El termómetro no da tregua. República Dominicana se encuentra bajo un asedio térmico que ha llevado a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) a encender las alarmas máximas. Desde el pasado 1 de julio, el país caribeño fue colocado bajo el nivel “Extremely Severe”, la categoría de mayor riesgo por temperaturas extremas.
Para entender el impacto real de esta alerta, el ingeniero Saddan Font-Frías, jefe de Investigación Meteorológica del Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), aclaró que mientras gran parte del territorio nacional oscila entre los rangos Moderadamente Severo y Severo, puntos específicos del noroeste ya sufren el impacto del nivel «Extremadamente Severo».
“Esta clasificación significa que se esperan temperaturas y valores de sensación térmica entre los más elevados que normalmente se registran para esta época del año y que estas condiciones podrían mantenerse durante varios días consecutivos, aumentando significativamente el riesgo para la salud, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas”, advirtió el especialista.
La física detrás del horno caribeño
¿Por qué el país se siente como una olla de presión? Según Font-Frías, el fenómeno responde a una anomalía en el comportamiento de la atmósfera:
“Cuando el aire desciende, se comprime y se calienta. Ese proceso actúa como una especie de tapa atmosférica que reduce la formación de lluvias importantes, permite una mayor incidencia de la radiación solar y favorece que el calor permanezca atrapado cerca de la superficie”.
Esta dinámica genera un cóctel peligroso: temperaturas elevadas, alta humedad y ausencia de precipitaciones, factores que disparan la sensación térmica muy por encima de lo que marca el termómetro convencional.
Un verano que rompe récords históricos
Los datos recientes del INDOMET confirman la gravedad de la situación. Localidades como Sabaneta y Santiago Rodríguez ya han registrado máximas de 38.3 °C y 37.7 °C, respectivamente. Sin embargo, el verdadero reto está en el índice de calor —la temperatura combinada con la humedad que realmente asimila el cuerpo—, el cual ha roto la barrera de los 40 °C en el Cibao y la Línea Noroeste.
Si bien el trimestre de julio, agosto y septiembre es históricamente el más caliente del año en el país, las estadísticas recientes revelan que el panorama está empeorando. El análisis de los últimos cinco años muestra una clara tendencia al aumento de las temperaturas máximas medias respecto a la media histórica (1991-2020). Zonas como Monte Cristi, La Vega, Santiago y el Gran Santo Domingo están registrando sistemáticamente valores más cálidos, consolidando un escenario climático cada vez más extremo para la isla.
