Iba por todo, por La Pampa. Tenía que hablar bien de nuestra provincia para poder entrar en la característica que pedían. Cada provincia representaba lo suyo y no se trataba solamente de cantar una huella, sino de que la canción también hablara de la provincia que uno estaba representando”, explicó.
La presentación recibió una puntuación de 9, 9 y 8 por parte de los tres jurados, una devolución que fue determinante para la consagración.
“El repertorio fue uno de los puntos que más destacaron los tres jurados. Ellos no sabían que la huella era propia y, después de la presentación, se comunicaron conmigo para pedirme la canción. Así que ahora vamos a tener que grabarla rápidamente”, contó.
Para Antonella, que la canción fuera de su autoría terminó siendo un elemento diferencial.
“Que fuera una canción propia evidentemente sumó muchísimo. Ese fue uno de los puntos, pero también tuvo mucho que ver el vestuario y toda la propuesta que llevé al escenario”, sostuvo.
El vestuario fue diseñado por Arte Campo, de Angélica Martín, quien transformó una bombacha de campo en un vestido pintado a mano. La indumentaria tenía diferentes elementos relacionados con la letra de “Esta huella es mía”, entre ellos un alambrado.
“Era una bombacha de campo transformada en un vestido, con pinturas hechas a mano. Tenía un alambrado, que justamente aparece en la canción, y eso hizo que llamara mucho la atención. La gente me veía y no entendía bien qué tenía puesto, pero justamente eso hizo que me recordaran después de la presentación”, explicó.
A ese vestuario le sumó sus tradicionales tacos y una boina que, después de la consagración, quedó como parte de su cábala.
Pero para Barabaschi, el resultado final fue consecuencia de una combinación de elementos y no solamente de la interpretación vocal.
“Creo que todo suma. La canción, el vestuario, la actitud y la manera de presentarse arriba del escenario. Una cosa sola quizás no alcanza, pero cuando todo se combina se logra una propuesta más completa”, señaló.
Su manera de recorrer el escenario también forma parte de su estilo. Antonella contó que suele buscar permanentemente la mirada y la reacción del público.
“Cuando subo al escenario trato de olvidarme un poco de lo vocal y empiezo a caminar, a mirar y a buscar a la gente. Siempre le canto a alguien. Si veo a una persona o a un grupo que me está mirando y escuchando, me acerco y le canto a ellos. Después busco otro sector y vuelvo a hacer lo mismo”, explicó.
Esa cercanía con el público incluso le generó un inconveniente durante la presentación. Al acercarse demasiado al borde del escenario, el micrófono perdió señal.
“En algunos videos se nota que el micrófono se corta. Como me acerco mucho para mirar a la gente y cantarles, el micrófono perdió señal. Fue una mala pasada, pero pude seguir adelante y, por suerte, eso no apareció en la devolución del jurado”, contó.
La consagración en La Falda ya comenzó a generar nuevas oportunidades. Antonella aseguró que después de la presentación recibió mensajes de diferentes artistas y payadores interesados en conocer y presentar la canción.
“La canción gustó muchísimo y empezaron a escribirme desde distintos lugares. Me contactaron cantantes y payadores, y algunos incluso me dijeron que quieren presentarla en diferentes eventos. Para mí es una felicidad enorme porque el sueño es que ‘La Huella’ llegue a todos lados y que algún día la pueda cantar mucha gente”, expresó.
Uno de sus próximos objetivos es llevarla a los escenarios pampeanos. En General Pico todavía no tuvo la oportunidad de presentarla, aunque ya trabaja para encontrar un espacio dentro de los próximos festivales.
“Todavía no la presenté en Pico, pero estamos viendo qué posibilidades hay. Si llegan festivales o vienen artistas importantes, estoy en contacto con distintos espacios para ver dónde podemos hacer un lugar y presentar ‘La Huella’”, adelantó.
Mientras tanto, continuará con sus presentaciones junto a Aliadas, el grupo que comenzó a integrar este año. La formación también tiene por delante diferentes competencias y festivales.
“Con Aliadas seguimos viajando y mostrando lo que hacemos. Ahora vienen Pre Cosquín, Pre Baradero y Pre La Borde, donde vamos a presentarnos con la canción. Y también seguimos trabajando como banda y participando en las distintas categorías que se presenten”, detalló.
La música, aunque ahora ocupa un lugar central en su vida, siempre estuvo presente. Antonella contó que canta desde pequeña, aunque durante muchos años su principal actividad estuvo vinculada al deporte.
“Canté toda la vida. En mi familia siempre quisieron que cantara porque en casa siempre tuve consolas, micrófonos y todo lo necesario. Pero durante muchos años el deporte me llevó por otro lado. Mi vida estaba muy vinculada a la gimnasia artística y al vóley”, recordó.
La gimnasia artística le permitió incluso viajar por distintos países de Sudamérica. Ahora espera que la música sea la que le permita recorrer nuevos escenarios.
“Ojalá que ahora sea la música la que me lleve a recorrer lugares. Tengo un grupo como Aliadas que es impresionante y somos todas muy decididas. Nos animamos a hacer cosas nuevas y a salir a buscar oportunidades”, afirmó.
En esta nueva etapa también pretende continuar componiendo y generando canciones propias.
“La idea es seguir escribiendo, seguir generando canciones y mostrar cosas nuevas e inéditas. Con ‘La Huella’ quiero hacer una primera versión y después que la reversionen todos los que quieran. Mi sueño es que vuele ‘La Huella’”, sostuvo.
Antonella también tuvo palabras de agradecimiento para quienes estuvieron a su lado durante todo el proceso. En primer lugar, mencionó a su marido, Eloy, quien la acompañó durante el viaje a La Falda y cumplió una particular promesa si ella conseguía el reconocimiento.
“Primero quiero agradecerle a mi marido, Eloy, porque me acompañó durante todo el viaje y estuvo conmigo en todo momento. Incluso hizo una promesa y se rapó después de que me entregaron el premio”, contó entre risas.
También agradeció a sus padres, sus hijos, su suegra y al resto de su familia por el acompañamiento.
“No es fácil la vida del cantante. Muchas veces hay que salir temprano, llegar tarde y pasar mucho tiempo afuera. No siempre podemos ir todos juntos a los shows porque yo tengo que llegar antes para las pruebas de sonido y después se canta muy tarde. Por eso mi familia hace toda una organización para acompañarme y ayudarme con los chicos”, explicó.
Finalmente, destacó el apoyo de sus compañeros de Aliadas y de los músicos que forman parte del proyecto.
“También quiero agradecer a Aliadas y a los músicos, porque me incentivan muchísimo a seguir adelante. Estamos aprendiendo permanentemente, nos ayudamos entre todos y siempre me están marcando cosas para mejorar. Eso me inspira a seguir creciendo cada día”, expresó.
Con la consagración en La Falda como uno de sus primeros grandes logros, Antonella Barabaschi ya tiene claro el próximo objetivo: seguir creciendo, llevar su huella a nuevos escenarios y comenzar a hacerse un lugar más allá de La Pampa.
