Entre los coleccionistas de relojes militares, los llamados “relojes de unidad” ocupan un nicho muy particular. Encargados por unidades concretas del ejército, la policía o los servicios de inteligencia, son versiones personalizadas de modelos ya existentes que incorporan los escudos, lemas e insignias de la propia organización y que solo están disponibles para miembros cuya pertenencia haya sido verificada. Para marcas como Bremont, Tudor, Omega o Breitling, producir discretamente estos encargos extremadamente exclusivos se ha convertido desde hace tiempo en una pequeña pero consolidada parte de su negocio.
Su existencia no suele anunciarse y muchos de ellos no salen a la luz hasta años después, cuando aparece algún ejemplar en una subasta. Sin embargo, como ha documentado la web especializada en relojería militar Watches of Espionage, centrada en Reino Unido, el reloj que más habitualmente se encuentra en las muñecas del personal operativo en activo no es ningún modelo suizo de lujo. Es el mucho más discreto Casio G-Shock.
Pero, pese a su popularidad entre los militares, Casio nunca había ofrecido a estas unidades versiones personalizadas de los relojes que realmente llevaban durante sus operaciones.
Eso cambió en 2024, cuando las reiteradas peticiones de unidades militares y policiales llevaron a Casio UK a crear su departamento de Special Projects, o Proyectos Especiales.
La semana pasada, la organización benéfica Royal Navy & Royal Marines Charity presentó el G-Shock Trident especial creado para el Servicio de Submarinos de la Royal Navy y anunció que este reloj de edición limitada había recaudado más de 5.500 libras para fines benéficos.
Ahora que el proyecto ha salido por fin a la luz, Warren Halliwell, el directivo de Casio UK que fundó el programa Special Projects de la compañía y que en la actualidad supervisa su actividad global desde Reino Unido, ha hablado esta semana con Esquire en su primera entrevista sobre este departamento.
En ella revela cómo G-Shock ha creado relojes a medida para la Guardia Real del castillo de Windsor, para especialistas antiterroristas en desactivación de explosivos y para el Servicio de Submarinos de la Royal Navy; explica por qué los relojes inteligentes se han convertido en un riesgo operativo cada vez mayor para el personal militar; y cuenta cómo algunas de las ideas desarrolladas para unidades de élite están empezando a influir en la próxima generación de G-Shock.
Acompañado de fotografías exclusivas, este reportaje supone la primera ocasión en la que Casio abre a la prensa una de las áreas más secretas de su negocio.
¿Cómo nació G-Shock Special Projects?
Warren Halliwell: Fue, literalmente, por la demanda. Empezamos a recibir peticiones de tantas unidades diferentes que simplemente dijimos: “No existe un departamento de Special Projects a nivel global, así que vamos a crear uno”.
Y a partir de ahí empezó todo. En Reino Unido tenemos mucha suerte. Nos dan autonomía para experimentar de verdad y hacer cosas nuevas, así que decidí asumirlo como un proyecto específico y lo pusimos en marcha.
De hecho, nuestro primer proyecto se filtró durante Royal Ascot, porque tenemos una comunidad de seguidores increíble. Pero también hemos conseguido mantener muchísimas cosas en secreto. Todavía hay mucho que la gente no sabe.
¿En qué año fue eso?
Fue en 2024. Se puso en contacto con nosotros la Guardia Real del castillo de Windsor y, en concreto, la Royalty Protection Unit, la unidad encargada de la protección de la familia real. Todos ellos llevan G-Shock como relojes tácticos cuando entrenan y están de servicio. Tenían relojes de marcas suizas como Omega, Bremont o Breitling, que costaban muchísimo dinero, incluso con los descuentos que les ofrecían, pero ninguno de ellos les servía para un uso táctico.
Así que se pusieron en contacto con nosotros y dijeron: “Mirad, nosotros llevamos G-Shock. ¿Tenéis algo equivalente?”. Y nosotros respondimos: “Vamos a ver si podemos hacer algo para vosotros”. Y eso fue lo que hicimos.
Es un GM-B2100 especial en negro gunmetal. Grabamos el castillo de Windsor en la trasera, junto con números de asignación personalizados y los números de identificación policial de cada propietario.
¿Cómo se filtró la noticia?
Había un hombre que estaba visitando el castillo de Windsor con un grupo de la Casa Real y que era bastante aficionado a los G-Shock. Vio un reloj, luego otro, después otro… Así que hizo un montón de fotos y acabaron circulando por internet. Se generó bastante expectación alrededor del tema.
Desde entonces hemos adoptado medidas mucho más estrictas, así que ya no se filtra demasiado.
¿Cuántos proyectos Special Projects habéis realizado hasta ahora?
Oficialmente no puedo decirlo.
¿Qué aporta realmente Special Projects más allá de personalizar un G-Shock estándar con el escudo de una unidad?
Hay determinadas cosas de las que no podemos hablar. Pero las unidades se ponen en contacto con nosotros y nos dicen: “Nos gustaría poner nuestro escudo aquí”, o “Nos gustaría un reloj fabricado con un material determinado”, o “Nos gustaría que el reloj cumpliera una función muy específica”. Ese tipo de servicio no existía hasta que nosotros lo pusimos en marcha.
Los Casio y los G-Shock se entregan habitualmente al personal militar. Si eres un nuevo recluta, recibes un Casio o un G-Shock de todos modos, así que en ese sentido tenemos mucha suerte. Pero de lo que hablamos aquí es de algo mucho más especializado. Son relojes destinados a determinadas unidades, construidos para resistir condiciones concretas y cumplir funciones específicas.
Entonces, ¿qué ocurre cuando una unidad se pone en contacto con vosotros? ¿Llegan con una lista de requisitos o sois vosotros quienes les ayudáis a determinar qué necesitan?
Puede suceder de las dos maneras. A menudo llevan mucho tiempo utilizando un G-Shock y buscan algo único, pero hablamos abiertamente con ellos sobre cuáles son sus necesidades y buscamos formas en las que podamos ayudarles.
He tenido mucha suerte a lo largo de mi carrera porque he podido trabajar bastante cerca del ámbito militar. Durante años, creando contenidos sobre cómo utilizar los relojes, he estado en el extranjero con Fuerzas Especiales, en junglas y en otros entornos, así que ya tenía una idea bastante clara de lo que esperan estos profesionales.
Pero lo realmente interesante fue poder sentarnos con ellos y preguntarles: “¿Qué necesitáis? ¿Qué queréis que haga este reloj?”.
Es una conversación en ambos sentidos para averiguar si realmente podemos ayudarles o si, sencillamente, lo que necesitan es el número de teléfono de alguien que haga grabados. Nosotros no estamos realmente para eso.
¿Por qué los militares valoran tanto los Casio y los G-Shock?
Una de las cosas por las que nos aprecian dentro del ámbito militar es que, por utilizar una expresión que emplean ellos mismos, somos un “reloj tonto”. Muchos de nuestros relojes no tienen ningún tipo de comunicación externa, pero son increíblemente precisos, increíblemente resistentes y están fabricados con materiales que no se ven afectados por pulsos electromagnéticos, no producen chispas y no reflejan la luz.
Un DW-5600 cuadrado estándar, por ejemplo, está hecho precisamente para eso. Por eso seguimos siendo el reloj que utilizan en operaciones.
Y cuando podemos empezar a añadir cosas como el escudo de su unidad en la trasera, o modificar determinados elementos específicamente para ellos, el reloj se convierte en mucho más que un modelo de uso cotidiano. Pasa a ser algo muy especial para ellos, pero que además pueden llevar en el ejercicio de su trabajo, en lugar de tenerlo guardado en una caja como harían con un Omega o un Breitling.
Al final, todo vuelve a la fiabilidad. A mucha gente le entregan un G-Shock o un Casio desde el principio de su carrera militar, así que su relación con la marca comienza muy pronto.
Por relativamente poco dinero, puedes confiar en un G-Shock. He tenido la suerte de conocer a operadores que han recorrido todo el mundo llevando el mismo G-Shock durante 10 o 20 años, limitándose a cambiar la correa cuando era necesario.
Conocemos el caso de un hombre que, por desgracia, pisó una mina en Afganistán. Salió despedido por los aires y perdió una pierna y uno de sus brazos. El G-Shock que llevaba tenía un fragmento de metralla incrustado y sigue funcionando. Actualmente está en el National War Museum de Edimburgo.
Como ocurre con cualquier otra pieza de tu equipo —las botas, la chaqueta o el casco—, quieres saber que puedes confiar en ella.
¿Cómo influye esa filosofía en los relojes que estáis desarrollando actualmente?
Ahora mismo estamos trabajando con algunos pilotos. El mercado de los relojes de aviador está saturado de modelos estéticamente muy bonitos, así que hemos intentado encontrar algo que cubra una necesidad diferente.
Las funciones integradas en este reloj están diseñadas directamente para pilotos. Puede detectar campos magnéticos y, si se produce un ataque mediante pulso electromagnético, también puede detectarlo. Está diseñado para que, incluso si —Dios no lo quiera— el avión se estrella o sufrís un ataque de este tipo, podáis seguir sabiendo qué hora es. Seguiréis teniendo todo lo que necesitáis.
Incluso si hablamos de tropas alpinas en la Antártida, nuestros relojes pueden congelarse y seguir funcionando. Realmente da igual el calor, el frío o la situación en la que te encuentres: ese reloj de 99 libras seguirá funcionando en tu muñeca.
¿Qué significan estos relojes para las personas que los llevan?
Sé que significan muchísimo porque, hasta donde yo sé, somos la única marca cuyos relojes pueden llevarse de forma táctica, utilizarse en operaciones y seguir siendo, al mismo tiempo, un reloj de unidad.
Eso es lo realmente bonito. Con G-Shock ocurre algo bastante especial porque es un reloj que les va a durar. Pueden conservarlo y, después de haberlo llevado en determinadas campañas y en determinadas situaciones, se convierte en mucho más que un simple reloj. Se convierte en algo que estuvo allí con ellos. Y cuando además añades esa personalización, pasa a ser algo verdaderamente especial.
Yo no soy militar, pero he llevado G-Shock en algunas situaciones bastante peliagudas a lo largo de mi vida, y significan muchísimo para mí. Están hechos polvo, pero los miro y me remueven algo por dentro.
Saber que podemos fabricar relojes que llevan los emblemas bajo los que luchan estas personas, pero que además las acompañan en situaciones increíblemente difíciles, significa mucho. He hablado con ellos sobre ello.
Con lo que hemos hecho con Trident, esos relojes están bajo el agua protegiéndonos a todos las 24 horas del día, los 365 días del año. Eso importa. Saber que todos están conectados por el mismo reloj significa muchísimo.
Soy parcial, pero no creo que puedas establecer el mismo vínculo emocional con un smartwatch. Me parecen especialmente faltos de vida, y ahí es donde un G-Shock —y los relojes tradicionales en general— es diferente. Puedes asociar recuerdos a ellos.
No hay muchos negocios capaces de cruzar esa frontera.
Los smartwatches no son precisamente ideales para los militares, ¿verdad?
Ahora más que nunca, los smartwatches sí representan un riesgo importante.
Dependiendo de cuál sea tu trabajo, tienes que pensarte dos veces a qué te estás exponiendo. Basta con recordar el reportaje de la BBC de hace unos meses sobre el destructor francés que supuestamente estaba operando en secreto frente a las costas de Irán. El capitán del barco salió a correr, su smartwatch subió automáticamente la actividad a Strava y reveló por completo la ubicación del buque. Es algo muy, muy serio.
Uf.
Me dio pena por él porque probablemente ni siquiera sabía que se estaba subiendo a Strava, pero como es una función integrada en el reloj, lo hace automáticamente. Vivimos tiempos inciertos, así que para nosotros es muy importante sentarnos con los mandos, el personal y el Ministerio de Defensa británico para averiguar qué necesitan y cómo podemos cumplir esos requisitos para asegurarnos de que los estamos protegiendo.
Un miembro de la unidad antiterrorista de desactivación de explosivos llevando el GMW-B5000 personalizado desarrollado por el departamento Special Projects de G-Shock.
Creo que podemos imaginar los motivos, pero ¿por qué tantos de estos proyectos tienen que mantenerse en secreto?
La discreción es fundamental, especialmente cuando hablamos de determinados relojes diseñados para cumplir una función específica. Todo es muy secreto porque entramos en el terreno de las capacidades operativas. Estás desarrollando una capacidad para una unidad militar, así que no siempre resulta conveniente hacer público en qué consiste exactamente.
¿Has probado personalmente estos relojes sobre el terreno?
Sí. En el pasado he salido con estas unidades y he convivido con ellas en la jungla.
Parte de ese trabajo ha consistido en enseñarles a utilizar los relojes y sus funciones, pero también en recoger mis propias impresiones y pensar en cómo podríamos mejorarlos.
En el caso concreto de Trident trabajamos muy estrechamente con ellos porque en un submarino nuclear hay distintos factores de seguridad que hay que tener en cuenta. No puedes tener ningún tipo de comunicación externa. Vivimos en un mundo muy diferente ahora, en el que los smartwatches representan activamente un riesgo enorme.
La retroiluminación LED roja es un buen ejemplo. Hemos estado en algunas situaciones bastante comprometidas en las que nos hemos dado cuenta de que estábamos revelando activamente nuestra posición, así que necesitábamos solucionar ese problema.
Volvemos a la sede y decimos: “¿Podemos arreglar esto? Este es el motivo. Estas son las razones”. Y a partir de ahí nos ponemos a trabajar en ello.
¿Las necesidades militares llegan a influir alguna vez en los G-Shock que terminamos comprando el resto?
Sí, en cierto modo. Nos da la oportunidad de explorar ideas y comprobar si funcionan para los militares. De hecho, muchos relojes G-Shock y muchas de las funciones que vemos hoy existen precisamente por necesidades militares.
¿Puedes ponerme algún ejemplo?
Si miras el reloj Submariner, es negro y rojo.
Hay determinadas cosas que los militares llevan años pidiéndonos. Muchos relojes G-Shock utilizan retroiluminaciones LED blancas muy brillantes. Eso está bien para el uso cotidiano, pero si estás en una misión en la jungla e intentas leer un mapa, una luz blanca intensa no es precisamente lo ideal. Ahí es donde entra en juego la retroiluminación roja.
Era un requisito para el reloj Submariner, así que la incorporamos.
Lo que sí puedo decirte es que muy pronto empezaréis a ver retroiluminaciones rojas en futuros relojes, y eso es consecuencia directa de trabajar estrechamente con los militares, porque ha demostrado funcionar muy bien.
El rojo es uno de los últimos colores que detecta el ojo humano. Si estás en un entorno de jungla, incluso aunque el enemigo se encuentre a solo 10 o 15 pies de distancia —unos 3 o 4,5 metros—, lo más probable es que no vea una linterna roja.
¿Ha fracasado alguna vez algún Special Project, o alguna vez os han pedido hacer algo que simplemente no era posible?
No realmente. Si no podemos hacer algo de una manera concreta, buscamos otra forma de hacerlo o lo adaptamos si es necesario.
Todavía no hemos encontrado ningún límite en la tecnología. No nos hemos topado con nada que no podamos hacer, y eso es precisamente lo emocionante. Somos G-Shock: nunca nos quedamos quietos. Somos una compañía japonesa que siempre está intentando innovar.
Como puedes imaginar, a veces la lista de deseos es bastante ambiciosa. Pero si profundizamos de verdad y preguntamos: “¿Qué necesitáis realmente? ¿Qué problema estamos intentando resolver?”, muchas veces se puede simplificar.
Partimos de una posición muy sólida porque los relojes ya son de por sí extremadamente capaces y resistentes. La mayor parte del tiempo, lo que hacemos es perfeccionar determinados materiales o añadir nuevas capacidades.
Por naturaleza me gusta bastante resolver problemas, así que cuando llegan estos retos piensas: “Bien, ¿cómo solucionamos esto?”. Y cuando te das cuenta de que está relacionado con los hombres y mujeres que están ahí fuera protegiéndonos, tienes todavía más motivación para encontrar una respuesta.
Así que no, no hemos tenido que abandonar ningún proyecto. Trabajamos en algunos que son muy sensibles, pero somos capaces de mantener muchísimas cosas en secreto. Sabemos guardar un secreto.
¿Quién puede comprar realmente uno de estos relojes?
Si perteneces a la unidad para la que hemos desarrollado el reloj, hay un proceso de autorización. Trabajamos estrechamente con el Ministerio de Defensa británico para verificar que las personas que los encargan son realmente quienes dicen ser.
Sí que hay gente que intenta pedirlos. Algunos nos dicen: “Soy policía. Me gustaría comprar uno”, o “Estoy en el SAS. Me gustaría comprar uno”.
Existe un proceso de verificación muy estricto, y tenemos la suerte de contar con canales directos con el Ministerio de Defensa y la policía para comprobar quiénes son las personas que hacen las solicitudes antes de seguir adelante.
También están incluidos los veteranos y sus familias. Si alguien está destinado en una zona especialmente sensible del mundo, a menudo tratamos directamente con su familia cuando hay que esperar para recibir el reloj, simplemente para asegurarnos de que llegue donde tiene que llegar.
En el caso de los submarinistas, también trabajamos con algunas organizaciones de veteranos para asegurarnos de que puedan recibirlos, de modo que el reloj adquiere todavía más valor como pieza conmemorativa para ellos.
También trabajasteis con la unidad antiterrorista de desactivación de explosivos. Cuéntame cómo fue.
Fue muy interesante. Acabaron con un reloj en acabado gunmetal, para que no reflejara la luz, alimentado por energía solar y fabricado en acero.
Pasé bastante tiempo con ellos. El equipo que tienen es insuperable. Hay un límite sobre lo que puedo contar, pero pude ver algunas de las cosas que han confiscado en Londres y no te lo creerías.
Son gente encantadora. Hombres y mujeres muy, muy valientes, y con un pulso extraordinariamente firme.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido desde que asumiste este puesto?
Yo mismo vengo de una familia militar y siempre supe que estos relojes se utilizaban. Pero cuando te das cuenta de adónde acaban llegando realmente algunos de ellos, resulta bastante sorprendente.
Trabajar en un proyecto como Trident te llena de un enorme orgullo, sabiendo dónde va a terminar ese reloj y qué función va a desempeñar.
G-Shock ocupa una posición muy privilegiada porque podemos tener desde un rapero, un skater o un artista de grafiti llevando uno de nuestros relojes hasta un miembro de las Fuerzas Especiales o un piloto. Es una mezcla increíblemente ecléctica de personas, y yo tengo la oportunidad de ver ambos mundos porque dirijo nuestras campañas.
Un día puedo estar trabajando con alguien como Eze [Eberechi Eze, futbolista de Inglaterra y del Arsenal, y embajador de G-Shock, al que recientemente hemos visto promocionando el DW-5600RL-1ER], que además es una persona encantadora, y viendo todas las conexiones culturales y deportivas de la marca. Y al día siguiente puedo estar en el extremo opuesto, en la jungla con una unidad de Fuerzas Especiales que depende de estos relojes para controlar tiempos críticos durante una misión.
Probablemente eso sea lo que más me ha sorprendido: hasta dónde llega realmente G-Shock.
¿Qué es lo que más te entusiasma de hacia dónde puede avanzar Special Projects a partir de ahora?
Tengo que ser bastante prudente con lo que digo, pero recibimos peticiones del tipo: “Hay un determinado tipo de arma frente al que queremos que este reloj sea resistente”.
Estas unidades pueden verse expuestas a determinadas cosas, así que necesitamos asegurarnos de que, incluso si después el usuario del reloj no se encuentra precisamente en las mejores condiciones, siga habiendo gente a su alrededor que pueda ayudarle. Eso es importante para nosotros.
Por último, ¿cuál es el mejor comentario que has recibido de alguien sobre el terreno y que te haya hecho pensar: “Para esto es exactamente para lo que hacemos todo esto”?
Soy muy amigo de un operador altamente condecorado que ha prestado servicio durante mucho tiempo en la jungla, en algunos momentos muy interesantes de los últimos años. Su Mudmaster es su reloj favorito, y también el mío.
Pero escuchar sus relatos sobre el terreno y las situaciones a las que se ha enfrentado llevando ese reloj durante algunos de los momentos más difíciles de una operación me hace sentir muy orgulloso de representar y trabajar para una marca capaz de crear algo en lo que estas personas increíblemente valientes pueden confiar, independientemente de a qué tengan que enfrentarse.
